Sociedad

Prisioneras en su propia casa: así es el día a día de miles de personas mayores con discapacidad

Marta Jurado

Martes 3 de diciembre de 2019

8 minutos

En España más de 100.000 personas no salen nunca de su vivienda por problemas de accesibilidad

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¿Te imaginas qué pasaría si tuvieses que pasar cada día entre cuatro paredes por falta de accesibilidad en tu edificio? La imagen idílica de James Stewart en silla de ruedas mirando por la Ventana Indiscreta dista mucho de la realidad de las 2,5 millones de personas con problemas de movilidad en España, tal como alertan asociaciones como el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (@Cermi_Estatal) y la Confederación Española de Organizaciones de Mayores (@CEOMA_ong​) con motivo del Día Internacional de las Personas con Discapacidad que se celebra cada 3 de diciembre. La dificultad para desplazarse fuera del hogar es la que afecta a un mayor número de los 3,8 millones de personas con discapacidad en España, más de la mitad de ellos, mayores de 65 años (58%). Una cifra cuya consecuencia más grave es el aislamiento social, que lleva a que 100.000 personas no salgan nunca de casa, según el estudio Movilidad reducidad y Accesibilidad elaborado por COCEMFE (@COCEMFE_) y la Fundación Mutua de Propietarios (@FundacionMdP).

Se estima que cuatro de cada diez personas mayores tienen problemas de accesibilidad debido a la falta de adaptación de las infraestructuras tanto dentro como fuera del hogar, pese a que la legislación obliga a la accesibilidad universal desde 2014, por lo que se ha convertido en el gran caballo de batalla de los mayores con discapacidad. Falta de ascensores, rampas adaptadas, altura de telefonillos o incluso el tamaño de las puertas son las causas más comunes del encierro en el hogar. Es el caso de Andrea, de 71 años, que lleva más de 16 días sin salir de casa. Enferma de Párkinson, vive junto a su marido en un cuarto piso sin ascensor. "Salir a la calle, a un parque, me daría la vida", afirma, recordando que depende totalmente de su marido para cualquier cosa. 

En la misma situación se encuentran el 43% de los españoles con movilidad reducida ante la mirada pasiva de muchos ciudadanos y administraciones locales y nacionales, que con frecuencia se olvidan de los compromisos inclusivos y de lucha contra la soledad prometidos en sus campañas electorales. "Debemos reincidir en que necesitamos ciudades para la vida, no ciudades para la especulación urbanística y de ocio masivo", reclama la historiadora Ana Muiña. "Las casas deberían de estar pensadas, única y exclusivamente, para el bienestar, la confortabilidad y la habitabilidad de quienes las habitamos. Por tanto, las personas de edad y las personas con problemas de movilidad, que en muchos casos tienen estas dos connotaciones, sufren innumerables problemas al vivir en los centros de las grandes ciudades. Esto deriva en que cada vez se los aísla más en la soledad de sus viviendas".

Solo un 0,6% de las viviendas son accesibles

"Aunque actualmente la Ley General de Derechos de Personas con Discapacidad obliga a que todas las casas sean accesibles o con posibilidades de adaptación, aún hay mucha vivienda antigua que no tiene ascensor, ni tiene hueco para ello", explica Paz Martín, arquitecta especializada en Diseño para Todos y responsable del proyecto Envejezando: Arquitectura y Tercera Edad (@envejezando), en relación a la norma que establecía que todos los espacios fuesen accesibles para 2017. Y es que, según el INE, sólo un 0,6% de los 9,8 millones de los edificios de vivienda en España cumplen todos los criterios de accesibilidad universal para personas con movilidad reducida o discapacidad. Las asociaciones reclaman mayor compromiso por parte de las autoridades con los planes de adaptación y accesibilidad de las viviendas de las grandes ciudades y también en el ámbito rural.

