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Naturgy, Iberdrola, Endesa... y el 'lavado de cara verde' tras el Covid-19

Marta Jurado

Viernes 5 de junio de 2020

5 minutos

La transición renovable, defendida ahora por grandes energéticas como salida a la pandemia

Naturgy, Iberdrola, Endesa... y el 'lavado de cara verde' tras el Covid-19

A nadie se le escapa, lo verde vende. Y por eso, términos que hace años solo estaban en boca de grupos ecologistas como "transición energética, descarbonización o biodiversidad"... inundan ya los mensajes de grandes corporaciones cada día y no solo en celebraciones como la que hoy conmemora el Día Mundial del Medio Ambiente. Ejemplos como los de la Cumbre del Clima en Madrid COP25, cuando las principales energéticas lanzaron potentes campañas de publicidad apoyando la transición 'verde' pese a ser una de las industrias más contaminantes, son según denuncia Ecologistas en Acción (@ecologistas), "una nueva versión del conocido como greenwashing o 'lavado de cara verde'". Es decir, una estrategia de marketing enfocada a mostrar el apoyo a la sostenibilidad, pero que no siempre implica un compromiso real, mientras que la ONU denuncia que el planeta está "la borde del colapso". 

"En algunos casos hay voluntad de cambio por parte de las compañías, pero en otras no es más que interés económico y reputacional", señala Julio Barea, portavoz de Greenpeace (@greenpeace_esp). Así, todo apunta a que esta estrategia se verá renovada tras el coronavirus, ante los mensajes que han lanzado varias empresas del IBEX como Iberdrola o Naturgy, Santander, Bankinter, o Acciona, muchas de las cuales han formado parte de distintos manifiestos por la Recuperación económica sostenible tras el COVID-19 o la Alianza Europea para una Recuperación Verde/Green Recovery. De ahí que los expertos exijan mayores medidas de seguimiento y verificación administrativos "para que se cumpla lo que se promete".

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Video de Iberdrola tras el COVID-19

El Pacto Verde, "una oportunidad de oro" para las eléctricas

En ese sentido, el presidente de Iberdrola, Jose Ignacio Sánchez Galán defendía hace unos días que "se puede salir de esta crisis con una Europa no solo más limpia, sino más competitiva”. Así, señalaba en el marco de la Alianza Europea para la Recuperación, que el Pacto Verde impulsado por la Comisión Europea, es "una oportunidad de oro” para salir de la crisis. “Habrá que buscar sectores alternativos al turismo, como la economía verde", aseguraba Galán, mientras defendía que se pueden crear “decenas de miles de empleos” en España con la electrificación del transporte y modernización de las redes eléctricas. Desde la compañía aseguran que llevan más de 20 años invirtiendo en renovables. Pero recordemos que según el Observatorio de la Sostenibilidad, las grandes energéticas españolas son responsables de más del 60% del total del emisiones fijas de gases de efecto invernadero y el 25% de las emisiones totales de España.

Otra de las grandes energéticas, Naturgy remodelaba hace unas semanas su cúpula con el foco puesto en la transición renovable y fijaba objetivos medioambientales a 2022 con reducciones de un 21% sus emisiones de CO2; mientras que EDP, Endesa, – la más contaminante de España–, y otras seis empresas han reclamando a la UE un mayor apoyo al hidrógeno verde –como nueva fuente renovable– para salir de la crisis del Covid-19. Pero, tal como recuerda Pablo Sanz, profesor de Derecho Mercantil de la Universidad Pontificia de Comillas/ICADE (@UCOMILLAS), "no hay que olvidar que detrás de estas políticas de marketing corporativo y RSC no hay solo imagen sino muchos otros intereses como las multimillonarias ayudas de Bruselas, préstamos del Banco Europeo de Inversiones o licitaciones de contratos públicos  que acompañarán a estos planes", previstos en más de un billón de euros en el caso del Pacto Verde Europeo.

