Gastronomía

Usos en la cocina de la trufa, un manjar para los más sibaritas

Rosa Roch

Foto: Rosa Ausió

Jueves 31 de diciembre de 2020

4 minutos

La trufa, un manjar para los más sibaritas
Rosa Roch

Foto: Rosa Ausió

Jueves 31 de diciembre de 2020

4 minutos

La trufa está en boga y cada vez más los restaurantes incluyen platos elaborados con este ingrediente. Se trata de un alimento que aporta un gran sabor y aroma a los platos y, además, les da un toque gourmet.

La trufa negra es un hongo que cree bajo la tierra. Es un alimento muy cotizado, no en vano se le conoce como el diamante de la cocina, tanto por su excelente sabor y aromas únicos; por las condiciones especiales de cultivo que requieren de clima fresco, lluvioso, con tierras áridas y calizas; como por su difícil recolección que, cuando hablamos de trufas salvajes, se hace con perros rastreadores.

Existen más de 70 variedades de trufa, aunque las más conocidas son la trufa blanca y la negra. En el plano nutricional, la trufa tienes unas características similares al resto de setas. Es rica en minerales, fibra y proteínas y baja en hidratos de carbono. El aporte calórico es de 30 calorías por cada 100 gramos.

 

La trufa: un manjar para los más sibaritas

Usos en la cocina

Egipcios, griegos y romanos ya le daban a la trufa un uso culinario, pero no por su sabor, si no con fines medicinales. Además, en la cultura grecorromana, la trufa estaba considerada como un alimento afrodisíaco.

Se utiliza como condimento para diferentes platos y en los restaurantes está considerada como un ingrediente de lujo que aporta categoría a los platos más sencillos, convirtiéndolos en una manjar para los más sibaritas.

Debe conservarse fresca y consumir lo antes posible para evitar que se ponga blanda y se estropee. También es factible congelarla. En casa, podemos incorporarla también a nuestros platos. Donde mejor destaca su aroma y sabor es en las ensaladas, sopas y cremas, pero también, en una mantequilla casera.

Puede condimentar multitud de platos, embutidos, quesos y conservas, al igual que el aceite de oliva virgen extra, que nos servirá para aderezar las ensaladas.

La mejor manera de apreciar su sabor y aroma es en láminas finas sobre una tostada de pan con aceite de oliva y también rallada sobre cualquier alimento caliente, no es necesario cocinarla, solo usarla a temperatura ambiente sobre una base de calor y bastará una pequeña cantidad

  • Huevos: si te gustan los sabores intensos prueba unos huevos fritos o unos huevos cocotte. Es facilísimo y el resultado es excelente. Empieza por guardar la trufa junto con los huevos (con cáscara) en la nevera dentro de un tarro de cristal o una caja de plástico. Déjalos durante 24 horas. Los huevos se irán aromatizando con la trufa y a la hora de hacerlos tendrán su sabor. A la hora de servirlos, ya sean fritos o al plato, ralla un poco de trufa por encima. Mojarás más que el pan.
  • Platos de pasta: es una combinación ideal. Solo pasta hervida, si es fresca muchísimo mejor, con un poco de trufa rallada por encima justo antes de servir a la mesa. El calor de la pasta hará que la trufa suelte todo su aroma.
  • Platos de arroz: puedes preparar un risotto elaborado con caldo de verduras poco condimentado y un queso parmesano suave, para que no enmascare el aroma y el sabor de la trufa.

 

No te conformes con disfrutar de unos sabrosos huevos trufados, prueba un lenguado con mantequilla y trufa negra y acompáñalo con unos brotes frescos y una rodajitas de manzana roja, la combinación de sabores te enamorará.

En definitiva, la trufa es un alimento de categoría que sorprende por el gran aroma que aporta a los platos con solo una pequeña cantidad. ¿Te atreves a probarla?