Sociedad

Anular la capacidad de decisión y usurpar la dignidad, común en la mayoría de maltratos a mayores

María Bonillo

Foto: CEOMA/Bigstock

Jueves 3 de marzo de 2022

7 minutos

El psicológico es el maltrato más frecuente en las personas mayores, y se da en el entorno familiar

Anular la capacidad de decisión y usurpar la dignidad, común en la mayoría de maltratos a mayores
María Bonillo

Foto: CEOMA/Bigstock

Jueves 3 de marzo de 2022

7 minutos

La Confederación Estatal de Mayores Activos (CONFEMAC) asumió hace dos años la gestión del Teléfono gratuito contra el Abuso y Maltrato a las Personas mayores (900 65 65 66), previamente iniciado por CEOMA (@CEOMA_ong). Desde entonces, se han atendido cerca de 1.000 casos, según indica la asociación, los cuales arrojan "datos contundentes" sobre los tipos de abuso y maltrato más frecuentes, así como los ámbitos donde se producen.

"Desde CEOMA queremos felicitar a CONFEMAC por este excelente trabajo en ayudar y fomentar el buen trato a las personas mayores más necesitadas", indican en una nota. 

Este servicio es el único dispositivo de este tipo especializado en maltrato a personas mayores que atiende llamadas de todo el Estado. Se ha desarrollado en colaboración con el Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030, en el marco de los programas del  0,7 % del IRPF, destinado a actividades de interés social. A finales de 2021, los casos atendidos ascendían a 867, con 960 víctimas, de las cuales el 61% son mujeres, el 34% hombres y el 5% pertenece a sexo desconocido.

De estos casos detectados, el 37% son de carácter psicológico, el 18% son de contenido físico, el 16% económico, el 17% de abandono o negligencia y el 12% contra la libertad y los derechos básicos de las personas. Hasta la fecha no se han detectado en el teléfono casos de maltrato de tipo sexual. Recuerdan además que en algunos casos coexisten varios tipos.

En cuanto al ámbito donde se producen estos maltratos, el 77% se dan en el ámbito familiar y el 23% en instituciones. Por su parte, las llamadas recibidas han sido realizadas mayormente por hijos/as en un 37%, por otros familiares en un 22%, por vecinos/as o personas no relacionadas directamente con las personas mayores en un 17%, en otro 17% son las propias víctimas quienes llaman y en un 7% por profesionales.

Por Comunidades Autónomas, la Comunidad de Madrid es la que cuenta con más casos atendidos que representan el 23%, seguida de Andalucía (22,5%), Cataluña (12%), Comunidad Valenciana (7,4%), Castilla y León (6%), Galicia (4,5%), Islas Canarias (4,3%), Murcia (3,2%), La Rioja (3,1%), País Vasco (3%), Aragón (1,9%), Castilla La Mancha (1,8%), Asturias (1,7%), Islas Baleares (1,6%), Extremadura (1,5%), Cantabria (1,2%), Navarra (1%) y Ceuta (0,3%).

"El contenido de las llamadas durante estos dos años, denota la necesidad de mayor sensibilización social en este tema en el que se confirma que el maltrato en la vejez es una realidad oculta y ocultada. Es oculta porque pasa desapercibida en el sentido de que hay muchas conductas de maltrato que son consideradas normales; y es ocultada porque existe una resistencia importante a denunciar o ni siquiera a informar, sobre todo en el ámbito familiar,  porque se considera que éste es un asunto privado”, explican la Asociación.

Anular la capacidad de decisión y usurpar la dignidad, común en la mayoría de maltratos a mayores. foto: Bigstock

Cambio de mentalidad

De todos los casos atendidos, el primer denominador común que señalan desde CEOMA es "considerar como normal esas conductas que son maltrato". En segundo lugar, está el hecho de que las personas que se encuentran en torno a las personas mayores que han generado dependencia "usurpan su capacidad de decisión con mucha frecuencia". 

