Cine

¿Por qué Jack Nicholson es un mito del cine a sus 82 años?

Marco Herrera

Jueves 25 de abril de 2019

2 minutos

Acumula más nominaciones que nadie a los Oscar con 12 y tiene tres estatuillas a Mejor Actor

Jack Nicholson, mito del cine, en El resplandor (1980), de Stanley Kubrick (Warner Bros)

Un 22 de abril de 1937 nacía en Neptune City, en el estado de Nueva Jersey, una de las figuras cinematográficas más importantes del siglo XX, el actor Jack Nicholson. La leyenda del intérprete afincado en Los Ángeles va desde sus 12 nominaciones al Oscar en las categorías de actor principal o de reparto, hasta sus tres estatuillas, pasando por papeles míticos en la historia del cine, que unidos a su carisma no han hecho sino consagrar a Nicholson como una de las estrellas más respetadas en la historia del séptimo arte.

Inicios

Con tan solo 17 años se marchó a buscar fortuna a Los Ángeles, comenzando como chico de los recados en la Metro. Poco después empezaría sus estudios de Arte dramático en la Players Ring Theatre, donde coincidiría con el también actor James Coburn o el director Roger Corman. Inició su carrera actoral a finales de la década de los 50, con la película Grita, asesino (1958), en la que hacía de un delincuente juvenil. La siguiente década la pasaría haciendo películas de bajo presupuesto, incluso dirigió su primer film: El Terror (1963). No fue hasta 1969 cuando se diera a conocer en todo el mundo por su papel en Easy Rider (1969), por el que fue nominado al Oscar por Mejor Actor Secundario.

Estrella de Hollywood

No fue hasta la década de los 70 cuando Nicholson pasó de ser un respetado actor a una gran estrella de la industria. Su papel como protagonista en Mi vida es mi vida (1970), El último deber (1973) y en la estupenda Chinatown (1974) de Polanski le encumbrarían a los más alto en la meca del cine con tres nominaciones al Oscar a Mejor Actor en solo cuatro años.

Tan solo un año más tarde recibiría su primera estatuilla por su papel de R.P. McMurphy como interno en un centro psiquiátrico en Alguien voló sobre el nido del cuco (1975), de Milos Forman. Desde entonces y, sobre todo hasta finales de la pasada década, cuando realizó su último trabajo en 2010, la carrera del actor ha ido viento en popa con varios de los títulos más recordados de las décadas de los 80, 90 y 2000

El resplandor (1980), El cartero siempre llama dos veces (1981), Rojos (1981), La fuerza del cariño (1983), por la que consiguió su segundo Oscar; El honor de los Prizzi (1985), Batman (1989), Mejor... imposible (1997), su tercer premio de la Academia como Mejor Actor; A propósito de Schmidt (2002) o Infiltrados (2008), uno de sus últimos papeles a las órdenes de Martin Scorsese, son solo un ejemplo de la magnitud de este actor, fiel seguidor de los Lakers de la NBA con su ya clásico asiento a pie de pista.

Su excéntrica sonrisa y su gesticulación exagerada han sido claves para ofrecer memorables actuaciones, como la del maniático escritor en Mejor... imposible (1997), la el Joker en el Batman (1989) de Tim Burton o uno de sus papeles más tenebrosos, el del padre de familia que alcanza la locura en el solitario hotel de El Resplandor (1980), de Stanley Kubrick.

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