Sociedad

Más de la mitad de los mayores de 75 años cambió sus rutinas tras la pandemia

Miriam Gómez Sanz

Lunes 5 de enero de 2026

6 minutos

Un estudio en 11 comunidades revela un impacto duradero, sobre todo en mujeres

Más de la mitad de los mayores de 75 cambió sus rutinas tras la pandemia. Fuente: Europa Press.
Miriam Gómez Sanz

Lunes 5 de enero de 2026

6 minutos

La pandemia de Covid-19 dejó huella más allá de la infección. Años después, sus efectos siguen presentes en la vida cotidiana de muchas personas mayores. En España, el 56,1 % de los mayores de 75 años percibió cambios en sus rutinas diarias tras la crisis sanitaria, especialmente en el ámbito social y en el cuidado de la salud, siendo las mujeres las más afectadas. Así lo concluye una investigación liderada por la Unidad de Investigación en Cuidados y Servicios de Salud del Instituto de Salud Carlos III (Investén-ISCIII).

"Los resultados muestran que las personas mayores en España experimentaron cambios sustanciales y persistentes en sus rutinas diarias, y que estos cambios se asociaron con los resultados de calidad de vida", han explicado las investigadoras Candela Cameselle-Lago, Milagros Rico y Teresa Moreno-Casbas, esta última responsable del estudio, publicado en Frontiers in Public Health.

El trabajo se enmarca en el estudio multicéntrico Cuidamos+75 y analizó datos de 1.072 personas mayores, entrevistadas entre junio de 2022 y junio de 2023 en 11 comunidades autónomas. El diseño fue de seguimiento prospectivo, con cuatro entrevistas en consultas de enfermería a lo largo de 18 meses, lo que permitió observar la evolución de los cambios en el tiempo.

Entre quienes declararon alteraciones moderadas o importantes en sus rutinas, el impacto fue mayor en la vida social (48 %), seguido del cuidado de la salud (33 %) y de las actividades básicas del día a día (26 %).

Diferencias claras entre mujeres y hombres

Las mujeres advirtieron más alteraciones que los hombres en todas las categorías, especialmente en las rutinas básicas (30% frente a 20%) y sanitarias (37% frente a 26%).

El estudio también analizó cómo estos cambios afectaron a la calidad de vida y aquí volvieron a aparecer diferencias de género. En los hombres, la calidad de vida se mostró más sensible cuando se alteraban las rutinas sanitarias y especialmente cuando los cambios afectaban a la vez a las rutinas básicas y de salud.

En las mujeres, en cambio, la peor calidad de vida se observó cuando se veían afectadas conjuntamente las rutinas básicas y sociales, así como cuando los tres tipos de rutinas —básicas, sociales y sanitarias— cambiaban al mismo tiempo.

Las mujeres sufrieron niveles más altos de ansiedad. Fuente: Europa Press.
Las mujeres sufrieron niveles más altos de ansiedad. Fuente: Europa Press.

Factores que amplifican el impacto

Uno de los hallazgos más relevantes es que la relación entre los cambios de rutina y la calidad de vida fue independiente de haber pasado o no la infección por Covid-19. Esto sugiere que las consecuencias sociales y ambientales de la pandemia pesaron más que la enfermedad en sí.

El estudio identifica varios factores asociados a una mayor alteración de las rutinas: haber perdido a un familiar por Covid-19, una mayor percepción de amenaza ante el virus y contar con menos apoyo social e independencia funcional. Las mujeres presentaron además niveles de ansiedad significativamente más altos y una peor calidad de vida global que los hombres.

Otros elementos vinculados a una peor calidad de vida fueron la mayor edad, un índice de masa corporal elevado, el número de enfermedades crónicas, la dependencia funcional y los síntomas de ansiedad. De nuevo, no se encontró una asociación significativa con haber sufrido la infección.

La pandemia de Covid-19 cambió las rutinas de más de la mitad de mayores. Fuente: BigStock.
La pandemia de Covid-19 cambió las rutinas de más de la mitad de mayores. Fuente: BigStock.

Mirar al futuro con perspectiva de género

A la luz de estos resultados, las autoras subrayan la necesidad de incorporar la perspectiva de género en las respuestas de salud pública ante futuras crisis. También reclaman políticas y sistemas de apoyo más personalizados para las personas mayores, con especial atención a la alfabetización digital y a la prevención y la gestión de la soledad no deseada.

"Las estrategias destinadas a preservar o restaurar las rutinas diarias, especialmente las relacionadas con la atención sanitaria y la participación social, pueden ser clave para mantener la autonomía y la calidad de vida en las poblaciones mayores", han precisado.

La investigación ha contado con la participación de especialistas de la Red de Investigación en Cronicidad, Atención Primaria y Prevención y Promoción de la Salud (RICAPPS-ISCIII) y del Área de Fragilidad y Envejecimiento del CIBER-ISCIII.

Sobre el autor:

Miriam Gómez Sanz

Redactor

… saber más sobre el autor