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Subirse al carro verde está de moda

"Está claro que ahora mismo, el mensaje verde vende. Estamos ante una emergencia climática innegable y todo lo que sea verde, suena a esperanza, a un futuro más sostenible y agradable. A nosotros nos parece estupendo que las empresas tomen conciencia medioambiental, llevamos años reclamándolo, lo único que pedimos es que si dicen que van a apostar por las renovables, por la reducción de las emisiones y por un nuevo tipo de economía sostenible, lo hagan y no se quede en meras palabras, porque sino, puede tener un efecto pernicioso en los avances que se han hecho durante los últimos años para frenar el cambio climático", dice Julio Barea de Greenpeace. 

"El cambio climático y la emergencia ecológica existen, el problema es cómo reaccionamos como sociedad ante este desafío. Los oligopolios energéticos, industriales y alimentarios perciben que tienen que cambiar su modelo productivo, pero nuestra tarea como sociedad civil es asegurarnos de que las políticas públicas lo vigilen y aseguren un reparto equitativo de sus costes", sostiene el profesor Pablo Sanz (@PabloSanz07), de Comillas/ICADE. "Los movimientos sociales tendrán que verificar también que la reducción de la huella de carbono en Europa no tiene como contrapartida la deslocalización de las emisiones a países emergentes", añade Sanz. "Lo que pasó durante la COP25, cuando grandes corporaciones y políticos empapelaron Madrid con mensajes contra el Cambio Climático da que pensar...", opina.  

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Manifestantes durante semana de la Cumbre del Clima

 

La Marca España suspende en materia medioambiental

Pese a los grandes mensajes sostenibles, "gran parte del sector empresarial español no evalúa correctamente el impacto de su actividad económica ni sus políticas orientadas a la reducción de emisiones". Esta es una de las principales conclusiones del estudio Marca España” ante el reto de la emergencia ambiental elaborado en diciembre de 2019 por Greenpeace a partir del análisis de 23 empresas del IBEX. El estudio concluye que muchas de ellas ofrecen una imagen –muchas veces errónea– de ‘sostenibilidad’ en vez de asumir una obligación real de rendición de cuentas bajo los principios de rigor y transparencia”, opinan sus autores.

“La Ley 11/2018 de Información No Financiera obliga a las empresas a hacer una descripción completa de los impactos, con información rigurosa sobre la identificación de riesgos derivados de su actividad, tanto generales como desglosados por instalaciones y por países. Sin embargo, las grandes empresas ocultan sus errores, infracciones, multas y escándalos, o infravaloran los impactos negativos”. Además se da la paradoja de que que los sectores más contaminantes, el eléctrico y el de los combustibles fósiles, son los que presentan más información y, por lo tanto, obtienen mejor puntuación. Pero esto se debe, según el informe, a que los indicadores existentes son "insuficientes" y a que son sectores sujetos a un mayor por parte del regulador, frente a la industria cárnica que apenas tiene obligación de ofrecer datos.

Valoración Información sobre Política Medioambiental

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Fuente: Greenpeace

Riesgo de retroceso

Ante la falta de regulación clara sobre los indicadores medioambientales y el shock del coronavirus, muchos temen que tras el espejismo de que la pandemia iba a reducir los niveles de contaminación, se den pasos hacia atrás. “Hay claras señales de que la recuperación de China de la crisis provocada por la COVID-19 está revirtiendo las mejoras en la calidad del aire“, afirma reciente informe realizado por el Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio (CREA, por sus siglas en inglés), con sede en Helsinki, que advierte de que algo similar ocurrió tras la crisis del 2008.

Esto significaría una recuperación ‘sucia’ liderada por los sectores más altamente contaminantes", destacan los expertos. Algunos son los indicios, la cumbre de Glasgow, que se iba a celebrar en noviembre y en la que los países debían presentar planes climáticos más firmes siguiendo los compromisos de París, se ha retrasado por la pandemia. Por eso diferentes organizaciones entre las que destacan Amigos de la Tierra o Ecologistas en Acción, Greenpeace denuncian el oportunismo de sectores como el energético o el automovilístico en la crisis de la COVID-19 y la Comisión Europea ha instado a que la crisis sanitaria que vivimos no sirva como excusa para poner trabas a la transición ecológica.

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