Fernando Ónega
Opinión

España, tras las urnas: Bienvenidos al reino de la incertidumbre

Fernando Ónega

Lunes 24 de julio de 2023

ACTUALIZADO : Lunes 24 de julio de 2023 a las 7:33 H

5 minutos

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Lunes 24 de julio de 2023

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Un día de la campaña electoral escribimos en estas páginas el topicazo de “hay partido”. Lo escribimos incluso antes de que en La Moncloa se empezase a ver la remontada, antesala de las “buenas vibraciones” que Pedro Sánchez percibió ayer mismo, cuando se dirigía a votar. Quiero decir que el resultado final de las urnas venía siendo anunciado y respondía a aquel viejo chascarrillo posiblemente machista que preguntaba “cómo está tu mujer” y se respondía: “depende de con quién se la compare”. 

En la ardiente política española de julio de 2023, todo depende de con qué se la compare. Si se compara la victoria del PP con las expectativas de las encuestas, esa victoria ha sido pequeña. Si se comparan los resultados del PSOE con los anunciados en las mismas encuestas, el resumen mediático más acertado es que Pedro Sánchez consiguió una leve remontada y están justificados los gritos de euforia en Ferraz cuando se llevaba escrutado el 50 por ciento del censo. Si se comparan los escaños finales de Vox con los soñados por Abascal en campaña, es ajustado el titular que asegura que la extrema derecha no logra subir en nuestro país. Finalmente, si se compara el clima de anoche con el de elecciones anteriores, hubo un cambio fundamental: hasta ahora, todos se proclamaban ganadores por alguna razón. Hoy, esos ganadores son tristes ganadores, como en la primera victoria de Aznar sobre Felipe González. Y el panorama es tan difícil e imprevisible, que la continuidad de Pedro Sánchez en la presidencia del gobierno depende de Puigdemont, cualquier concesión al prófugo puede ser verosímil es posible y la palabra “bloqueo” apareció en la crónica política. Bienvenidos pues, señores y señoras, al reino de la incertidumbre. Espero que sea de corta duración.

¿Qué ha pasado aquí? Creo que ha pasado todo esto:

  1. Funcionó el miedo a la extrema derecha con dos efectos muy claros en las urnas: la retirada de apoyos (19 escaños menos) a Vox y límites al crecimiento del Partido Popular, por su intención de formar gobierno con Abascal. La imagen de Abascal como vicepresidente del Ejecutivo ha sido nefasta para las aspiraciones de Feijóo.
     
  2. Se han producido correcciones importantes en la distribución territorial del voto. El crecimiento del Partido Socialista en Cataluña y el País Vasco y la desaparición de la “España vaciada” en el Congreso tiene consecuencias importantes, pero todavía imprevisibles. La principal, el premio a Sánchez por haber conseguido que “hoy Cataluña esté mucho mejor que en 2017”.
     
  3. Triunfó la tesis de que votar a la derecha es retroceder medio siglo en la conquista de derechos y libertades.
     
  4. Pensando en la formación de gobierno, está claro que lo podrá formar quien consiga más apoyos parlamentarios. Si ese beneficiario es Pedro Sánchez, será perfectamente legal y acorde con la Constitución. Pero habría que establecer un matiz: no es igual la legitimidad de un partido que solo sube dos escaños y no es la fuerza política más votada que la legitimidad de otro que ha subido 47 escaños, es claramente el ganador de los comicios y le hace el favor al país de disminuir la influencia de la extrema derecha, méritos todos ellos que no se deben negar al señor Feijóo.

Estas realidades deberían tener alguna versión en la dinámica del poder y, desde luego, en la dinámica parlamentaria. Es decir, en el diálogo entre fuerzas políticas. Con los datos del 24 de julio, ya deberían haber empezado a funcionar los teléfonos llamando a la mesa o a las mesas de negociación. Pero me temo que lo que sale de las votaciones es la confirmación de los bloques, y esos bloques hablan un lenguaje que conocemos después de escucharlo cuatro años seguidos: a un lado, el sector progresista o de Frankenstein, que solo negocia consigo mismo; al otro, el sector conservador, al que no se puede dar audiencia por ética, por estética y por presión internacional. En este sentido, las elecciones han dejado un panorama muy parecido al anterior. Solo tengo una duda: si Feijóo hubiera roto todo vínculo con Vox, ¿habría obtenido un mejor resultado? ¿Estaría ahora mismo en condiciones de forma gobierno sin el lastre de Abascal? No tengo una respuesta, pero, visto el desenlace, quizá se debió intentar.

 

Sobre el autor:

Fernando Ónega

Fernando Ónega

Fernando Ónega, presidente del diario 65ymas.com, es un cronista imprescindible desde los primeros tiempos de la transición. Una voz escuchada y respetada por su rigor y su neutralidad. 

Fue director de prensa de la Presidencia del Gobierno de Adolfo Suárez, siendo autor de buena parte de sus discursos.

Ha trabajado en distintos medios escritos y televisiones. En la radio, inauguró el comentario político en mayo de 1978, en el programa “Hora 25” de la Cadena SER. Después ha sido director de informativos de la Cadena SER y de la Cadena COPE, además de director general de Onda Cero. En esta misma emisora, colaboró con Luis del Olmo durante 17 años, con Carlos Herrera y, desde abril de 2015 a septiembre de 2022, colaboró en los programas “Más de uno”, con dos comentarios políticos diarios, y en La Brújula, con una carta también diaria.

En prensa escrita publicó su primer trabajo a los 13 años en “La Noche” de Santiago de Compostela. Dos años después firmaba una página semanal y hacía entrevistas en “El Progreso” de Lugo. Dirigió el diario “Ya”, fundó el confidencial y la agencia “Off the record” (“OTR Press) y en los últimos tiempos ha sido columnista de “La Vanguardia y “La Voz de Galicia”. 

En televisión, fue director de varios programas en TVE, así como director de relaciones externas de la cadena pública. También ha presentado los espacios informativos de Telecinco y Antena 3 y colaboró como contertulio en varios programas de debate. 

Autor de diversos libros entre los que destacan “El termómetro de la vida”, “Puedo prometer y prometo”, “Juan Carlos I”, “Qué nos ha pasado, España”. 

En 2020 recibió su tercer Premio Ondas, en este caso a la trayectoria o mejor labor profesional. El jurado reconoció "su fecunda carrera en la radio, tanto en su faceta directiva como ante el micrófono, desarrollada en las principales cadenas". "Fue pionero de la incorporación de los espacios de opinión en la radio, y sigue todavía hoy aportando una mirada ponderada sobre la actualidad", destacó. 

A lo largo de su trayectoria también ha recibido otros galardones, como el Premio Godó, varias Antenas de Oro y Micrófonos de Oro, aunque él presume de otros reconocimientos: por ejemplo, la Medalla Castelao de Galicia o los nombramientos como Hijo Predilecto de Pol, o Hijo Adoptivo de Lalín y de la Provincia de León.

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