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¿Dónde se originan las enfermedades nosocomiales y qué riesgo suponen para los mayores?

Teresa Rey

Foto: Bigstock

Lunes 30 de diciembre de 2019

4 minutos

Son las contraídas durante la estancia hospitalaria y que no estaban presentes antes del ingreso

¿En qué ámbito se originan las enfermedades nosocomiales y qué riesgo suponen para los mayores?

Las infecciones nosocomiales, palabra que proviene del latín nosocomium, “hospital”, se definen normalmente como aquellas que se contraen durante la estancia hospitalaria y que no estaban presentes ni en el período de incubación ni en el momento del ingreso del paciente. Si ocurren 48 horas después de la hospitalización, se suelen considerar nosocomiales y en general afectan a los pacientes más graves.

Los cuidados sanitarios

En la actualidad, se considera que la infección vinculada a la asistencia sanitaria ya ha traspasado el marco hospitalario, algo en lo que han tenido que ver los avances tecnológicos, que han propiciado una mayor prolongación de la vida así como una atención de los enfermos fuera del entorno de los hospitales. Hoy en día, se acude a los centros de día a hacer controles, se efectúan técnicas diagnósticas e intervenciones de cirugía mayor de forma ambulatoria, al igual que la hemodiálisis, se efectúan tratamientos endovenosos en casa, o también existen centros sociosanitarios destinados a enfermos crónicos que requieren de unos cuidados médicos de cierta complejidad. Por lo tanto, actualmente las enfermedades nosocomiales constituyen un concepto que engloba a los cuidados sanitarios en un sentido amplio.

“Estas infecciones son unas veces motivo de ingreso en las unidades de cuidados intensivos (UCI) y otras, consecuencia de la estancia en estas”, según se especifica en el informe Epidemiología e impacto de las infecciones nosocomiales.

Al existir otras formas de atención sanitaria estas infecciones han adquirido una dimensión diferente. La atención hospitalaria ahora tiene mucho que ver con los cuidados ambulatorios, la hospitalización a domicilio, los centros sociosanitarios y de larga estancia o las instituciones geriátricas. Como consecuencia, sucede que en todos estos ámbitos asistenciales se desarrolla un tipo de infección más parecida a la nosocomial que a la comunitaria. Esto provoca al mismo tiempo que no se tenga un conocimiento preciso del impacto que poseen estas infecciones en todos estos escenarios, ya que no es posible tener una información fidedigna de lo que acontece en ellos, algo que sí sucede en los hospitales donde son más cuantificables.

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Posibles causas

Al margen de esta circunstancia lo que sí se sabe es que estas patologías están relacionadas con ciertos procedimientos que resultan invasivos. Por ejemplo, se presenta infección urinaria nosocomial por el cateterismo urinario o infección quirúrgica a consecuencia del procedimiento quirúrgico; mientras que la infección respiratoria acontece con la ventilación mecánica invasiva y la bacteriemia de catéter con el cateterismo vascular.

¿Qué tienen en común todas ellas? La alteración de las defensas debido a la colocación de un dispositivo o de la práctica de una incisión. De esta manera, se propicia la invasión de microorganismos, que pueden pertenecer a la propia flora del paciente (flora endógena), a la flora seleccionada por la presión antibiótica selectiva, a la que se encuentra en el entorno hospitalario o por sustancias recién contaminadas provenientes de otro foco humano de infección, es decir, lo que sería infección ambiental.

Al mismo tiempo influyen otros factores, como las propias características del enfermo. La edad avanzada es un riesgo, pero también ser un paciente inmunodeprimido por una enfermedad subyacente o por la ingesta de fármacos, tal y como se explica en el documento Epidemiología general de las infecciones nosocomiales. Sistemas y programas de vigilancia. De igual modo, los trastornos de la deglución propios de un paciente que han sufrido un accidente cerebrovascular, suponen una mayor probabilidad de infección respiratoria por aspiración. Además, “la colonización por Staphylococcus aureus, frecuente en enfermos con insuficiencia renal crónica, cirrosis hepática o diabetes mellitus, implica un riesgo elevado de infección por dicho microorganismo durante el ingreso hospitalario”. La malnutrición en general también supone un condicionante.

Del mismo modo, hay que tener en cuenta que los centros de atención sanitaria constituyen un entorno donde se congregan personas infectadas, y las expuestas a una mayor posibilidad de contraer infecciones. Los enfermos hospitalizados que tienen infección o son portadores de microorganismos patógenos son a su vez focos potenciales de infección para los demás pacientes y para el personal de salud.

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Microorganismos

Según diversos estudios la mayor parte de las infecciones nosocomiales se deben a un grupo de ocho microorganismos, de entre los que destaca S.aureus, pero esto es algo que varía en función del foco. Así, S. aureus es la causa más frecuente de neumonía asociada a ventilación mecánica y de infección quirúrgica; mientras que Escherichia coli, lo es para las infecciones del tracto urinario, entre otras.

Uno de los aspectos más complejos de estos trastornos es que suele aparecer resistencia a los antibióticos, consecuencia de un uso abusivo e inadecuado de los mismos. Los microorganismos multirresistentes conllevan repercusiones negativas para los pacientes y en general para toda la población. Al mismo tiempo, la disminución del tiempo de hospitalización y una mejora en la externalización de los cuidados sanitarios a la comunidad contribuye a que estas bacterias se encuentren con mayor frecuencia fuera del ámbito del hospital y con unos patrones de resistencia similares a los nosocomiales.

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