Televisión

Los dos rombos y otros métodos de regulación

Carlos Losada

Foto: RTVE

Lunes 13 de enero de 2020

4 minutos

En los 60 se comenzaron a utilizar los rombos para indicar si un programa era adecuado para menores

Los dos rombos y otros métodos de regulación

Uno de los elementos más característicos de las emisiones televisivas desde principios de los años 60 a mediados de los 80 eran los rombos que aparecían en la esquina superior derecha del televisor cuando un programa o película tenía contenidos no recomendables para menores de edad.

No era raro el hogar donde los pequeños de la casa debían irse a la cama o cambiar de canal cuando en pantalla se mostraba este peculiar código de regulación. Es más, tampoco es de extrañar que muchos padres los utilizaran como excusa para mandar a los niños a dormir sin que estos pudieran rechistar: aunque habían logrado sobrepasar el Vamos a la cama de la familia Telerín, el escollo de los rombos era insuperable.

Como en el cine

La puesta en marcha de este código de regulación de contenidos venía a emular al que ya había en las salas de cine (1 para las películas adecuadas para todos los públicos, 2 para jóvenes, 3 para mayores y 4 gravemente peligrosas). Eso sí, todo bajo el prisma de una dictadura como la franquista.

Su puesta en marcha tuvo lugar el 1 de mayo de 1963 y tenía como misión señalar aquellas emisiones que no eran adecuadas para los niños, habida cuenta que cada vez había un mayor número. Así que el Comité de Censura de TVE decidió que estas figuras geométricas aparecerían en la pantalla cada vez que un contenido no resultara recomendable para los menores.

De este modo, cuando se viera un rombo, los televidentes sabrían que el programa no era adecuado para los que no habían cumplido 16 años, mientras que si eran dos los rombos que se dibujaban en el televisor, el corte subía hasta los 18 años. No obstante, en el año 1964 se decidió que la primera de las barreras bajara a las 14 primaveras.

Los temidos rombos

Cualquier película o programa en el que hubiera violencia, palabras malsonantes o algún momento “picante” era susceptible de mostrar los rombos justo cuando comenzaba su emisión, lo que suponía un quebradero de cabeza para los niños y adolescentes que estaba deseando quedarse frente al televisor. Y por si los rombos no fueran poco, en los años 70 a veces se acompañaban por un sonido que advertía de su presencia (y que hoy se sigue utilizando).

Con la muerte de Franco y el fin de la dictadura, la censura fue disminuyendo paulatinamente y el control de lo que se emitía se hizo más laxo. Eso no quita que se dejara de emplear este código geométrico ya que se mantuvo vigente hasta 1984, aunque en los periódicos siguió apareciendo hasta un año después. Los rombos ya no eran un impedimento para ver la televisión (su tamaño dejaba de molestar) y quedaba en el alero de los padres si debían dejar a sus hijos ver o no una emisión. Para ello, RTVE comenzó a regular mejor los horarios de los programas más adecuados para la infancia y de los que no eran recomendables para un público infantil.

Los dos rombos y otros métodos de regulación

Llegada de las cadenas privadas y las autonómicas

A comienzos de la década de los 90 comenzamos a tener más canales en nuestros televisores. A los dos públicos se les unían cadenas privadas y además muchas autonomías contaban con una propia. Esto provocó que aparecieran nuevas propuestas televisivas, muchas de las cuales no eran ni de calidad ni adecuadas para el público infantil. El objetivo era conseguir cuota de pantalla lo antes posible para consolidarse y ganar espectadores fieles.

Ante este descontrol y los ríos de tinta que corrieron criticando algunos programas, se decidió crear un nuevo código de regulación en 1995, aunque no fue hasta el año siguiente cuando comenzó a aplicarse con más decisión. El objetivo era delimitar los horarios en los que se emitía cada programa y avisar de su contenido con los conocidos “no recomendado para menores de…”.

El acuerdo de 2004 y la Ley de 2010

El siguiente paso se dio en el año 2004, cuando se creó el Código de Autorregulación sobre Contenidos Televisivos e Infancia para proteger a los niños de emisiones que resultasen perniciosas para su desarrollo. Para ello, se prohibieron contenidos que no eran recomendados (violencia, sexo, etc.) entre las 6 y las 22 horas, poniendo especial hincapié en las franjas que iban desde las 8 hasta las 9 y desde las 17 a las 20 horas, ya que eran las que más niños acumulaban frente al televisor. Además, estas medidas se verían reforzadas durante los fines de semana, en verano y en Navidad.

Los dos rombos y otros métodos de regulación

Por otro lado la Ley 7/2010 General de la Comunicación Audiovisual protege la intimidad y la imagen de los menores, prohibe la emisión de pornografía y violencia gratuita en abierto, establece los horarios de protección de la infancia, enuncia las medidas técnicas que posibilitan el control parental, y fomenta la autorregulación y las calificaciones de contenidos por edades.

Sistema de clasificación por edades

Aparte de este código, en España se utiliza un sistema orientativo creado por el Instituto de Cinematografía y Artes Audiovisuales que clasifica las películas que se comercializan en nuestro país. Este cuenta con los siguientes identificadores:

  • A: Autorizada para todos los públicos.
  • Ai: Autorizada para todos los públicos pero especialmente indicada para la infancia.
  • 7: No recomendada para menores de 7 años.
  • 7i: No recomendada para menores de 7 años y especialmente recomendada para la infancia.
  • 12: No recomendada para menores de 12 años.
  • 16: No recomendada para menores de 16 años.
  • 18: No recomendada para menores de 18 años.
  • X: Prohibido el acceso a menores de 18 años.
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