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Cómo minimizar los síntomas de la alergia cuando toca limpiar la casa

Mariola Báez

Foto: Bigstock

Jueves 27 de junio de 2019

2 minutos

Estornudos, picor en los ojos o en la garganta… si te ocurre cada vez que quitas el polvo, toma nota

Las ventajas de la limpieza al vapor en una casa donde viven personas mayores

La alergia en personas mayores es cada vez más frecuente. Gente que nunca habían tenido síntomas de esta patalogía, empiezan a sufrirlos cuando ya no los esperaban y en estos casos hay que ser conscientes de la necesidad de cambiar una serie de hábitos cotidianos.

Como explica la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (@SEAIC_Alergia), la alergia es una respuesta inmunológica, del propio organismo, que reacciona frente a un elemento externo determinado (alérgeno) que considera perjudicial.

Si tienes alergia al polen, a los ácaros del polvo o a determinados elementos que pueden contener los productos de limpieza, a la hora de dejar la casa en perfecto estado de revista tienes un pequeño problema. Debes darle a esta situación la importancia que requiere, porque la alergia y sus síntomas pueden agravarse o derivar en patologías serias como una conjuntivitis, una rinitis o un problema respiratorio, a consecuencia de un gesto tan cotidiano como llevar a cabo la limpieza general si no has tomado las debidas precauciones.

limpiar con alergia

Medidas simples para minimizar los síntomas alérgicos al limpiar

Si padeces alguna de las alergias más frecuentes, al polén o a los ácaros del polvo, el primer consejo es intentar minimizar la presencia de textiles en tu casa. Cortinas, alfombras, cojines… son lugares favoritos de concentración, que hay que procurar evitar.

Puestos en faena, empieza por ventilar la casa, abriendo las ventanas que consideres necesarias, pero solo durante unos minutos. Cinco o diez son más que suficiente para renovar el aire sin que entre más polvo y polución del exterior del que lógicamente resulta inevitable.

Si tienes una alergia severa, el uso de una mascarilla es casi imprescindible. Con ella cubriendote la boca y parte de la nariz, reducirás la entrada de alérgenos de la manera más simple.

El aspirador es tu aliado. Si tu cuerpo tarda segundos en reaccionar ante el polvo en suspensión, olvídate del cepillo de barrer.

Lo mismo ocurre a la hora de eliminar la suciedad y el polvo depositado en los muebles. Nada más efectivo, seguro y económico que un paño ligeramente humedecido, con el que podrás atrapar hasta las partículas más pequeñas, sin dejarlas haciendo estragos en el aire. Utilíza paños también para limpiar las rejillas y filtros de os aires acondicionados, las calefacciones o las campanas extractoras, otro de los focos de "alto riesgo".

Por último, si tienes alergia a alguno de los distintos elementos químicos que pueden contener los productos de limpieza, es fundamental el uso de guantes, que te proteja frente a cualquier posible reacción cutánea de consecuencias más o menos graves.

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