Fernando Ónega
Opinión

El fracaso de la ciencia

Fernando Ónega
El fracaso de la ciencia
Onega Fogonazos

 

Ha pasado un año desde que el coronavirus asaltó a la Humanidad. En esta fecha de 2020 era algo lejano, de la lejana China. Pero llegó, se extendió por todo el mundo, infectó a millones de personas, está provocando una muerte cada ocho segundos y un contagio cada décima de segundo. Es una pandemia terrible. Lo que estos días me sorprendió ha sido la falta de consenso internacional, no solo de España, sobre cuáles son las medidas más eficaces para prevenir los contagios. Y así vemos que, mientras Francia decreta toque de queda desde las 6 de la tarde, otros países ordenan confinamiento total, otros optan por cierres puntuales de actividades, y en España ya sabemos: una solución por cada autonomía con guerras políticas por medio. La ausencia de ese consenso, teniendo como tenemos una OMS que se supone con grandes medios y autoridad y teniendo los mayores adelantos, los mejores hospitales, los mejores laboratorios y los mejores profesionales de la medicina de toda la historia, solo indica una cosa: si no fuese por las vacunas, estaríamos ante el gran fracaso de la ciencia y la investigación. También de toda la historia.