Viajes

Albarracín, el pueblo rojo de Teruel que deberías conocer

Mariola Báez

Martes 14 de enero de 2020

2 minutos

Recorrer las calles empinadas de uno de los municipios más bellos de España es un verdadero placer

Albarracín Teruel (bigstock)

No siempre las listas sobre el mejor, el más elegante o el más bonito aciertan porque sobre gustos… ya se sabe, pero hay que reconocer que es difícil discutirle a Albarracín su lugar en el top de los pueblos con más encanto.

Tal vez sea su arquitectura popular de casas encaladas en yeso rojo y madera, o quizá el hecho de estar enclavado en una colina, a más de 1.100 metros de altura sobre el nivel del mar y protegido por un meandro del río Guadalaviar que le da un aspecto imponente, o simplemente su belleza radica en esa muralla que parece inexpugnable y recuerda más de una batalla entre árabes y cristianos. Cada uno encontrará su razón para considerarlo un lugar muy especial.

Albarracín es Monumento Nacional desde 1961. En las últimas décadas, y tras  importantes obras de restauración en muchos de sus principales monumentos, llevadas a cabo especialmente por la Fundación Santa María de Albarracín, la localidad ha recuperado todo su esplendor.

Recorriendo Albarracín, los lugares que no puedes dejar de visitar

La silueta de este pueblo, situado a unos 35 kilómetros de la ciudad de Teruel, resulta imponente a primera vista y ya presagia que pasar un día caminando por sus calles ha sido una buena idea.

Si vas en coche, tendrás que dejarlo en el parking situado fuera de las murallas y desde ahí, ascender hacia el centro histórico (calzado cómodo, fundamental). Disfruta del paisaje urbano que te rodea fijándote en las casas apiñadas que parecen hacer equilibrios y en las calles laberínticas que recuerdan el origen bereber de la localidad habitada y gobernada, en la época andalusí por la familia Al-Banu-Razin, de la que toma su actual nombre. En algunas como la calle Azagra podrás ver palacetes y casas nobiliarias, fácilmente reconocibles por sus escudos y blasones.

En el paseo son paradas obligadas la Casa de la Julianeta, la Plaza Mayor o la Catedral del Salvador, del siglo XVI, encaramada en la complicada orografía y en la que, tras las obras de restauración, ahora pueden verse restos de lo que fue la antigua mezquita. El claustro de la catedral da acceso al Museo Diocesano de la localidad, que también resulta interesante. Muy cerca de la Catedral se encuentra la Torre de doña Blanca, que guarda leyendas propias y que ofrece una de las panorámicas más bellas de Albarracín desde sus 18 metros de altura.

Ascendiendo al castillo

Desde este punto, si sigues la calle San Juan llegarás al castillo, la antigua alcazaba árabe desde donde también tienes magníficas vista para hacerte una idea de conjunto.

Para terminar, si dispones de tiempo y te apetece, la ruta que transcurre paralela al río, recorriendo Albarracín desde su zona más baja, te dará otra perspectiva de este pueblo que, tal vez. tú también incluyas entre los que consideras más bonitos.

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