Los mensajes del Papa León XIV en su visita a España: mayores, soledad, salud mental, migración...
El Papa León XIV deja este viernes España tras su paso por Madrid, Barcelona y Canarias
El Papa León XIV deja este viernes España tras una visita histórica en la que ha recorrido Madrid, Barcelona y Canarias compartiendo en sus diferentes discursos numerosos mensajes con los que ha hecho llamamientos al diálogo, ha reivindicado la huella de fe en Europa y hasta ha destacado la importancia de los abuelos en las familias y su cuidado a los nietos.
También ha pedido mirar "a los ojos" a aquellas personas que sufren, ha alentado a los ciudadanos a acoger al inmigrante y velar por la fraternidad en todos los niveles de convivencia. Asimismo, ha hablado de feminicidios, de salud mental, al tiempo que ha pedido que no se normalice la soledad y el abandono de los mayores. De entre todos ellos, destacamos algunos que quedarán para el recuerdo.

El Papa León XIV durante el encuentro con la comunidad diocesana, en el Estadio Bernabéu. Foto: Ricardo Rubio (Europa Press).
"Vengo para inspirar una reconciliación y una cooperación más profundas"
El primero de sus mensajes puso el foco en la polarización y la división apostando por el diálogo y el encuentro. En sus primeras palabras en el arranque de su estancia en España y ante los Reyes, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, el Pontífice aseguró que, con su visita, buscaba precisamente alentar "la reconciliación".
"Vengo entre ustedes para confirmar, alentar e inspirar una renovada fidelidad de los creyentes al Evangelio, así como una reconciliación y una cooperación más profundas entre las distintas fuerzas de esta nación", dijo.
Durante su discurso pronunciado en el Congreso de los Diputados, el primero de un pontífice en la Cámara Baja y que recibió una ovación histórica de 7 minutos, hizo también un llamamiento al diálogo. "Dentro de las propias sociedades es urgente construir una cultura de la reciprocidad. La pluralidad política no debería degenerar en descalificación permanente del adversario. En una convivencia madura, incluso el conflicto puede convertirse en camino hacia la paz", aseguró el Pontífice.
A su vez, invitó a los diputados a "desarmar el lenguaje" porque "la firmeza no exige desprecio; la discrepancia no conlleva humillación". "Sin confundir el plano jurídico con el moral", ha abogado por "una justa delimitación del poder público" y por "límites morales del poder".
"¿Puede llamarse plenamente justa una comunidad que deja en la sombra al anciano?"
Por otro lado, ha defendido que "la dignidad humana no puede quedar subordinada a consensos sociales mudables o al vaivén de las mayorías de cada momento", al tiempo que ha denunciado, con una "palabra serena y firme", el aborto y la eutanasia, así como la exclusión de las personas migrantes.
"¿Puede llamarse plenamente justa una comunidad que deja en la sombra al niño aún no nacido, al anciano, al enfermo, a quien sufre en silencio o a quien depende enteramente del cuidado de los demás? La defensa de la vida humana no es una cuestión parcial ni un interés confesional: es una meta de civilización", ha defendido. Puesto que, en su consideración, la "grandeza moral de una nación" se manifiesta "en su capacidad de proteger vidas que atraviesan mayor fragilidad".
"Toda vida humana debe ser reconocida y custodiada desde su concepción hasta su ocaso natural, en cada circunstancia de su existencia. Cuando esta certeza se oscurece, los más vulnerables son las primeras víctimas y la ley pierde su significado más profundo: servir y proteger a cada persona", ha insistido.
"No permitamos que la soledad y el abandono se normalice en la vida de los mayores"
En la iglesia de Sant Agustí (su orden) ante entidades sociales, ha constatado también la importancia de los abuelos en las familias y su cuidado a los nietos cuando los padres trabajan, por lo que ha pedido corresponder al amor de los abuelos con más amor en vez de normalizar "la soledad y el abandono" en la vida de los mayores.
"Nunca deberían quedarse solos. Cuidar y acompañar a los abuelos en su vejez. No permitamos que la soledad y el abandono se normalice en la vida de los adultos mayores", ha pedido.
El Papa ha respondido en su discurso a las dudas de Renzo, de 6 años, que le ha leído una carta en la que le ha hecho varias preguntas al Pontífice, entre ellas "¿Por qué hay tantos abuelos solos?", a lo que ha respondido: "Tengamos nuestro corazón abierto a todos ellos; y aunque no sean nuestros abuelos, no permitamos que se sientan solos ni desprotegidos. Si no queremos la soledad para nosotros, tampoco debemos permitirla a los demás".
"Escucha", "verdad", "justicia" y "reparación" para responder a los abusos
Por otra parte, en su reunión con los obispos españoles, ha pedido responder con la "escucha", "verdad", "justicia" y "reparación" a quienes "han sido heridos precisamente por quienes debían cuidarlos, incluso por miembros del clero", lo que considera una "plaga".
"Como veis, nuestro viaje está hecho de encuentros, en ellos no faltarán los que viven momentos de oscuridad, y nos reclaman que nos hagamos para ellos samaritanos. Uno de los más dolorosos es con aquellos que han sido heridos precisamente por quienes debían cuidarlos, incluso por miembros del clero", ha dicho el Papa.
