Paca Tricio
Opinión

8-M, con M de mujer: Las reivindicaciones de una mujer veterana y activista

Paca Tricio
8-M, con M de mujer: Las reivindicaciones de una mujer veterana y activista

Huelga del 8M: última hora en 65Ymás

La sociedad ha empezado a interiorizar que es indignamente injusto que a una mujer le paguen menos que a un hombre por el mismo trabajo, una situación que, a pesar de las continuas reivindicaciones, sigue ocurriendo mucho más a menudo de lo que nos gustaría a todas. Una desigualdad cuya consecuencia directa también se ve acusada y reflejada en las pensiones.

Y son muchas las desigualdades de género que se dan en el día a día de las mujeres. Estas desigualdades entre hombres y mujeres no solo habitan en el ámbito laboral, hablando de brecha de género salarial, sino que se prolongan más allá de su vida laboral. Están presentes en todas las etapas de su vida y se ven más acusadas por motivos de edad, sexualidad o discapacidad, dando lugar a situaciones de empobrecimiento y precariedad.

Como mujer y veterana simpatizante y activista de movimientos sociales, hoy quiero incidir en mostrar las distintas desigualdades, abusos y discriminaciones a las que nos enfrentamos.

Sin duda, ser mujer conlleva implícito enfrentarse y convivir con distintas realidades y desigualdades y es en todas ellas, donde las reivindicaciones de un día como hoy, 8 de marzo, en el celebramos el día internacional de la Mujer, deben incidir, reflejar y visibilizar.

Si hablamos de visibilizar esas discriminaciones hacia las mujeres, la brecha de género es una realidad que también se da entre las personas con discapacidad, ya que dentro de este grupo social, las mujeres cobran un salario un 14% inferior al que reciben los hombres con discapacidad.

Cuando alcanzan la edad de jubilación y dejan de formar parte del mundo laboral, las mujeres mayores y viudas, están condenadas a ser ciudadanas de segunda, por haber nacido mujeres y no hombres.

La viudedad en España, en multitud de casos, lleva incorporada una tragedia económica a la carga sentimental, consistente en que el día que vuelves del cementerio tras enterrar a tu compañero del alma, además te has convertido en una indigente. Marginadas, estigmatizadas; además de solas, pobres.

Otra realidad, a menudo poco visibilizada, es la de muchas mujeres LTB (lesbianas, transexuales y bisexuales) jóvenes y mayores, que sufren actualmente discriminación sanitaria, laboral y jurídica, además, de ser víctimas de delitos de odio.

Asimismo, si hablamos del tiempo dedicado al trabajo remunerado y no remunerado queda patente la invisibilidad del trabajo doméstico y del cuidado de la familia, generalmente realizado por las mujeres. Se tiende a subestimar la contribución y la puesta en valor de su tiempo y dedicación al bienestar de la población.

De esa manera, debemos exigir un nuevo modelo de cuidados y nuevas medidas de conciliación laboral y familiar que superen el papel tradicional de la mujer en la familia, como cuidadora y que apuesten por la igualdad de género en los cuidados.

Es crucial enfrentar las brechas de género existentes producidas por la distribución desigual de los cuidados, mediante políticas que promuevan la corresponsabilización de las tareas entre hombres y mujeres.

Y no debemos olvidar la voz de las mujeres mayores, de nosotras, del rostro del envejecimiento en nuestro país. En la actualidad, somos 123 mil mujeres más que hombres de más de 65 años.

Esta desigual distribución por género es un elemento fundamental que las administraciones públicas deben tener en cuenta a la hora de proponer y elaborar políticas y recursos destinados a las personas mayores.

Y es por tanto fundamental, que desde el planteamiento del envejecimiento activo, se apueste por la eliminación de las brechas de género, de las discriminaciones múltiples, y se apueste por la protección social ante situaciones de vulnerabilidad y la participación activa en la sociedad, asegurando en todo momento unas condiciones materiales y de vida dignas.

En los últimos tiempos, el movimiento feminista ha logrado situar en el centro del debate público la insufrible situación que soportamos en silencio las mujeres en forma de desigualdad, abuso, agresiones y muerte violenta a manos del machismo en nuestra sociedad.

Con gran valentía las mujeres, sobre todo las más jóvenes, hemos alzado la voz para denunciar y señalar todo lo que nos causa dolor, desde el físico al moral, pasando por el económico y el laboral.

Este año, las mujeres volveremos a parar el país, en el 8-M.


Paca Tricio
Presidenta de la Unión Democrática de Pensionistas y Jubilados de España (UDP) y secretaria de la Plataforma de ONG de Acción Social (POAS). Además preside el Comité Asesor de 65Ymás.

La Rebelion De Los Mayores

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