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¿Qué tiene el estilo nórdico que tanto gusta en la decoración de interiores?

Mariola Báez

Foto: Bigstock

Martes 24 de septiembre de 2019

2 minutos

Luminoso, sencillo y acogedor son los tres adjetivos que lo han puesto de total actualidad

Estilo escandinavo

El nórdico es un estilo fácilmente reconocible que en los últimos años se ha impuesto como tendencia, tanto en la decoración general de la vivienda, como en aquella destinada a estancias concretas, como los cuartos de baño, donde la comodidad y la ausencia de muebles excesivos que dificulten la movilidad, siempre es un acierto.

Está inspirado en el ambiente y en los detalles que no faltan en las viviendas tradicionales de los países escandinavos, donde sabemos que la luz natural escasea durante muchos meses al año y donde es necesario contar con materiales cálidos, que contrarresten las bajas temperaturas.

Cómo decorar una habitación en estilo nórdico: las claves

Probablemente el éxito de esta manera de personalizar una vivienda radica en las distintas y variadas opciones de acabado que ofrece. El estilo nórdico parte de unas premisas muy básicas pero admite “toques” para que no resulte monótono e idéntico en cada ocasión. Es decir, puedes decorar en este estilo pero dándole un acabado rústico, ultra moderno, industrial...

decoración estilo escandinavo

Para empezar a crear tu propio diseño, lo primero que debes tener claro es que tu modelo escandinavo debe basarse en unos tonos y en unos materiales perfectamente definidos. El blanco, el color que mejor recoge y refleja la luz natural, es el protagonista y debe predominar en paredes, mobiliario e incluso suelos. Por supuesto, se puede combinar, bien con algún color vivo (o incluso negro) para crear un bonito y moderno contraste, o con tonos neutros, que consigan suaves matices y diferencien espacios,: grises, beige, nude, verde mint… Hay que insistir en que el color nunca es punto central de la decoración nórdica. Solo se utiliza (en su justa medida), precisamente para resaltar aún más la belleza y la armonía del predomino del blanco.

La madera es el otro elemento básico de este estilo alegre y acogedor. Aporta calidez y confort y está presente mayoritariamente en tonos suaves: madera de haya, de abedul, de pino sin tratar… en suelos, en muebles, en forma de una viga decorativa o recubriendo zonas de la propia pared, logra el objetivo que conseguir estancias en las que da gusto estar.

Las luces estratégicamente situadas son esenciales en la decoración nórdica. Cualquier fuente de iluminación natural: ventanas pequeñas, grandes ventanales, claraboyas… es un tesoro y se deja al descubierto para que la luz entre sin matices. Si necesitas tapar alguna, un ligero visillo, en algodón o lino, es más que suficiente y, por supuesto, ya sabes en qué color. Además, los rincones oscuros están “prohibidos”. Focos, lámparas pequeñas o de pie son básicas para evitarlos.

En cuanto al mobiliario y complementos decorativos, este estilo es ante todo bonito y funcional. Si te gustan los espacios recargados, el diseño nórdico no es el más apropiado. Muebles, los justos, de líneas rectas y acabado ligero, sin que ocupen demasiado espacio. Lo práctico es norma para que cualquier habitación nórdica tenga todo lo que puedas necesitar sin que en ningún momento resulte agobiante

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