Seguimos pendientes de las reivindicaciones de los mayores en el Congreso
Opinión

¿Qué futuro tenemos los mayores de Madrid?

Blas Esteban
¿Qué futuro tenemos los mayores de Madrid? Foto: Europa Press

Los mayores tenemos pasado. Tenemos recuerdos y experiencias vividas. Unas buenas, otras malas y algunas muy malas. Después de las recientes elecciones, ahora nos preocupa nuestro futuro en la Comunidad de Madrid.

El futuro es aquello que está por venir. En una hipotética línea del tiempo, el pasado se encuentra detrás del presente (es lo que ya sucedió), mientras que el futuro aparece adelante (todavía no ha sucedido). El futuro, por lo tanto, es una conjetura que puede ser calculada, especulada, teorizada o anticipada de acuerdo con los datos que se tienen un momento concreto. Eso dicen los expertos de ciencia prospectiva. Ciencia para conocer el futuro, utilizada por todo tipo de Gobiernos y organizaciones empresariales. Nuestro país a este respecto tiene trabajando a la Oficina Nacional de Prospectiva y Estrategia de la Presidencia del Gobierno –que en unos días se presentara el Plan España 50– unida al trabajo de la red European Foresight Network www.feneu.og

Con los datos actuales que tiene CEATE de los programas de mayores que han publicado los grandes partidos en estas virulentas elecciones, nos dicen que no esperemos nada nuevo, más de lo mismo ¿para qué complicarse la vida y consultar a los mayores y sus organizaciones? Corto y pego. Lo de siempre.

Nada de nada a las propuestas enviadas por carta a los cuatro candidatos que decían que iban a ganar (aunque todos lo decían). Hemos esperado más de un mes su contestación. Como siempre, no tenemos respuesta a nuestras propuestas que miran al futuro. Ni de cortesía o simplemente por cumplir. Y eso que somos un colectivo que supera los 1.300.000 mayores de 65 años. Y creciendo en los años venideros.

Una decepción más con todos los partidos políticos, perdedores y ganador ¿Qué podemos esperar en el futuro los mayores que vivimos en Madrid? ¿Aquellos que no tenemos enfermedades importantes, no somos dependientes, no vivimos en residencias, no estamos solos, no sufrimos el edadismo, y nos sentimos ciudadanos de pleno derecho? ¿Alguien ha pensado en los mayores que no tienen estas limitaciones, y que afortunadamente son mayoría?

Los mayores queremos participar activamente en todas las estructuras de la sociedad madrileña. Queremos ser oídos y coparticipar en todas las decisiones que se tomen en referencia al mundo de los mayores. Queremos planificar nuestro futuro como mayores. Queremos ser dueños de nuestro Futuro. Basta ya de tutelas que suenan al pasado más rancio. Queremos saber más, ser más cultos, seguir formándonos, asistir a museos, teatros, cines…. Nos sentimos vivos y cada vez más útiles a nuestras familias y a la sociedad donde vivimos. No queremos monsergas. Los mayores sabemos algo de no tener libertad.

Madrid sería una Comunidad mucho mejor, más feliz, más prospera y más justa con la presencia, la participación y la voz de los mayores.

Sobre el autor:

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Blas Esteban

Blas Esteban Barranco es presidente de la Confederación Española de Aulas de Tercera Edad (CEATE) y miembro del Comité Asesor de 65Ymás.

CEATE es una entidad sin ánimo de lucro de ámbito estatal, nacida en el año 1983, que agrupa a un centenar de Aulas de Tercera Edad, Aulas Culturales para Mayores, Aulas Universitarias para la Gent Gran, Universidad Popular de la Edad Adulta (UPDEA), Federaciones (AFOPA de Cataluña, FEVATED de la Comunidad Valenciana, ATEGAL de Galicia), Asociaciones, Fundaciones y similares que trabajan a favor de las personas mayores desde la cultura y la formación permanente

Nace con el propósito de trabajar para elevar los niveles culturales y educativos de las personas mayores a través de su formación permanente a lo largo de la vida y de su participación en programas de múltiples y variadas actividades socioculturales que se desarrollan en sus Centros y Asociaciones. CEATE pretende que los  mayores, jubilados o no, sigan activos, participativos y útiles a su familia y a la sociedad. Que vivan un envejecimiento activo y que no caigan en las tentaciones de pasividad, aburrimiento, soledad, aislamiento, tristeza, abandono, etc. que provocan un envejecimiento acelerado y que acortan la vida humana.

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