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¿Qué son las algias faciales y de qué forma afectan a los mayores?

Teresa Rey

Foto: Bigstock

Martes 24 de diciembre de 2019

4 minutos

Se trata de un grupo de trastornos que provocan dolor en la región craneofacial por varias causas

Qué son las algias faciales y de qué forma afectan a los mayores

Un algia o dolor facial es un dolor crónico referido que se produce en la región craneofacial. Es por tanto un síndrome doloroso que afecta a las estructuras craneofaciales, bajo el cual se agrupan una gran variedad de patologías. Las zonas afectadas abarcan distintas zonas que comprenden la cara y el cráneo. Su aparición implica una amplia etiología o causas diversas, lo que dificulta por un lado su clasificación y por otro el diagnóstico diferencial, según los expertos. No obstante, se considera que el principal motivo de su aparición se debe a dos patologías principalmente: la sinusitis y a la disfunción temporomandibular.

Del mismo modo, es importante determinar la causa del dolor, que puede ser central o periférico, dependiendo de dónde proceda el tratamiento puede variar.

La clasificación de las algias faciales sigue distintos criterios y depende del autor o investigador científico. Hay quien las divide en tres categorías básicas: vasculares, neurálgicas o neuropáticas y las que corresponden al ámbito de la otorrinolaringología (ORL), la oftalmología y la estomatología, es decir, las de “especialidades”. Las vasculares comprenden dolores en la cara, cefaleas trigeminoautonómicas o migrañas crónicas. Las neurálgicas o neuropáticas están distintos tipos de neuralgia, como la del trigémino, craneal del herpes zóster, del nervio laríngeo superior, nasociliar, etcétera.

¿Dolor de cabeza o algias faciales?

En cuanto al resto, engloban sobre todo tres: la rinosinusitis en ORL, el glaucoma agudo de ángulo cerrado en oftalmología y el síndrome de disfunción de la articulación temporomandibular, en estomatología. Son patologías con orígenes o causas diversas, pero todas presentan como síntoma común dolor en la cara, de modo que afectan a un lado de la misma o a toda la zona.

Como principales desencadenantes de estas algias encontramos dos patologías: la sinusitis y la disfunción temporomandibular, que son las que se dan con más frecuencia en la población. A continuación, explicamos cuáles son sus principales características, que además son extrapolables también a las personas mayores.

Sinusitis

Esta se produce por la inflamación o infección de uno o varios senos paranasales y, en la mayoría de los casos, las causa desencadenantes son virus y bacterias. Estos senos son cavidades que se encuentran en el interior de los huesos de la cara, rodeando los ojos y la parte de atrás de la nariz. Su misión es la de calentar, humedecer y filtrar el aire en la cavidad nasal. Puede ser aguda, es decir puntual, o crónica.

Cuando las aberturas paranasales se bloquean o acumulan demasiada mucosidad, las bacterias y otros microrganismos se multiplican con más facilidad.

La sinusitis aguda suele darse tras un resfriado que no ha conseguido mejorar o que empeora tras unos cinco o siete días después de presentarse los síntomas. Esta cursa con tos, fiebre, mal aliento, pérdida del sentido del olfato, dolor de garganta y dolor de cabeza. Además, suele darse detrás de los ojos y a veces se presenta sensibilidad facial.

Si este problema se vuelve crónico, es decir, si se convive con dichas manifestaciones durante más de doce semanas, puede que sean más leves, pero al persistir y, sobre todo, si se ocasiona algia facial, implican una merma de la calidad de vida importante. Normalmente, esta patología se trata con fármacos que ayudan a paliar los síntomas.

Algias faciales

Trastornos de articulación

Las alteraciones en la articulación temporomandibular (ATM) son otro de los motivos más habituales de las algias faciales. Esta articulación es como una bisagra que se desliza y que conecta la mandíbula con el cráneo. Hay una a cada lado de esta. Si se produce alguna alteración, puede surgir dolor tanto en las articulaciones de las que depende la mandíbula como en los músculos que hacen posible su movimiento.

La aparición de esta patología no responde a una causa concreta, pues detrás pueden esconderse factores genéticos, artritis y lesiones. En ocasiones, las personas con bruxismo, es decir, las que aprietan y rechinan los dientes, la tienen pero no es algo con lo que está vinculado necesariamente.

Estas molestias suelen ser temporales en la mayoría de los casos, de modo que con una terapéutica adecuada se tratan y se pueden solucionar. Como recurso existe la cirugía, si no han funcionado las medidas conservadoras.

Los principales signos, así como los síntomas de los trastornos temporomandibulares, comprenden una serie de dolores sobre todo en la cara, en la mandíbula, en el oído y cerca del mismo al masticar, también problemas para abrir y cerrar la boca. A veces se produce como un chasquido, además de una sensación chirriante al abrir la boca al masticar, sin que se sienta dolor.

Este trastorno surge a consecuencia de algún problema en la zona de la mandíbula y provoca que se mueva fuera de su alineación adecuada. En otras ocasiones, el cartílago que recubre la articulación sufre daños a consecuencia de la artritis, aunque a su vez puede ser por haber recibido un golpe e impacto. En otros casos, no se puede llegar a determinar la causa.

Hay una serie de factores de riesgo que la pueden originar como distintas clases de artritis, entre las que se encuentran la artritis reumatoide y la artrosis, al igual que si se produce un rechinar de dientes (bruxismo crónico) y patologías del tejido conectivo que afecten de algún modo la articulación temporomandibular.

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