Sociedad

Cómo ven los nietos a sus abuelos

Pablo Recio

Viernes 26 de julio de 2019

5 minutos

Las relaciones entre ambos son cada vez más horizontales, aprenden unos de otros

Cómo ven los nietos a sus abuelos

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"De mi abuelos aprendí la paciencia"; "de los míos, el no rendirme nunca"; "en mi caso, me inculcaron el amor por los libros"; "a mí, me enseñaron, como a todos los niños de pueblo de los 70, que había que trabajar". Estas afirmaciones corresponden a personas de entre 20 y 60 años entrevistadas por 65Ymás en las calles de Madrid con motivo del Día de los Abuelos, una celebración popularizada en España por la ONG del padre Ángel, Mensajeros de la Paz​ (@Padre__Angel) y que corresponde con el 26 de julio, por ser, para los cristianos, el día de Santa Ana y San Joaquín, los abuelos de Jesucristo. 

Así, de las entrevistas se desprende la importancia de la transmisión de saberes por parte de los abuelos. Y es que las relaciones entre ambos han sido por regla general muy enriquecedoras para los nietos, llegando incluso a marcar sus personalidades, gustos e inquietudes. También, que en la actualidad este vínculo ha cambiado: la interacción se ha vuelto mucho más horizontal. Prueba de ello, son las respuestas que dieron los entrevistados cuando se les preguntó por si habían aprendido algo de los padres de sus progenitores. "Les enseñé una mentalidad abierta"; "aprendieron otra forma de vida"; "les aporté conocimientos sobre las nuevas tecnologías y la actualidad" fueron algunas de sus respuestas. 

El prestigio del abuelo

"Recuerdo que, hace 60 o 70 años, al abuelo se le tenía un respeto extraordinario, hasta el punto que se decía a los nietos: 'No hables hasta que lo haga él'", sostiene el presidente de la Asociación de Abuelos y Abuelas de España, Francisco Muñoz (79 años), padre de ocho hijos y abuelo de 10 nietos. Su organización, que cuenta con 596 socios, nació para defender a un colectivo que se cifra, según estudios de la ONG, en más de ocho millones de personas (a falta de datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística, que "no han investigado aún cuántos somos"). 

Hoy, según el dirigente, la relación es diferente. "Tenemos que ganarnos el prestigio para acercarnos a nuestros nietos. Si te conviertes en un abuelo antiguo, te van a ignorar. Tienes que aprender a contestar al móvil, a hacer un Skype y, cuando vienen a casa, a jugar a lo que saben. Ya no se entretienen con la taba o las chapas, sino con el ordenador", argumenta.

De esta manera, aunque ser abuelo no tiene por qué significar tener más de 65 años, es cierto que gran parte del colectivo ronda esas edades y algunos aún no ven necesario manejar con soltura las nuevas tecnologías por lo que, según considera Francisco Muñoz, deberían hacer este esfuerzo para "acercarse a sus nietos" y "tender una mano hacia esa nueva generación".

"No podemos ir en contra de la corriente", asegura. "Cuando te mandan un SMS con una 'T' y una 'Q' juntas, tienes que saber que te están diciendo 'te quiero'. Y tú, tienes que contestarles con una 'Y' y un '+' ('yo más')", ejemplifica. "Tenemos que pensar que somos el espejo en el que se van a mirar de mayores", asegura. 

Además, Muñoz entiende que este colectivo tiene un papel más allá de ser personas que dan cariño o se ganan la confianza de los nietos: deben también transmitir valores. "Actualmente, ni los medios, ni los colegios, ni los padres les hablan de estas cosas. Los únicos que tenemos tiempo y ganas somos nosotros", explica. Por ello, su función debe ser, en un mundo donde, en su opinión, reina la mentira, enseñar la importancia de la verdad y del "qué no se debe hacer" o está mal.

Un papel en la familia desdibujado

"No se puede hablar de un rol del abuelo. Cumplen papeles muy distintos, según los tipos de familia, la cultura y la estratificación social. Los hay que están dedicados a disfrutar de su jubilación, tienen dinero y sus hijos están en una posición en la que no necesitan ayuda y hay otros que dedican parte de sus ingresos a mantener a su familia", comenta el sociólogo y profesor titular de la Universidad de Extremadura (@infouex), Artemio Baigorri. 

"Habían perdido importancia, eran personas que habían terminado su vida laboral y que no se las consideraba productivas, pero esto ha cambiado en la sociedad posindustrial", apunta. "Por ejemplo, en el marco de las políticas medioambientales y de lucha contra el cambio climático, se quieren recuperar elementos tradicionales como el de la ropa artesanal, hecha en casa. En ese sentido, los abuelos han adquirido cierta importancia, ya que son los que conservan saberes que se estaban perdiendo", razona. 

Asimismo, el colectivo es también sustento económico para muchas familias. "Han vuelto a ser los cabeza de familia económicos en muchos casos", sostiene. Y añade: "Con la crisis han vuelto los hijos y nietos a la casa de sus abuelos".

¿El fin de los hogares trigeneracionales?

Por otra parte, con la movilidad geográfica de las últimas décadas y el desarrollo de la "industria de la vejez", cada vez hay menos hogares en los que tres generaciones convivan. "Antes, el rol del abuelo se mezclaba con la educación de los hijos, porque vivían juntos. Hoy, queda más marcada la separación", señala la psicóloga y directora técnica de la Red Nacional de Psicólogos (Psikered), Nuria Soler.

Aún así, hay elementos que se mantienen a través del tiempo. "Tienen todo un bagaje cultural, son los grandes transmisores de la historia de la familia. Es una figura diferente a la parental. Se sienten más libres, porque ya han educado. Están más relajados. No tienen por qué consentir a los nietos pero sí que les dan más espacio", comenta. 

No obstante, con el problema actual de la conciliación, son muchos los "abuelos canguros" que se tienen que hacer cargo de sus nietos por falta de tiempo de los padres y esto, en opinión de Soler, no es positivo, porque "tienen que vivir su vida" y puesto que puede haber, en cierto modo, un choque de legitimidades entre generaciones. 

Asimismo, la psicóloga entiende que "hay que pactar una educación y unos límites" entre padres y abuelos. "Sería deseable que existiera una coherencia, por lo menos en las cosas básicas. Pero debe haber tolerancia también, no pasa nada si un día les das una ensaimada en vez de fruta", asegura. Y añade: "El abuelo se gana la autoridad cuando escucha al niño, tiene las cosas claras y es coherente con las ideas de los padres, además de cuando les da cariño".

Finalmente, otro consejo que da Soler a las familias es que, siempre que se pueda, haya contacto entre las tres generaciones y que se trate de "intoxicar lo menos posible" a los nietos con los problemas familiares. "Como hijos hemos de ser muy conscientes de que, aunque tengas un conflicto, lo importante es respetar el derecho del niño, que pueda sentirse parte de algo. Siempre aconsejo que haya una comunicación", concluye.

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