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Displasia de cadera en perros: ¿cómo saber si tu mascota la padece?

Mariola Báez

Foto: Bigstock

Sábado 12 de octubre de 2019

4 minutos

Esta enfermedad ósea y articular afecta principalmente a los animales de mayor tamaño

Displasia de cadera en perros
Mariola Báez

Foto: Bigstock

Sábado 12 de octubre de 2019

4 minutos

San Bernardo, Mastín, Dogo, Pastor alemán, Rottweiler... Estas son las razas más proclives a sufrir esta patología, aunque no las únicas, tal y como señala el Ilustre Colegio Oficial de Veterinarios de Valencia (@ICOVValencia).

El origen de esta enfermedad que pueden padecer otros animales, entre ellos los gatos, y también los seres humanos está en un mal encaje de los huesos que forman la articulación de la cadera, que hace que la cabeza del fémur esté más o menos desplazada en el interior de la cavidad del hueso de la cadera, conocido como acetábulo.

Causas, síntomas y tratamientos

Aunque en muchas ocasiones la displasia se presenta como una dolencia hereditaria, los expertos no confirman que la herencia genética sea la responsable en todos los casos. Un crecimiento anormalmente rápido, generalmente fruto de una alimentación inapropiada, una malformación ósea no detectada o una alteración en la musculatura de la zona se consideran también causas probables de esa desviación del fémur, que puede acabar provocando fuertes dolores al animal a medida que pasan los años.

La displasia no siempre es fácil de detectar, sobre todo si hablamos de un cachorro que está en pleno crecimiento y cuya estructura ósea no está del todo definida. Es importante estar atento a los síntomas de la displasia porque cuanto antes se inicie el tratamiento, mejores resultados se podrán obtener para garantizar una buena calidad de vida para tu mascota.

Displasia de cadera en perros

Si un perro de apenas unos meses está muy poco activo, permanece sentado mientras el resto de la camada juega, muestra debilidad en las patas traseras y, al caminar o correr, las mantiene anormalmente juntas o manifiesta dolor y malestar general cuando hace algo de ejercicio físico no está de más consultar con el veterinario.

La enfermedad empeora a medida que el perro se hace mayor y es en esa etapa adulta cuando los síntomas se pueden apreciar con mayor facilidad. La displasia de cadera poco a poco va atrofiando la articulación y el animal puede mostrar claros signos de dolor, sobre todo al levantarse después de estar largo tiempo en reposo, dificultades en el movimiento e incluso una cojera evidente.

Ante cualquiera de estos síntomas hay que acudir al veterinario para que confirme o descarte la displasia de cadera mediante una radiografía y, en caso necesario, inicie el tratamiento.

Un perro joven con esta enfermedad puede recibir distintas terapias curativas eficaces. El Colegio Americano de Cirujanos Veterinarios (American College of Veterinary Surgeons @TheACVS) explica que existen distintas técnicas quirúrgicas que pueden corregir la laxitud en el encaje del fémur que causa la enfermedad y el dolor. Elegir una u otra dependerá principalmente de la edad del perro y del grado de desplazamiento. La cirugía puede resultar eficaz siempre que exista una detección temprana de la patología.

En otros casos, especialmente en cachorros, una dieta adecuada y un tratamiento farmacológico conseguirán mantener a raya la enfermedad.

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