Salud

Desmontando (de una vez) 4 mitos sobre la menopausia que no por repetidos son ciertos

Mariola Báez

Foto: Bigstock

Miércoles 30 de octubre de 2019

3 minutos

Aclarar ideas erróneas sobre esta etapa fisiológica va a favorecer un envejecimiento activo y pleno

Desmontando 4 mitos sobre la menopausia

En este tema, el primer gran error es no conocer lo que en realidad significa la menopausia y verla casi como una enfermedad, algo que la Sociedad Española de Medicina Interna (@Sociedad_SEMI) insiste en desmentir, afirmando que, en realidad, la menopausia es solo una fase más en el ciclo biológico de la mujer.

El fin de la capacidad fértil del organismo femenino, porque los óvulos que podrían ser fecundados se agotan, implica una serie de cambios físicos, que también tiene repercusiones psicológicas.Tal como explica la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (@AEEM) este cambio pasa por distintas etapas, desde la pre-menopausia, hasta la post-menopausia y forma parte de un proceso absolutamente natural de adaptación hacia el comienzo de un situación diferente que, hay que recordar, tiene importantes ventajas para la mujer.

Con la menopausia se engorda, se pierde el deseo sexual, aumenta el riesgo cardiovascular y de sufrir osteoporosis, son, por tanto, necesarios tratamientos para evitar sus consecuencias… ¿qué hay de cierto en todo esto?

Menopausia

Más conocimiento y menos tópicos

La última menstruación marca el periodo central de la menopausia, un proceso que se inicia años antes, y que también puede prolongarse en meses posteriores. Cada mujer es distinta y los efectos que de esta etapa de transición son muy variables. Los clásicos sofocos no suelen faltar cuando la regla comienza a ser irregular, pero el resto de los considerados síntomas son diversos. En cualquier caso, hay una serie de ideas establecidas que no está de más revisar para entender hasta qué punto son ciertas y para tener un conocimiento real sobre los cuidados que necesita una mujer, superada la menopausia, para mantener una buena salud durante el nuevo ciclo que inicia que, dada la actual esperanza de vida, como recuerda el Ministerio de Sanidad (@sanidadgob), va a prolongarse muchos años.

Ante la nueva situación algunos "axiomas inmutables” que conviene repasar son:

La menopausia engorda

Expresión oída hasta la saciedad, fruto de sacar conclusiones a base de conceptos no del todo claros. Es cierto que los cambios hormonales que se producen en esta etapa influyen en la normal absorción de las grasas en el organismo y también en su distribución. El tejido adiposo presenta un mayor grosor y las grasas tienden a acumularse en zonas concretas, como cintura y abdomen, pero superada la fase de pre-menopausia, si se sigue una dieta equilibrada y se realiza el suficiente ejercicio, la “certeza matemática” de engordar “un kilo por año” no tiene base alguna y solo se cumplirá si no te alimentas de la manera adecuada. Seguir las recomendaciones de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (@TuendocrinoSEEN) sobre el control en la ingesta de calorías y grasas, y huir del sedentarismo es la mejor garantía para lograr que este tópico, no se cumpla.

El deseo sexual disminuye o desaparece por completo

Son tantos los factores que influyen en el despertar del deseo sexual que achacar su ausencia a los cambios hormonales es, como poco, algo limitado. Es cierto que la menopausia provoca alteraciones físicas que pueden influir en una relación sexual satisfactoria, como, por ejemplo, la sequedad y disminución de la lubricación vaginal natural (algo para lo que existen sencillas soluciones), pero son muchas las mujeres que, una vez asumidos los cambios que implica la menopausia, disfrutan de una saludable y plena vida sexual, liberadas de la inquietud que pudo suponer en su momento un posible embarazo.

Alimentación en la menopausia

Aumento el riesgo cardiovascular y de osteoporosis

Es uno de los temas que más preocupa a muchas mujeres tras la menopausia. Es una realidad que los estrógenos suponen una protección natural que tiene el organismo femenino frente a distintas enfermedades, incluyendo las cardiopatías, pero la Fundación Española del Corazón (@cuidarcorazon) aclara que ese posible incremento del riesgo suele darse cuando se habla de menopausia prematura (antes de los 45 años). En el resto de los casos, hay que matizar que no es cierto que el cuerpo de una mujer deje de producir estrógenos tras la menopausia.

La realidad es que sigue haciéndolo, aunque en cantidades mínimas. Hay que insitir en que realmente lo que incrementa el riesgo son los hábitos poco saludables: dieta inadecuada, excesiva ingesta de grasas, tabaco, falta de ejercicio… Lo mismo ocurre al hablar de osteoporosis. La reducción de estrógenos influye en una mayor posibilidad de desmineralización ósea, algo que puede prevenirse incrementando en la dieta la ingesta de alimentos ricos en calcio, sin olvidar la importancia que tienen también la vitamina D y el ejercicio en esta etapa a la hora de mantener la densidad ósea. En resumen, hay que cuidarse pero no obsesionarse.

Menopausia

La menopausia requiere tratamiento

Las actuales terapias hormonales, que se centran en equilibrar la carencia de estrógenos y de progesterona, pueden ser realmente efectivas a la hora de aliviar síntomas molestos que pueden producirse durante la menopausia y meses de post-menopausia pero, por supuesto, solo en aquellos casos en los que una mujer pueda necesitarlos. En principio, la menopausia, al no ser enfermedad alguna, no requiere tratamiento.

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