Consumo

Tomate frito, triturado o salsa de tomate: ¿cuál elegir?

65ymás

Miércoles 5 de agosto de 2020

1 minuto

La OCU hace un exhaustivo análisis de los tomates de bote del supermercado

Tomate frito, triturado o salsa de tomate: ¿cuál elegir?

El tomate es uno de los productos más presentes en nuestra mesa tanto crudo como cocinado, entero o triturado. Es una de las verduras más versátiles de nuestra cocina, y no puede faltar en ella: encontramos este ingrediente en la tradicional salsa de tomate, en sofritos, en ensaladas, en el gazpacho, en el pisto, junto pastas y arroces, etc. Es bajo en calorías y en grasas. Su aporte en fibra y en minerales es discreto, pero en contrapartida es muy rico en vitaminas (A, D, E, del grupo B y también C). Otro componente importante es el licopeno, un antioxidante que es más activo cuando se consume triturado que entero.

Las salsas se pueden hacer de forma casera y la receta no es nada complicada. Pero la comodidad y las prisas en la cocina nos llevan a comprar latas, brick o botes de tomate, ya sea triturado, frito o como salsas. ¿Cuál es el producto más saludable desde un punto de vista nutricional? Para responder a esa pregunta, la Organización de Consumidores y Usaurios (OCU) ha comprado 113 productos de esos tres tipos y ha estudiado sus etiquetas y listado de ingredientes. Entre ellos hay 13 productos bio, elaborados con ingredientes de la agricultura ecológica.

 

La OCU se ha fijado especialmente en el contenido de cuatro nutrientes cuyo consumo es aconsejable vigilar: grasas, grasas saturadas, azúcares y sal. Y ha observado diferencias entre los tres grupos de tomates envasados, y también con respecto al tomate natural.

Nutriscore 2

Las grasas proceden del aceite que se añade en los tomates fritos y las salsas de tomate, aunque no son niveles altos en ningún caso. Los niveles de grasas saturadas son bajos, ya que se añaden aceite de oliva o de girasol. Tampoco son altos los niveles de azúcar, en contra de lo que a veces se piensa. De sal, en algún tomate frito hay que tener cuidado, especialmente quienes deban llevar una dieta baja en sal, como las personas con hipertensión.

El más parecido al tomate natural es el tomate triturado. Aunque no es exactamente lo mismo porque tiene otros ingredientes, como la sal o el aditivo E330. Todos los tomates revisados son alimentos procesados y, aunque presentan pocos problemas a nivel nutricional, su consumo debiera ser moderado.

Trucos para hacer una salsa de tomate casera

¿Qué diferencias hay entre el tomate natural y el triturado de bote?

Tomate triturado de bote es básicamente tomate pelado y cortado en trozos muy pequeños. La gran diferencia con el tomate natural está en el resto de los ingredientes. Los más frecuentes en los 16 tomates triturados que han revisado son:

  • Sal (en 13 de los 16).
  • Un aditivo, el ácido cítrico (E330). Es un tipo de acidulante y sirve, como su nombre indica, para corregir la acidez. Se permite hasta en los productos bio, donde también está presente. OCU considera este aditivo aceptable y sin riesgos.
  • Uno solo de los tomates, en lugar del E330, lleva fructosa, un tipo de azúcar.
El mejor tomate de bote del supermercado es este

¿Qué diferencias hay entre el tomate frito y las salsas de tomate?

El tomate frito es la única categoría de las tres que está regulada, por el Real Decreto 858/1984, que afecta a algunas salsas de mesa. Esa norma indica el porcentaje mínimo o máximo de algunos de los ingredientes habituales. Por ejemplo, el tomate debe suponer más de un 25 % (encontramos de un 26 a un 92 % en los 79 envases revisados de tomate frito).

Otra diferencia es la consistencia: las salsas suelen ser algo más líquidas, menos espesas, que los tomates fritos. Además, en las salsas hay más creatividad en los nombres ("sofrito de tomate", "salsa para pasta" o "fritada", entre otros) y en el uso de hierbas aromáticas y verduras. 

Pero son muchas más las semejanzas entre estos dos tipos de productos:

Sus ingredientes son bastante parecidos. Es más, algunos “tomates fritos” podrían venderse como “salsas de tomate” y viceversa. Por ejemplo: En ambas categorías hay tomate concentrado. Se usa porque cunde más: con menos cantidad, sube la densidad de la salsa o la viveza del color. Otros ingredientes comunes a ambos grupos son el aceite (más de oliva que de girasol), el azúcar, la sal, el ácido cítrico (E330) y la cebolla.

Nutricionalmente también son muy similares. Su aporte calórico medio por ración (de 50 g) es casi el mismo: 46 kcal en el tomate frito; 43 kcal en la salsa de tomate. De azúcar las salsas tienen algo menos. En ambos predominan los niveles medios de sal y grasas.

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