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¿Sabes cómo debes caminar cuando hay nieve o hielo en las aceras?

Mariola Báez

Foto: Bigstock

Domingo 1 de diciembre de 2019

3 minutos

El 30% de los mayores de 65 años se cae al menos una vez al año y el invierno trae riesgos añadidos

Medidas de protección frente a heladas, cómo caminar

Ese 30% se eleva hasta el 50% en el caso de las personas mayores de 80 años, según los datos que recoge el Ministerio de Sanidad Consumo y Bienestar Social (@sanidadgob), que recuerda la importancia de mantenerse activo y de realizar ejercicios que mejoren el equilibrio a la hora de prevenir las caídas, que tan graves consecuencias pueden llegar a tener.

El riesgo siempre existe, pero en invierno, con la posibilidad de nevadas y posterior formación de placas de hielo en las aceras, se incrementa de forma notable. No es fácil caminar en terreno resbaladizo, pero nuestra postura corporal y la manera en la que demos cada paso pueden contribuir a que no acabemos en el suelo tras un aparatoso resbalón.

Lo que necesitas para caminar más seguro

A veces no queda más remedio que salir a la calle, aunque la climatología sea adversa. En invierno, permanecer en el exterior implica, además de llevar la suficiente ropa de abrigo, prestar especial atención al calzado porque el hielo y la sal, que se vierte para intentar deshacerlo y lograr que resulte más fácil andar, hacen que en un momento dado podamos desestabilizarnos y caer.

Es estos casos, es fundamental llevar zapatos con suela antideslizante. Si además esa suela presenta un diseño con hendiduras, que aumenten su capacidad de adherencia, mucho mejor. Para condiciones extremas, que podrían darse en entornos rurales o de alta montaña, existe los clásicos crampones para botas o incluso "cadenas" para calzado, igual que las que se colocan en las ruedas de los vehículos, pero fabricadas con goma y pensadas para adaptarse a las botas o zapatillas deportivas de forma sencilla.

También puede venirte bien contar con un punto de apoyo extra como un bastón o stick de trekking. Si utilizas bastón, debes comprobar que cuenta con la debida protección para que no resbale. Si hay hielo, siempre es más seguro un stick, porque podrás clavarlo en la superficie helada. Además, es importante portar ambos elementos correctamente. Si llevas un bastón en una superficie resbaladiza, nunca debes apoyar todo tu peso en él ni llevarlo demasiado adelantado respecto a tu cuerpo, porque en estas dos posibles situaciones el riesgo de resbalón es elevado.

Caminar sobre la nieve

Cómo reducir al mínimo el riesgo de caídas

Ante el hielo y la nieve que haya podido caer en tu ciudad, la calle se convierte en una potencial y peligrosa pista de patinaje. Cualquier precaución es poca y debes mentalizarte ante la idea de intentar cambiar incluso tu forma de caminar. ¿Te has fijado alguna vez en cómo lo hacen los pingüinos? Pues es el mejor ejemplo de cómo caminar sobre una superficie helada con la mayor seguridad posible. En esta afirmación, que no es ninguna broma, coinciden monitores de esquí, experimentados montañeros e incluso compañías aseguradoras.

La explicación tiene lógica si analizamos nuestro movimiento al caminar. Al dar cada paso, nuestro peso está repartido entre ambas piernas. Al avanzar, inconscientemente, elevamos la que se adelanta apuntando ligeramente hacia arriba con los dedos de los pies. Al mismo tiempo, echamos el tronco mínimamente hacia atrás. Es algo que, en la marcha normal, resulta imperceptible, pero ocurre. Por unos microsegundos, nuestro cuerpo no está del todo recto y no mantenemos la perpendicularidad respecto al centro de gravedad.

En condiciones normales, no ocurre absolutamente nada, pero en una superficie tan resbaladiza como una placa de hielo, ese microsegundo de desequilibrio puede desestabilizarnos con las peores consecuencias.

¿La solución? Pasos lentos y muy cortos para incrementar la estabilidad, con el tronco lo más recto posible, algo a lo que ayuda mantener la cabeza ligeramente adelantada con la barbilla hacia abajo; manteniendo un sutil balanceo lateral y apoyando bien y en su totalidad la planta del pie que se adelanta. Para que lo veas claro: cuando des el paso, el talón de tu pierna adelantada y el hombro del mismo lado deben formar una perfecta línea vertical, para proporcionarte así el apoyo natural más firme y seguro.

Caminar sobre la nieve

Otros detalles de seguridad que no conviene olvidar

En condiciones adversas, reducir la velocidad en nuestro ritmo de marcha es una medida básica de autoprotección, exactamente igual que ocurre en la conducción de un vehículo. Además, es importante estar atento durante todo el trayecto, porque lo que un día normal quedaría en un simple tropezón por un despiste, con hielo tendría consecuencias más graves.

Tus manos también son esenciales en la marcha. No las lleves en los bolsillos porque tus brazos, en conjunto, contribuyen a mantener tu cuerpo en equilibrio mientras caminas y tus manos podrían servirte para agarrarte o buscar un apoyo en caso de emergencia. También te ayudaría a frenar el golpe.

Por último, el sentido común señala que un día en el que la acera está especialmente resbaladiza, no es el mejor momento para llevar peso extra contigo (bolsas de la compra, paquetes o maletas, por ejemplo).

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