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Un estudio asegura que los sofocos de la menopausia pueden afectar a la memoria ¿Es su único efecto?

Teresa Rey

Foto: Bigstock

Jueves 13 de febrero de 2020

3 minutos

Ciertas áreas del cerebro pueden verse afectadas negativamente ante los cambios de temperatura

Un estudio asegura que los sofocos de la menopausia pueden afectar a la memoria

La menopausia supone para la vida de una mujer el inicio de muchos cambios y el comienzo de una nueva etapa. Dentro de las distintas manifestaciones físicas los sofocos constituyen uno de los síntomas más visibles y hasta a veces pueden tornarse muy molestos. Todo dependerá de cada mujer y la intensidad con que los experimente. Recientemente una investigación ha vinculado este trastorno menopáusico con alteraciones en la memoria.

Alteraciones en la memoria

La Sociedad Norteamericana de Menopausia (NAMS, por sus siglas en inglés) ha publicado en la revista Menopause, un estudio que desvela que los sofocos de esta etapa de la mujer perjudican a la memoria. Para llevar a cabo la investigación se recurrió a la resonancia magnética funcional con el objeto de estudiar qué ocurría cuando aparecían los sofocos fisiológicos y específicamente qué sucedía en la función del hipocampo y la corteza prefrontal cuando se producían labores de codificación y reconocimiento a lo largo de un proceso de memorización.

El estudio proporciona información relativa a nuevas áreas del cerebro involucradas en la memoria, que parecen verse afectadas negativamente al acontecer estos calores súbitos. Sin embargo, los científicos aseveran que es necesario profundizar más en este asunto y que los resultados no son concluyentes. Lo que se ha podido comprobar es que hay una asociación entre los sofocos controlados objetivamente y los cambios funcionales adversos en el cerebro que afectan a la memoria. Según la doctora Stephanie Faubion, directora médica de NAMS: “Se necesitan, no obstante, más estudios para determinar si realmente causan estos cambios en el cerebro y si al tratar los sofocos se evitarán o los normalizará.”

Los sofocos aparecen en este periodo porque los estrógenos experimentan un descenso y esto genera modificaciones en el centro regulador de la temperatura corporal, que se halla en el hipotálamo, un área ubicada en el centro cerebral, que es pequeña pero en donde se desarrollan gran cantidad de funciones. Estas variaciones provocan desajustes a la hora de controlar la temperatura corporal, dando lugar a una sensación súbita de calor intenso, es decir, los sofocos, junto a un aumento de la sudoración nocturna. Esto genera en ocasiones problemas a la hora de dormir que pueden derivar en una falta de sueño continuada.

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La importancia del hipotálamo

El hecho de que los científicos se hayan centrado en su estudio en el hipotálamo se debe en parte a esta relación directa entre esta parte del cerebro y la aparición de este síntoma tan característico de la menopausia. En esta área acontecen procesos que influyen en el sistema nervioso y endocrino, ya que se encarga de conectar ambos. También está relacionado con la regulación de la sed y el apetito. Interfiere a su vez en el control de las emociones, los ciclos del sueño, la tensión arterial y la frecuencia cardíaca, entre otros. Además, se encarga de secretar una amplia y variada cantidad de hormonas y si no funciona correctamente se pueden desarrollar trastornos muy variados desde los relacionados con la alimentación, hasta inflamaciones, infecciones o desnutrición por citar algunos de ellos.

Cómo abordar los sofocos

La aparición de sofocos no es igual en todas las mujeres. Algunas los sufren con más intensidad que otras y en algunos casos estos no aparecerán. El hecho de abordarlos o no tiene que ver con el grado de afectación que le produzca a cada persona y hasta qué punto considera que perjudica su calidad de vida y su salud psicológica. Aun no hay suficientes evidencias de otros efectos más que estos que se encuentran vinculados al estado emocional de cada fémina.

Por este motivo los expertos recomiendan que antes de acudir a cualquier tipo de medicación, es mejor intentar cambiar los hábitos de vida. Es el momento de ser conscientes de esta transformación corporal y tal vez de emprender paralelamente una serie de cambios vitales.

Menopausia

Debemos, por ejemplo, limitar la ingesta de alcohol, así como ciertas comidas picantes y si vemos que nos altera, la cafeína también. Si fumamos, esta etapa es una buena excusa para empezar a dejarlo. Al mismo tiempo, hemos de saber que cuanto más peso tengamos más probabilidades tendremos de presentar esta manifestación, pues las mujeres obesas o con sobrepeso poseen una tendencia mayor.

Para dormir bien, hemos de procurar que la habitación esté bien ventilada, que esté fresca y crear las condiciones idóneas para el descanso. Previamente podemos intentar recurrir a técnicas de relajación que nos permitan abordar la noche de una forma más tranquila. Si tenemos sudoración nocturna podemos tratar de instalar un ventilador para que nos proporcione algo de alivio ante esta condición. Algunos estudios han reflejado que prácticas como el yoga o el tai chi ayudan a llevar mejor el periodo menopáusico. En el caso de que esto no sea suficiente deberemos consultar con nuestro médico que analizará si es pertinente recurrir a un tratamiento farmacológico en función de la gravedad de los síntomas.

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