Las principales barreras con las que se encuentran estas personas son la falta de ascensores (78%), de puertas automáticas (39%), o dificultades de acceso del portal a la calle por la existencia de escalones (39%). "Las casas antiguas consideraban como un signo de distinción tener una entrada con escaleras, porque muchos no llegaron a pensar que viviríamos tantos años, ni tampoco tenían en cuenta las necesidades de las personas con discapacidad", señala Paz, en relación con las casas construidas antes de los años 60. Y esto se amplía a las configuración de las ciudades, donde transitar por una acera con una silla de ruedas, subir a un autobús o un metro, se convierte en una auténtica "odisea", recuerda. 

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Fuente: Estudio 'La accesibilidad de las viviendas en España'

Un paso hacia la soledad no deseada

Las consecuencias emocionales de este confinamiento son variadas, desde "problemas del funcionamiento motor, obesidad a problemas de soledad y melancolía que pueden desembocar en depresión", resalta Pilar Rodríguez, de la Fundación Pilares por la Autonomía Personal (@FPilares). También puede provocar problemas económicos en cuanto a la necesidad de autoabastecerse o comprar medicamentos. Factores como “el género, la edad, el tipo de discapacidad, la procedencia y el lugar de residencia, entre otras, provocan más soledad, mucho más frecuente entre las mujeres mayores”, señalan desde el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (@Cermi_Estatal), quien resalta que "la ausencia de vínculos y relaciones sociales intensas es un hecho agravado respecto de las personas con discapacidad”.

Existe una clara relación entre la falta de autonomía y el estado de ánimo: un 60% de las personas con movilidad reducida se sienten mal con ellas mismas, una percepción más acentuada entre las personas mayores de 70 años quienes, además, son las que en mayor medida afirman quedarse muchos días sin salir de casa. “En ocasiones, el hogar se convierte en una cárcel para las personas con movilidad reducida dada la dificultad para poder entrar o salir, encontrándonos con personas que se encuentran prisioneras en su propia casa por la falta de accesibilidad en su propio edificio”, afirma la directora de la Fundación Mutua de Propietarios, Laura López Demarbre. 

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¿De quién es responsabilidad?

Antes, la responsabilidad de convertir el edificio en accesible correspondía únicamente a la Junta de Vecinos y necesitaba mayoría de votos. Pero ahora, la Ley de Propiedad Horizontal obliga a que si un vecino mayor de 70 años o con discapacidad solicita una medida de adaptación, se ejecute. Pero no siempre se cumple ya sea por falta de acuerdo o por falta de recursos, aseguran los expertos. Según la Fundación Mutua de Propietarios, el 28% de las consultados por su estudio había pedido a la comunidad de propietarios alguna adaptación, de las cuales, se habían atendido poco más de la mitad. Además reivindican que solo un 12% de los edificios que cuentan con personas con movilidad reducida han recibido ayuda para mejorar su accesibilidad, por lo que las autoridades no están haciendo todo lo necesario. "Aunque la responsabilidad sea del propio inquilino, eso no quita que el ayuntamiento o diputación pongan en marcha medidas", señala Pilar Rodriguez, presidenta de la Fundación Pilares. 

Otro aspecto que lo complica es que las competencias de Vivienda dependen de cada Comunidad Autónoma. "Esto tiene que cambiar, ya que crea grandes diferencias territoriales. Quizás Euskadi sea la región de España que más seria se ha puesto con la obligatoriedad de que las viviendas sean accesibles o adaptables, pero no hay ninguna Ciudad 100% accesible por el momento", señala Paz. Otro problema es que la mayoría de los proyectos de accesibilidad se dan de "puertas para fuera" y muy pocos dentro de la vivienda, salvo Cataluña. "A nivel particular, tú puedes pagarte un espacio totalmente accesible, pero seguirás teniendo la barrera al llegar al portal, lo que genera aislamiento "y no hay atisbos o voluntad de cambio", señala la arquitecta. Como consecuencia, más de 22% de las personas con problemas de movilidad han tenido que cambiarse de casa. 

