Salud

La última batalla de las residencias contra el Covid: los brotes ralentizan la ansiada inmunidad

Pablo Recio

Lunes 1 de febrero de 2021

8 minutos

Los centros residenciales de mayores no se han librado del primer impacto de la tercera ola

La última batalla de las residencias contra el Covid: los brotes ralentizan la ansiada inmunidad
Pablo Recio

Lunes 1 de febrero de 2021

8 minutos

Las residencias de mayores tampoco se han librado de la tercera ola de contagios de coronavirus. Y es que, aunque casi todos los usuarios han recibido la primera dosis de la vacuna, esto no ha impedido que se multipliquen los brotes en decenas de centros de regiones como Galicia, País Vasco o Andalucía, entre otras, donde se cuentan por cientos los casos. En concreto, a día 29 de enero, había, en toda España, 201 brotes y 2.418 infectados, un número muy superior a las cifras que se manejaban justo antes de Navidad.

Y esto no sólo se está traduciendo en un incremento de las infecciones, también han crecido, en paralelo, los ingresos hospitalarios y la mortalidad, sobre todo en los centros que aún no habían recibido la vacuna.

Además, estos casos están provocando que se ralentice la fase 1 de la campaña de inmunización, según denuncian a este diario plataformas de familiares como Pladigmare (@pladigmare) o Marea de Residencias (@MareaResidencia), puesto que las personas COVID positivo deben esperar a ser negativas para recibir las dosis de Pfizer. 

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Evolución de los brotes en residencias de mayores a día 29 de enero. Fuente: Ministerio de Sanidad.

 

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Evolución de los casos asociados a brotes en residencias de mayores a día 29 de enero. Fuente: Ministerio de Sanidad.

Las CCAA blindan las residencias

Por ello, son muchas las Comunidades que, pasadas las navidades, decidieron restringir las visitas y blindar sus residencias, con el objetivo de lograr reducir al máximo los riesgos de brote.

Por ejemplo, algunas, como Galicia –duramente afectada por brotes actualmente–, han optado por suprimir el contacto presencial con los familiares y otras, como Madrid, lo han reducido a una vez a la semana, ya que el grado de inmunidad de sus centros es más elevado por el impacto de la primera ola.

Sin embargo, no parece que estas medidas estén funcionando en todos los casos, puesto que los trabajadores siguen siendo el principal vector de contagio y, en ciertas ocasiones, el virus acaba entrando.

La última batalla contra el virus

Con todo, esta última batalla contra la COVID parece tener fecha de caducidad. Y es que, según aseguran expertos a 65Ymás, una vez reciban la segunda dosis, los mayores quedarán protegidos y la mortalidad –25.000 residentes han muerto por COVID en toda la pandemia– podría caer en picado.

"Siguen siendo un punto difícil de controlar, porque hay una población susceptible concentrada. Siempre serán un problema. Por eso, es tan importante que se vacunen cuanto antes. A pesar de todo, ahora se está haciendo mejor que en las olas anteriores, porque se aplican más medidas", explica el investigador de la Universidad de Leicester, Salvador Macip.

También se refirió a este incremento de brotes el director del Centro de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, que, en respuesta a una pregunta formulada por este periódico, reconoció el pasado jueves 14 de enero que "en una o dos semanas" veríamos "que la letalidad del COVID irá disminuyendo".

Aun así, por el momento, esta mengua de brotes está siendo menos rápida de lo esperado, puesto que, debido a la elevada incidencia de pandemia, son muchos los centros que todavía se están viendo afectados por contagios.

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Una ola "más tenue"

Por esta razón, la mayoría de empresas del sector, agrupadas dentro de la patronal CEAPs (@cea_ps), esperan que el proceso de vacunación pueda terminar cuanto antes, puesto que "la incidencia de la COVID" les repercute "de la misma manera que en la sociedad".

Aun así, matizan, en esta ocasión han logrado limitar mucho la expansión del virus. Aunque no ha sido gracias a la vacuna, cuyos "resultados", señalan, "no se van a ver hasta la primera semana de febrero", sino porque "conocen" mejor al virus y aplican a tiempo la sectorización, los aislamientos y las pruebas PCR. "Se está viendo que es mucho menor el impacto que en la primera y segunda ola. Está siendo más tenue", sostienen. Además, añaden, por suerte, la escasez actual de dosis de la vacuna no les está afectando especialmente. 

Por otro lado, organizaciones empresariales de la dependencia, como AESTE (@AESTE_oficial), creen que la propia vacunación ya está teniendo efectos en la transmisión. "Está frenando esta tercera ola. Además, ya se va por la administración de la segunda dosis, así que todo apunta a que avanzamos correctamente", apuntan.

No se muestran tan optimistas desde el sindicato de enfermería SATSE (@Sindicato_SATSE), donde aseguran que sí que están viendo ingresos de mayores de residencias en los hospitales, aunque no sea algo comparable con la primera ola. "Es un poco como la segunda ola. Se van viendo casos y los pacientes que requieren hospitalización la están teniendo", comenta la secretaria técnica del sindicato María José García.

Pese a todo, matiza, la campaña de vacunación ayudará a reducir los casos en estos centros donde la situación podría lograr a controlarse. Algo, que podría aliviar la presión asistencial o no saturar tanto los hospitales que, denuncia, cada vez están más colapsados en todo el país. "Ahora mismo, estamos en una situación muy complicada en todos los niveles", avisa.

Contagiados en el último momento

Finalmente, para comprender lo complicado, traumático y angustioso que están siendo estos contagios de última hora para residentes, usuarios y trabajadores, este diario ha conversado con Otilia, una auxiliar de una residencia de mayores de Cudillero, en Asturias.

"El 31 de diciembre nos pusieron la primera dosis y, hace 15 días, tuvimos un brote por una trabajadora que vino y empezó a no encontrarse bien", cuenta la trabajadora.

La experiencia fue dura, prosigue, puesto que, hasta el momento, en su residencia, donde viven 10 personas, se habían logrado mantener sin casos de COVID durante más de nueve meses.

"Lo pasamos muy mal", reconoce. Y es que, de la noche a la mañana, toda la euforia por la vacuna, que recibieron con gran alivio, se les pasó y tuvieron que volver a realizar "aislamientos" y "PCR".

Y no sólo les afectó desde el punto de vista físico, sino también psicológico, puesto que muchos de los mayores llevaban desde marzo sin apenas relacionarse ni salir del centro. "Lo están viviendo muy mal", reconoce la auxiliar. 

Con todo, continúa, no sabe si por suerte o por el efecto de la primer dosis, los cinco residentes que se contagiaron no tuvieron síntomas graves, cosa que no está ocurriendo en otros casos de brotes en residencias vacunadas. "Sólo se les detectó por la PCR. De hecho, ya este lunes les dieron el alta y vuelven a la residencia", afirma aliviada.

Actualmente, todos han recibido ya la segunda dosis y, en los próximos días, tras este susto de última hora, lograrán alcanzar la inmunidad de rebaño, al menos, en su centro de Cudillero.