Preguntas

¿Cómo afecta a los mayores el Trastorno Afectivo Estacional o SAD?

Teresa Rey

Foto: Bigstock

Domingo 5 de enero de 2020

3 minutos

Es un proceso depresivo que sufren algunas personas cuando se producen los cambios de estación

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El trastorno afectivo emocional (SAD, por sus siglas en inglés) es un proceso depresivo que sufren algunas personas cuando se producen los cambios de estación. Especialmente en otoño e invierno, y después en primavera. Es más habitual que surja en las estaciones frías, y que se prolongue hasta la llegada del buen tiempo, pero en cuanto este llega, aparece el mismo sentimiento en otras personas hasta que finalmente llega el verano. Por lo tanto, es factible que suceda en ambas situaciones, aunque resulta más común en los meses invernales, pues tiene un vínculo especial con las horas de luz.

Vigilar los síntomas

De hecho, según la Academia Americana de Médicos de Familia (AAFP @aafp), los cambios de luz que se producen a lo largo del año, tienen que ver con este síndrome. Al principio los síntomas pueden ser leves y a medida que avanzan los días empeoran, sobre todo, durante el invierno.

Lo que sienten estas personas es una tristeza generalizada a lo largo del día, sintiendo un estado depresivo continuo. Se pierde el interés por las actividades con las que normalmente uno disfrutaba. Aparecen problemas para dormir bien, ya no se tiene apetito, se empieza a perder peso (esto es más común en verano) o al contrario, se engorda (más habitual en otoño e invierno), y además a los afectados les invade un gran sentimiento de pereza y a veces de inquietud. Estas personas comienza a sentirse inútiles, a llenarse de ideas negativas respecto a su persona, a estar desmotivadas e incluso presentan ideas suicidas. También hay una falta de energía generalizada e incluso aparecen dolores de cabeza.

Cuando se vincula con el invierno, suele ser más frecuente en las zonas donde hay menos horas de luz como sucede en los países del norte de Europa o en los polos. Por lo tanto, este es uno de los factores que influye en su aparición, pero hay otros. El hecho de ser mujer también, porque se dan más casos en ellas, por ejemplo.

SAD en mayores

Las personas mayores se pueden ver afectadas especialmente, ya que son más sensibles a los cambios estacionales en general. Al verse alterados los ritmos circadianos o el reloj biológico por los cambios de luz, se puede tender a estar más depresivos.

Si nuestros niveles de serotonina, ese neurotransmisor que tiene un vínculo especial con el estado anímico, se ven alterados, disminuyéndose, entonces también puede que se empiece a empeorar nuestro estado emocional. Y al mismo tiempo, la melatonina, que interviene en la regulación del sueño, sufre en ocasiones cambios cuando se pasa de una estación a otra.

En el caso de poseer antecedentes familiares presentaremos predisposición a este trastorno. Lo mismo que si padecemos una depresión crónica o trastorno bipolar. Del mismo modo, algunos estudios han demostrado que una carencia de vitamina D podría influir en la aparición de estos síntomas. Hemos de recordar que este micronutriente se sintetiza con los rayos solares, de ahí el vínculo de este problema.

Tratamientos

Los expertos aconsejan que si poseemos el trastorno afectivo emocional no debemos obviar sus síntomas, pues si no se trata adecuadamente es probable contraer riesgos para la salud importantes: desde tomar sustancias poco recomendadas, hasta padecer trastornos mentales de mayor gravedad o pensar en el suicidio. Por lo que ante estas manifestaciones lo recomendable es consultar con un profesional de la salud.

Como terapias para su abordaje se propone por la fototerapia o terapia de luz. Esta se ha diseñado para suplir la carencia de luz que acontece en los meses de más frío. Este método lleva usándose desde la década de los años 80, y consiste en la recepción de una luz que imita la del sol. Para recibirla el paciente se sienta a unos metros de dicha fuente de luz especial durante un periodo que puede ser entre 20 minutos y una hora. Esta terapia genera un cambio en los elementos químicos del cerebro vinculados al estado de ánimo. Existen distintas formas de aplicarla y con diversos aparatos.

Depresión otoñal en personas mayores

Puede tener algunos efectos secundarios como fatiga visual, dolor de cabeza, fatiga generalizada, irritabilidad, etcétera. Desde algunos ámbitos científicos, se desconfía de este sistema pues no hay suficientes estudios que avalen su eficacia.

En el caso de que los síntoma sean graves, a veces hay recurrir a la farmacología. Dentro de esta terapéutica se suelen prescribir antidepresivos. Pero estos siempre se han de tomar bajo las indicaciones de nuestro médico, que es quien nos explicará la pauta y cómo debemos ingerirlos.

Luego es posible acudir a diferentes técnicas de psicoterapia. Normalmente la empleada en estos casos es la terapia cognitiva conductual. Con ella se evalúan cuáles son los pensamientos o comportamientos que nos han llevado a adoptar esta actitud y trata de modificarlos. Además, ayuda a transformar los pensamientos negativos en positivos y a controlar el estrés, que es otro de los elementos que puede dar lugar a esta alteración mental.

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