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Fuente: Estudio 'La accesibilidad de las viviendas en España'

Envejecimiento: no todo es discapacidad funcional

En el caso de los mayores, los expertos apuntan a la necesidad de tener en cuenta servicios como éstos debido al incremento paulatino de la esperanza de vida y una pirámide demográfica cada vez más envejecida. "No solo se trata de discapacidad funcional sino también cognitiva, con enfermedades como Parkinson o Alzheimer que les llevan a desorientarse cuando salen de casa o problemas de visión o audición. Las ciudades, la señalética, el ruido, los estímulos no están preparados para esta nueva realidad", recuerda Paz, en relación a que estas adaptaciones son las grandes olvidadas cuando se habla de envejecimiento y discapacidad. "Muchos ascensores no disponen de señales en braille, por ejemplo", reclama en relación a ampliar los criterios de accesibilidad tanto de las viviendas como en el urbanismo. Además, varios estudios aclaran que dentro de la movilidad reducida, la mayoría no utiliza silla de ruedas sino bastones o andadores, lo que los convierte en un colectivo mucho más invisible, explican los expertos. "La inclusión, es además, buena para todos: niños, mayores, personas con discapacidad y sin ella...", añade la responsable de Envejezando.

La otra guerra es la adaptación de la propia vivienda "de puertas adentro". Según los arquitectos el 80% de los problemas está en los baños, donde no hay espacio para que sean adaptados a espacio de ducha, que entre una silla de ruedas, etc. Eso no pasa tanto en las casas antiguas donde se concebían como salones de baño, pero casas de nueva construcción con 3m3 de espacio hacen imposible el mínimo que necesita una persona con discapacidad, que serían 5m3, asegura la arquitecta. "Esto se extiende también a las cocinas, lugares donde se produce el mayor número de caídas porque el suelo es muy resbaladizo o porque no se lleva a los espacios de almacenamiento. En este caso, se vuelven a repetir los problemas de visión, debido a iluminación no adaptada". Y urge a abordar este asunto cuanto antes ya que el envejecimiento de la población llegará como "un tsunami"; de los 9 millones de mayores, 5% tienen discapacidad severa, cifra que llegará al 25% en 2050 debido al incremento de la población mayor. 

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Fuente: Pensium

Soluciones

Asociaciones como COCEMFE reclaman la creación de un Fondo Estatal por la Accesibilidad Universal, haciendo hincapié en que “es imprescindible que se establezcan ayudas específicas para todas las comunidades vecinales que deban afrontar obras de accesibilidad para garantizar el derecho a una vida independiente”, así como el diseño de edificios accesibles de nueva construcción. También señalan que es necesario desarrollar de manera integral la Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia y que se garanticen los recursos necesarios para su aplicación efectiva. Además, es importante que las personas en situación de dependencia puedan acceder a estos recursos y servicios independientemente de la comunidad autónoma en la que residan.

Por otro lado, a nivel individual, las personas con movilidad reducida suelen recurrir a la ayuda de familiares y amigos, personal profesional de apoyo o ayudas económicas, que no siempre llegan. Las nuevas tecnologías también están jugando un papel positivo en reducir la situación de aislamiento a través de internet. Pero los expertos resaltan que existe una una brecha digital que afecta a los mayores de 60 años y a quienes viven en zonas geográficas con servicios digitales menos desarrollados. Por eso varias ONGs, hace un llamamiento a crear comunidad y preocuparse por sus vecinos, tal como plantea la campaña #Supervecinos o Cuidamos Contigo, que busca garantizar el acompañamiento y servicios de orientación a las personas con problemas de movilidad de cara a fomentar su autonomía.

"La accesibilidad es una necesidad imprescindible en el día a día de nuestros mayores, una accesibilidad externa e interna garantiza una mayor calidad de vida. Además, implementar soluciones de accesibilidad supondría un aumento y disfrute del ocio en las personas mayores lo que repercutiría de forma muy positiva en la economía del país, ya que actualmente en España hay 9.000.000 millones de personas mayores que antes o después, alguno de ellos, podrían tener algún tipo de discapacidad física o mental", afirman desde la Confederación Española de Organizaciones de Mayores (@CEOMA_ong​).

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