Salud

Petofilia: así se denomina la razón por la que no te puedes despegar de tu mascota

Victoria Herrero

Foto: Bigstock

Miércoles 18 de diciembre de 2019

3 minutos

Este trastorno psicológico se complica cuando tratamos de humanizar a nuestro perro o gato

Petofilia: así se denomina la razón por la que no te puedes despegar de tu mascota

Hay personas que las tratan como si fueran sus propios hijos. Personas que quieren tanto a sus mascotas que sería impensable lo que podrían hacer sin ellas. Ese amor incondicional hacia el perro o el gato de la familia no es nada malo (es más, así debe ser si tienes la responsabilidad de contar con un animal a tu cargo). Sin embargo, hay una delgada línea que es mejor no traspasar y que recibe el nombre de petofilia. Así se denomina a la causa por la que no te puedes despegar ni un minuto de tu perro o tu gato con un cariño tan excesivo que puede resultar asfixiante y obsesivo

A continuación conoceremos un poco más en qué consiste esta alteración psicológica y cómo llevar una relación más sana con tu mascota, basándola en el cariño y el respeto mutuo.

No sin mi perro

No hablamos de un trastorno si cuidas y quieres a tu gato, tu pájaro o tu pez doméstico. El problema viene cuando ese amor desmedido es tal que prefieres pasar la mayor parte de tu tiempo con tu perro y rechazas todo tipo de contacto social o familiar. Hasta tal punto puede ser esta afección mental que puede que lo único que te haga feliz en tu vida sea tu mascota. Ella pasa a ser la prioridad unica de tu vida, incluso en ocasiones en contra de sus propios intereses y deseos. Entonces sí es posible que sufras de petofilia. 

Petofilia: así se denomina la razón por la que no te puedes despegar de tu mascota

Como explican desde el Instituto de Estudios Psicosomáticos y Psicoterapia Médica "en ocasiones estamos ante individuos con carencias afectivas que se proyectan en el animal, experiencias afectivas traumáticas con otros sujetos, un exceso de soledad o bien la dificultar para establecer relaciones sociales".

Una patología psicológica que puede incluso complicarse si, además, humanizamos a nuestro animal de compañía y le damos un sitio y un papel que no le corresponde a una mascota. Es lo que les pasa a aquellas personas que están obsesionadas con ellas y las cuidan y miman como si les fuera la vida en ello. Y en ocasiones haciendo un gasto innecesario de dinero. ¿O acaso tu perro necesita un collar de diamantes para salir a pasear?

Pero la petofolia no solo puede afectar a tu salud mental, sino que en el caso de tu gato o tu perro ese cariño sin barreras y contra viento y marea puede estresarle hasta tal punto que se sienta asfixiado. En estos casos, estos animales pierden su propia identidad, se sienten inseguros ya que les hemos desplazado de su rol de mascota; además de que llegan a manifestar una dependencia excesiva de sus dueños. Hasta en ocasiones estos mismos pueden experimentar enfermedades metabólicas y cardíacas

Estas son solo algunas señales que pueden evidenciar que tu mascota sufre esa dependencia emocional:

  • Le notas ansioso, nervioso, jadea sin parar, no para de moverse y no se relaja incluso estando cansado.
  • Muestra una actitud con lamentos, estropea objetos, se autolesiona o ladra sin parar. 
  • Cuando no está contigo deja de comer o se deprime
  • Estando a tu lado demanda continuamente tu atención y no permite que nadie se acerque. Se muestra celoso y te considera como parte de sus posesiones.

En todos estos casos no se están teniendo en cuenta las necesidades de la mascota. Y es que muchas personas creen llenar ese vacío de no tener hijos o familia con un perro. Pero este no es un ser humano. Tiene otras necesidades físicas y psicológicas muy distintas de las que puede tener un bebé, por ejemplo. 

Petofilia: así se denomina la razón por la que no te puedes despegar de tu mascota

La petofilia es uno de los muchos trastornos que pueden derivarse de un amor erróneo hacia los animales. Otro es el conocido como el síndrome de Noé. En este caso, esa persona afectada cree que está salvando a animales, por ejemplo si los encuentra abandonados en la calle, y empieza a recogerlos. Pero no es lo mismo adoptar a un par de gatos que convertir tu casa en un "zoo" hasta tal punto que peligren las condiciones de seguridad y salubridad tanto para los propios animales como para las personas que viven en ese hogar. 

Un amor verdadero y adecuado

Compartir nuestra vida con una mascota es una de las mejores cosas que nos pueden pasar y además resulta muy beneficioso para nuestra salud física y mental. Sin embargo, ese amor debe tener unos límites y basarse en una relación sana y de respeto hacia nuestro perro o nuestro gato. Estas son las claves para trabajar y remediar ese trastorno patológico: 

  • Debes entender la situación y ser realista. Esa forma de querer y tratar a tu mascota solo os está haciendo daño a ambos
  • Busca ayuda profesional para encontrar el verdadero problema (un trauma o experiencia dolorosa personal) que te ha llevado a esa situación. 
  • Empieza trabajando tus emociones y relaciones de una forma sana para empoderarte emocionalmente. Y no pierdas de vista en todo momento que tu perro o gato es eso, un perro o un gato. Cuídalo, quiérelo... pero de una forma sana y respetuosa para ambos. 
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