Viajes

Vilna, la bella capital lituana, un tesoro aún por descubrir

Mariola Báez

Foto: Bigstock

Domingo 5 de enero de 2020

3 minutos

Su espléndido casco histórico, su paisaje y su historia, no siempre sencilla, invitan a visitarla

Vilna Lituania

Vilna es la capital de Lituania, país soberano, miembro de la Unión Europea y una de las tres repúblicas bálticas escindidas de la Unión Soviética, junto a Letonia y Estonia. Esta hermosa ciudad comienza a ser descubierta como un destino turístico, rico en historia, arte y cultura, que no defrauda. Su casco antiguo, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO (@UNESCO_es), sorprende con sus coquetas calles empedradas, sus casas de tejados rojos y los espléndidos edificios civiles y eclesiásticos, que crean uno de los mejores conjuntos arquitectónicos, ejemplo del Barroco, de toda Europa.

Vilna es una ciudad alegre, moderna, respetuosa con los espacios naturales, con rincones llenos de belleza, con un barrio bohemio convertido en “república independiente” y otros lugares muy especiales, que recuerdan su pasado más reciente y que son capaces de emocionar a cualquier visitante. ¿Qué nos espera en este idílico rincón del planeta?

Catedral de Vilna

Vilna a primera vista

Tienes vuelos directos desde algunas de las principales capitales españolas. Debes saber que esta ciudad es ideal para un viaje de dos o tres días, en los que realmente quieras conocer una capital distinta y que te permita ahondar en la historia reciente de Europa. Vilna es un lugar abierto y hospitalario con numerosos puntos de interés que no querrás perderte.

Fiel a sus tradiciones, en su casco histórico medieval encontrarás incontables iglesias y palacios renacentistas y barrocos, en calles y plazas que rebosan encanto, llenas de pequeñas tiendas, terrazas y cafés. Además, cruzando el río Neris, se alza la Vilna moderna, que también merece un paseo por sus nuevas avenidas, donde no faltan rascacielos y centros comerciales.

El punto de partida de cualquier visita es la Plaza de la Catedral, donde podrás ver la Torre de la Campana que, junto a ella, forma una de las postales imprescindibles de la ciudad. Detrás de la catedral, de fachada neoclásica y dedicada a los santos Estanislao y Vladislav, se encuentra el Palacio de los Grandes Duques de Lituania y al fondo, vigilante sobre una colina, algo extraña en medio de la ciudad, verás la Torre de Gediminas, llamada así en honor al gobernante medieval del Gran Ducado de Lituania, considerado fundador de Vilna. La torre, hoy convertida en museo, es uno de los mejores lugares donde obtener una panorámica perfecta de la capital lituana.

Vilna

Las calles imprescindibles en tu recorrido

Caminar por esta ciudad es un pequeño lujo que hay que disfrutar a cada paso, porque es difícil avanzar unos pocos metros sin encontrarte con una fachada que merezca una parada para contemplarla. El Renacimiento, el Gótico y el Barroco "campan" a sus anchas por estas calles en las que, por momentos, el tiempo parece haberse detenido.

Apunta en tu recorrido la avenida Pilies, que une la plaza de la Catedral con la zona de la Universidad, también perfecta para un paseo. El recinto universitario, uno de los más antiguos de Europa Oriental, es una magnífica obra arquitectónica que no pasa desapercibida. Muy cerca tienes también el Palacio Presidencial, que tampoco puedes dejar de visitar.

Siguiendo la avenida llegarás hasta la Puerta del Amanecer, la única que se conserva de las antiguas murallas que protegían la ciudad. Pilies es una de las calles más turísticas de la ciudad, donde encontrarás numerosas tiendas en las que adquirir el delicado ámbar, una piedra semipreciosa típica de la región báltica.

La segunda calle de recorrido “obligatorio” es la avenida Gediminas, la gran arteria que recorre la ciudad, partiendo del centro histórico hacia la zona moderna y en la que puedes ver algunos de los edificios más emblemáticos de los siglos XIX y XX, muchos de ellos sedes de instituciones gubernamentales.

Vilna, Lituania

Lugares únicos que hay que visitar

Además de recorrer el bello casco antiguo y perderte por sus calles, tienes algunos monumentos, entre los que destacan más de 65 templos, que justifican la visita y posible vuelta a la ciudad. La iglesia de Santa Ana, con su magnífica fachada gótica, o la de San Pedro y San Pablo, de discreto exterior y espectacular interior barroco, son solo dos ejemplos de la riqueza artística que guarda la capital lituana.

Para profundizar un poco en su historia reciente, no dejes de acercarte, si dispones de tiempo, al Museo de la Ocupación y la Libertad, conocido como el Museo de la KGB, y al antiguo barrio judío, convertido en gueto durante la ocupación nazi.

Tampoco puedes dejar sin recorrer su barrio más bohemio y original, la “República” de Uzupis, que desde la década de los 90 se ha convertido en el lugar de encuentro de artistas de todo tipo y donde es posible encontrar numerosos bares, restaurantes y tiendas irrepetibles.

Para terminar, si quieres una excursión cercana con la que hacerte una idea del entorno natural que envuelve la capital, visitar el Castillo medieval de Trakai, en la zona de los lagos, será sin duda una de las imágenes que guardarás siempre de tu viaje a Lituania. El rio Neris atraviesa la ciudad, acercarte a él para dar un paseo en barco contemplando el skyline de la nueva y antigua Vilna es una buena manera de finalizar una escapada que, quizás, haya cambiado tu idea sobre este país y su capital.

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