Por ello, se denuncia que "aunque la persona mayor necesite apoyo, atenciones y cuidados, en muchos casos conserva perfectamente sus facultades mentales y cognitivas, pero quienes están a su alrededor no le preguntan, sino que deciden por ella y a veces no con mala voluntad sino por sobreprotección". La forma de actuar correcta sería ayudar a la persona en lo que necesite, siendo ella quien marque la pauta de sus necesidades. "Esto requiere un cambio de mentalidad urgente", añaden. 

"Las personas mayores no tienen unos derechos diferentes de los que tienen en otras edades, sin embargo hay actitudes y conductas que hacemos con las personas mayores que no se nos ocurre hacerlas con personas que tienen 40 o 50 años, como por ejemplo, llevarla en contra de su voluntad o engañada a una residencia, retenerla allí en contra de su voluntad o muy frecuentemente gobernarle sus cuentas cuando ellas pueden hacerlo perfectamente, porque lo único que necesita es ayuda para hacer ciertas gestiones en el banco. Tampoco se nos ocurriría a otras edades más tempranas quedarse con la cartilla del banco, el DNI, quitarle el teléfono móvil para que no se comunique con otros familiares, etc. Son conductas que sólo se hacen con personas de edad avanzada, algunas veces con buena intención pero otras utilizándolas como arma arrojadiza en contra de otras partes en conflicto, habitualmente entre hijos e hijas", explican.

Conflicto entre hermanos y hermanas

Tal y como refleja el análisis de los datos del Teléfono del Maltrato, en uno de cada cuatro casos (25%), hay conflicto entre hermanos y hermanas. En algunos de ellos, los padres son utilizados como arma arrojadiza ante esta prohibición de relacionarse con los otros, quitarle el teléfono o bloquear las llamadas, cambiar la cerradura, no permitir que los visiten los otros hermanos a verles, etc. Señalan además que es conflicto "suele estar ahí de siempre y se desata a la hora de cuidar". 

Esto es edadismo, en el momento en que la familia usurpa la libertad de decidir a la persona por el hecho de ser mayor, decidiendo por ellas "hasta límites insospechados". También ocurre por parte de los profesionales, al no tener en cuenta la opinión de las personas mayores, como por ejemplo a la hora de gestionar el ingreso a una residencia directamente con la familia. Esto es "fruto de la mentalidad paternalista y sobreprotectora tan presente en nuestra sociedad", que afecta a los mayores en temas tan importantes como son dejar su casa y vivir en una residencia. 

Esto mismo es lo que le ocurrió a una mujer mayor, según explica la asociación, que, al quedarse viuda, los hijos decidieron que cada mes viviría en casa de cada uno. Sin embargo, cuando se rompió la cadera y tuvieron que operarla, los hijos decidieron buscar una residencias, ya que cuando saliera del hospital no podrían darle la atención y la ayuda que necesitaría. Lo "incongruente" de la situación es que nadie le preguntó su opinión a la mujer, "aun teniendo su capacidad mental en perfecto estado". 

Lamentablemente, las propias personas mayores, en muchas ocasiones, asumen estas conductas como normales, aceptando que sean sus hijos o hijas quienes decidan, incluso cuando aquello que proponen está en contra de lo que realmente piensan o quieren. 

Anular la capacidad de decisión y usurpar la dignidad, común en la mayoría de maltratos a mayores. Foto: Bigstock

Retos

Así, desde CEOMA proponen algunos retos, tras el análisis de las llamadas y casos atendidos en el Teléfono del Maltrato de CONFEMAC. Son los siguientes: 

  • Que las personas del entorno de una persona mayor dependiente, ya sean profesionales o bien familiares, la apoyen en lo que necesite y no en lo que no necesite. No se pide que se le de libertad sino que respete su libertad. La libertad es un derecho que tienen todas las personas tengan la edad que tengan.
  • Que las propias personas mayores se empoderen y tomen conciencia para no perder el control de su vida mientras que puedan, y para que se respeten sus derechos; si no pueden ellas solas, al menos que conozcan dónde y cómo pedir ayuda para hacerse respetar su dignidad.
  • Las mejoras en el sistema judicial y la coordinación entre instituciones se hacen vitales para respetar estos derechos y por ende, la dignidad de las personas mayores.

Sobre el autor:

María Bonillo

María Bonillo, periodista.

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