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¿Cómo interpretar las señales de las rutas y qué nos indican?

Teresa Rey

Foto: Bigstock

Lunes 25 de mayo de 2020

3 minutos

Saber qué significa cada indicación nos ayuda a orientarnos y a saber por dónde sigue cada camino

Cómo interpretar las señales de las rutas y qué nos indican

Si somos unos apasionados del senderismo y de las caminatas a lo largo de la naturaleza, entonces es importante que conozcamos qué significa la señalización que nos encontramos en los caminos. Esta ofrece una información valiosa acerca de la ruta, que además no es baladí y que nos ayudará a saber por dónde hemos de continuar nuestro paseo.

Tal y como explica la Federación Española de Deportes de Montaña (Fedme @fedme_es) en su Manual de Señalización de Senderos, la existencia de senderos homologados tiene la finalidad de facilitar a los usuarios la práctica del senderismo principalmente en el medio natural, en unas condiciones de seguridad, calidad e información suficientes relativas a la actividad que van a desarrollar.

Estos senderos están identificados por un código de señales, además de por una serie de soportes o paneles informativos en los que se dan un conjunto de detalles de la ruta en cuestión. Los tipos de senderos homologados son los siguientes:

Gran Recorrido (GR)

Los colores que los identifican son el rojo y el blanco, y sus siglas son GR. Su recorrido debe estar formado como mínimo por 50 kilómetros. Así pues siempre que veamos por el camino una raya horizontal blanca y debajo otra roja, se nos estará indicando que estamos realizando una ruta larga.

Si estas señales aparecen en forma de aspa, significa que por ahí no continúa el camino, por lo que tendremos que seguir el sendero marcado en el suelo o buscar dos líneas horizontales que nos especifiquen por dónde hemos de continuar. Para indicarnos un giro, estas líneas se pintan en vertical con un desvío hacia la derecha o hacia la izquierda en su parte superior, en función de donde se deba ir.

Señal de ruta

Pequeño Recorrido (PR)

Estos caminos, como su propio nombre indica, son recorridos menos extensos aunque hay una gran variedad, pues pueden abarcar entre 10 y 50 kilómetros. Se representan con el color blanco y amarillo. Dentro de estos podemos encontrar variantes que se tienen que señalizar con los códigos correspondientes. Los puntos de destino de las derivaciones no pueden encontrarse a más de dos kilómetros del sendero PR del que parte.  Este requisito también lo han de cumplir los GR.

Senderos Locales (SL)

Los senderos locales se representan con el blanco de nuevo y el verde. Estos son los más cortos pues no deben sobrepasar los diez kilómetros. Como los casos anteriores pueden poseer derivaciones, pero aquí sus puntos de destino no han de estar a más de 0,5 kilómetros del punto del sendero del que salen.

Más posibilidades

A lo largo de los caminos podemos encontrar variantes, es decir, caminos de cualquier rango que parten y confluyen en dos puntos diferentes del mismo sendero. Luego están los enlaces, es decir, son los que unen senderos homologados distintos con igual o distinto rango. Dentro de estos nos encontramos con enlaces internacionales, es decir, los que parten de una ruta que nace en territorio español pero que alcanzan otra de un país vecino como pueden ser Francia y Portugal. Las derivaciones a veces nos llevan a algún lugar paisajístico de interés como puede ser un mirador o incluso un monumento como una iglesia o ermita.

Senderos de montaña

Todos los recorridos mencionados pueden ser catalogados como senderos de montaña si cumplen una serie de requisitos. Algunos de ellos son que discurran por encima de los 1.500 metros, presenten un desnivel continuado de más de 500 metros o uno acumulado de más de 800 metros. En más de un 50% del camino se ha de transitar por una senda tradicional que no presente alteraciones significativas y tampoco puede realizarse por viales asfaltados o encementados en más de un 5% del total del trayecto. Además, deben transcurrir por espacios naturales y/o rurales, en los que perduren sus usos tradicionales, entre otras condiciones.

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Señales

Los tipos de señales coloreadas y que podemos ver pintadas sobre distintos elementos de la naturaleza como piedras o árboles, son por un lado las de marca de continuidad, que se representan con dos rectángulos paralelos en posición horizontal. Luego tenemos las de dirección equivocada, que se indican con un aspa o cruz de San Andrés. Y, por último, las de cambio de dirección, dos trazos paralelos que se desvían en un ángulo para especificar el lado hacia donde se ha de realizar el giro, la derecha o la izquierda.

Junto a estas indicaciones que nos iremos encontrando a lo largo del camino en ocasiones podemos toparnos con estaquillas, que sustituyen a las marcas en el terreno cuando estas no se pueden realizar sobre el mismo. También a veces veremos postes con flechas direccionales que se sitúan en cruces o lugares estratégicos, ofreciendo información diversa como la distancia que queda por recorrer para alcanzar un destino en concreto.

Son también muy importantes los paneles informativos de inicio y final de la ruta. En estos suele haber un mapa en donde aparece el punto donde nos encontramos. También apreciaremos información adicional acerca de los aspectos tradicionales o culturales que la rodean, y elementos relativos a su fauna y flora.

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