Economía

Organizado, austero, derrochador... ¿Qué tipo de ahorrador eres?

Victoria Herrero

Foto: Bigstock

Domingo 5 de abril de 2020

4 minutos

Es importante guardar algo de dinero para el futuro o para sufragar gastos imprevistos

Organizado, austero, derrochador... ¿Qué tipo de ahorrador eres?

Es una de las preocupaciones de muchos ciudadanos, especialmente cuando se acercan los últimos días del mes. Jornadas en las que uno puede estar más tranquilo si cuenta con una situación económica más saneada y ha sabido administrarse o, todo lo contrario para aquellos con pocos recursos o que, por el contrario, pese a tenerlos los ha gastado con poco sentido común.

Y es que ahorrar algo cada mes, de acuerdo con las posibilidades y necesidades de cada uno, puede suponer un importante desahogo (sobre todo si hay que hacer frente a un imprevisto importante de dinero). Una acción, la de ir guardando algo de dinero cada mes, que también responde a otro tipo de criterios que hacen que cada persona sea de un tipo u otro. Así lo recuerdan entidades financieras como Self Bank (@selfbank). 

Organizado, austero, derrochador... ¿Qué tipo de ahorrador eres?

Al que le cuesta desprenderse del dinero

Una cosa es ahorrar y no gastar en aquellas cosas que no son necesarias o que pueden esperar un tiempo, y otra que cueste desprenderse del dinero, incluso cuando se trata de sufragar un servicio o producto que sea de primera necesidad. En su caso puede responder también a una tipología del llamado ahorrador inerte que es automático en este tipo de situaciones y no tiene otro fin que guardar dinero no por un propósito sino por la tranquilidad de tener bastante dinero en su cuenta corriente. 

El que es más bien austero

Dentro de este grupo se encuentran aquellos usuarios a los que les gusta eso de ahorrar, especialmente cuando encuentran un producto del supermercado que está a un precio por debajo (aunque sea poca la diferencia) de lo normal. A diferencia del tacaño, tiene un consumo más normalizado, aunque siempre tiene presente que no debe ser demasiado generoso con aquellas compras que pueden ser innecesarias. Es el perfil que busca, sobre todo, aquello que sean ofertas, rebajas o descuentos.

El que ahorra según etapas

Es el caso de usuarios que ahorran, sí, pero en base a unos objetivos que quiera ir logrando: comprarse una casa, casarse, optar a un mejor coche o incluso animarse a tener un segundo hijo. Así, de acuerdo al tiempo que quede para conseguir dicho fin tendrá una mayor o menor cantidad de dinero ahorrado. 

El que sigue una planificación

Los consumidores englobados dentro de esta tipología suelen ser muy metódicos, disciplinados y organizados y eso se nota a la hora de contar con una solvencia económica gracias al ahorro que han ido haciendo de poco en poco durante bastante tiempo. Suelen ser unas personas que no dejan nada al azar ni a la improvisación y a los que les descoloca si hay algo que escapa de su control. Sobre todo, si se refiere a sus finanzas personales.

Caso contrario a los que se denominan improvisadores y que viven al día y no llevan control alguno ni de sus ingresos ni de sus gastos medios al cabo de un mes. No está en su mente tener ningún proyecto para ahorrar a medio o largo plazo. En este caso viven el presente y suelen ser de los que se lamentan cuando llega la jubilación o pasan por una época de bajas flacas o con menos ingresos. 

El prudente versus el derrochador

En el primer caso no es tanto que la austeridad siga los dictados de su vida, como que sea precavido para no quedarse sin dinero o no tener montante suficiente para hacer frente a un importante gasto que tenga a posteriori. Todo lo contrario que aquel que gasta sin control alguno, incluso el dinero que ya no tiene y viviendo por encima de sus posibilidades. Lo suyo son los caprichos y ya se preocupará otro día de hacer frente a los números rojos (créditos o préstamos) que le pueda reclamar su entidad bancaria. 

No significa tampoco que este último no tenga nada de dinero en su cuenta. Puede que incluso ahorre algo, pero es lo que se conoce como un ahorrador casual ya que guarda solo si a finales de mes le ha sobrado algo. 

Organizado, austero, derrochador... ¿Qué tipo de ahorrador eres?

Consejos para ahorrar

Por tanto, sea el perfil económico que uno sea, nunca está de más pensar en el futuro e ir guardando algo de dinero (aunque sea poco). Un hábito de lo más saludable (económicamente hablando) y que se puede hacer de manera sencilla siguiendo algunas recomendaciones: 

  • Lo primero de todo es controlar los gastos en base a los ingresos de los que se disponen de manera habitual. Y para esto se puede elaborar una especie de presupuesto con el dinero que se tiene y descontar de cada mes aquello que no admite duda a la hora de pagar (agua, luz, gas, alimentación, medicinas, hipoteca, alquiler...). Del dinero sobrante se deja una pequeña parte para algún que otro tipo de capricho de ocio y el resto va destinado a la hucha. 
  • Unas decisiones de gasto que se deben hacer con la cabeza fría y pensando en los pros y contras en cada caso. Si realmente se necesita el producto o todo es fruto de un impulso consumidor que puede esperar como recuerdan desde la Organización de Consumidores y Usuarios (@consumidores). 
  • Establecer prioridades a la hora de ahorrar, ya sea para sufragar algún posible tratamiento médico (por ejemplo, ir al dentista), pensar en la lavadora que tiene los días contados o incluso darse un capricho alguna que otra vez. Y es que sí, uno se puede darse un homenaje pero siempre y cuando esto no quiera decir que los objetivos prioritarios se dejen de lado o se vacíe la cuenta de ahorro.  
  • No comprar a crédito y vivir dentro de lo que uno puede ganar o ingresar. De lo contrario, quizá el día que se tenga que hacer frente al pago del dinero prestado no disponga de nada y acabe uno endeudado. En este caso, un buen truco es pagar en metálico y no con la tarjeta ya que puede que de esta manera uno no sepa el dinero que se gasta o se tiene.
  • Por último, pensar no solo en el presente. Es importante recordar lo importante que es llegar a una edad avanzada sin problemas económicos, en la que ya no se trabaja y donde puede que surjan más imprevistos de salud.
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