El cambio climático cuesta más de 2.300 millones a los hogares españoles en aire acondicionado
El verano dura más que en los años 80, lo que puede suponer hasta 120 euros más de gasto
Con el paso de los años y el avance del cambio climático, hemos podido ver como los veranos se han vuelto más cálidos, con más noches tropicales y un temporada estival más prolongada. Todo esto se traduce en una subida en la demanda de aire acondicionado, que, a su vez, supone un mayor consumo eléctrico. Es decir, el avance del cambio climático tiene una incidencia directa en el bolsillo de los españoles.
De acuerdo a datos de AEMET Open Data, el verano climatológico actual dura aproximadamente cinco semanas más de lo que lo hacía en los años 80. Con más días de verano y mayor consumo eléctrico para mantener frescos nuestros hogares, la factura de la luz no hace más que crecer.
Esto no se queda aquí, ya que la AEMET estima que los veranos han llegado a alargarse hasta 10 días por década, y se prevé que esto siga siendo así, haciendo que el verano de 2026 sea más cálido de lo normal en España, arrancando la temporada con más de 40 grados en muchas zonas del país.
Impacto energético y económico
Según un análisis de Raisin, el impacto directo del aumento de los días con temperaturas equivalentes a las veraniegas puede ser significativo en la economía doméstica. Si se toma como referencia el precio medio actual de la luz, a 0,1507 €/kWh, y un consumo de unos 2,5 kWh para un aparato de aire acondicionado, cada hora de uso supone unos 0,38 euros.
De esta manera, un hogar donde se usen estos aparatos durante ocho horas al día durante los 40 dias adicionales de verano sumados con el cambio climático, tendría un sobrecoste anual de unos 120,56 euros por hogar. De esta manera, estimando los 19,3 millones de hogares que hay en España, el incremento del gasto total en España podría ascender a los 2.300 millones de euros.

Por supuesto, este dato es una estimación a gran escala, ya que no todos los hogares españoles disponen de aparatos de aire acondicionado ni tienen el mismo consumo de aire acondicionado. SIn embargo, lo que sí refleja es como la prolongación del calor impacta no solo a la comodidad y el medioambiente sino al bolsillo de los españoles.
Además, el calor no solo se concentra durante el día, sino que las noches, cada vez más de carácter tropical, muchas veces no bajan de los 20 grados. Por tanto, el uso del aire acondicionado se alarga a estos momentos también, sin concentrarse en las horas de mayor exposición solar, aumentando consumo y reduciendo capacidad de ahorro.
“El aire acondicionado no es un lujo, sino una necesidad cuando las temperaturas se disparan. A diferencia de otros electrodomésticos, no puede programarse para funcionar en las horas más baratas: se usa cuando más calor hace, y eso suele coincidir con las franjas más caras del día. Si a esto le sumamos que el verano es más largo y las noches ya no refrescan, el impacto en la factura energética y en los ahorros familiares es cada vez mayor”, explica Marta Pinedo, directora de Raisin España.