Afrontar la violencia contra la mujer y el feminicidio
En su paso por Cataluña, ha pedido afrontar la violencia contra la mujer y el feminicidio: "Tantas crónicas policiales, todavía hoy, reflejan un clima envenenado en las relaciones familiares de abusos y opresiones, y en particular de violencia contra las mujeres".
La salud mental está "cada vez más amenazada"
Y ha alertado de que la salud mental está "cada vez más amenazada en el contexto de sociedades que se consideran avanzadas. Es una señal de que hay algo profundamente erróneo en una cierta idea de crecimiento que somete a las personas a presiones, expectativas y tensiones que comprometen equilibrios fundamentales".
"No podemos creer en Jesús y promover la guerra"
Durante la homilía de la misa en la Sagrada Família, ha dicho que "la ciudad condal y toda Cataluña se reúnen en este templo, signo también de unidad y de concordia, y alzan su mirada para encontrarse con el rostro de Dios". Y ha vuelto a hablar a favor de la unidad social, de la solidaridad con el inmigrante y en contra de la guerra, además de apelar a la coherencia del cristiano: "No podemos creer en Jesús y promover la guerra. No podemos creer en Jesús y matar al inocente. No podemos creer en Jesús y abandonar a quien sufre, a quien llora, a quien huye de la miseria".
"La dignidad no tiene pasaporte"
Y en su paso por Gran Canaria, ha llamado a Europa a hacer "examen de conciencia" ante el drama migratorio. "Este drama debe convertirse en examen de conciencia: para las naciones de origen, que deben crear condiciones de paz, justicia y desarrollo; para las naciones de tránsito, llamadas a proteger y no a dejar a los débiles en manos de redes criminales; para Europa, que no puede proclamar la dignidad humana y acostumbrarse a que el Mediterráneo y el Atlántico sean cementerios sin lápidas; para la comunidad internacional, llamada a una cooperación eficaz y perseverante", ha clamado el Pontífice durante su visita al muelle de Arguineguín.
Al mismo tiempo, León XIV ha advertido de que "la dignidad humana no tiene pasaporte". "No podemos acostumbrarnos a contar muertos. La dignidad humana no tiene pasaporte ni pierde valor al cruzar una frontera", ha remarcado.
Asimismo, ha advertido a la Iglesia de que "no puede desentenderse" de la realidad de las personas migrantes que intentan llegar a las costas en pateras. "La Iglesia no puede permanecer muda ante quienes son abandonados a sus aguas", ha insistido, añadiendo que la acogida del migrante "no puede ser algo secundario ni delegada únicamente a algunos voluntarios". "No podemos luego pasar de largo ante los cayucos y las pateras", ha exclamado.
Además, ha pedido empatía y ha advertido de las "mafias", las cuales ha definido como "industrias de muerte". "No les crean a quienes prometen paraísos fáciles a cambio de su cuerpo, de dinero, de silencio o de su libertad. Esas falsas promesas son cantos de sirenas, son industrias de muerte", ha aseverado, condenando la trata de personas, advirtiendo de que "nadie puede comprar, vender, usar o descartar" a ninguna persona.
"No basta gestionar llegadas, distribuir cifras, reforzar fronteras o lamentar las muertes cuando ya han ocurrido. Cada barca que llega no trae sólo migrantes; trae consigo una pregunta: ¿qué mundo hemos construido, si tantos hermanos tienen que arriesgar la muerte para buscar vida?", ha planteado.
Asimismo, ha recalcado que las personas migrantes "no son números ni expedientes", ha defendido su derecho a "no tener que migrar" y ha pedido "vías legales y seguras, rescate y asistencia, cooperación real contra los traficantes, protección efectiva a las víctimas, procesos serios de acogida e integración, y políticas que permitan a cada persona vivir con dignidad en su propia tierra".
"Nadie puede arrodillarse ante el Señor y despreciar al hermano"
Durante la Misa del Corpus Christi en la Plaza de Cibeles, que reunió a más de 1,5 millones de asistentes, el Papa hizo un llamamiento a que la religiosidad histórica de España no sea un "museo del pasado" sino una "escuela de fe" e invitó a los españoles a "comprometerse personalmente en la construcción del bien común".
"He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe de la que beber también hoy. Una escuela que nos enseña a arrodillarnos ante Dios y ante el prójimo, porque nadie puede arrodillarse ante el Señor y despreciar al hermano", ha subrayado el Pontífice en su homilía.
Una escuela, según ha precisado, que enseña "la gratitud del amor" para romper "las cadenas del egoísmo" y que llama a comprometerse en la construcción del bien común. "También nosotros estamos llamados a estar presentes en las situaciones y en los desafíos de la sociedad, a no huir, a comprometernos personalmente en la construcción del bien común", ha añadido.
Invita a los jóvenes a "cambiar la historia"
Durante la Vigilia en la Plaza de Lima, ante cientos de miles de jóvenes, León XIV también invitó a la juventud a "cambiar la historia" con "el amor". "Vosotros podéis cambiar la historia, hacedlo con el amor", exclamó durante un coloquio con siete jóvenes que le trasladaron sus inquietudes en un ambiente cercano y familiar.
Y a la pregunta sobre cómo pueden vivir los jóvenes comprometidos con la sociedad y sobre qué misión les encomienda, el Papa pidió a los jóvenes españoles convertirse "en protagonistas del cambio", además de ser "chispa de una humanidad nueva" frente a la "violencia de la guerra" y a ser "humanos, hombres y mujeres de carne y hueso, no apariencias sino rostros fiables".


