Ramón Sánchez-Ocaña
Opinión

Los modales en la tele

Ramón Sánchez-Ocaña
Cristiano Ronaldo escupiendo

No es cuestión -que se podría- de exigir exquisitez en el modo de dirigirse o comportarse en los programas de televisión. La educación elemental brilla por su ausencia en tantos casos que la horterada, el “delante mío”, el “perdona, perdona” para que no te quiten la palabra, es moneda corriente. Y demasiado constante.

En muchos casos se debe a que quienes se asoman a la pantalla ignoran o se han olvidado de que se meten en la casa de todos, que llegan de visita e irrumpen en vez de llegar, como debería de ser, casi de puntillas y como pidiendo permiso.

Otros modos son manifiestamente condenables. Por ejemplo, los escupitajos en el fútbol. Los futbolistas escupen continuamente -¡incluso hay porteros que se escupen en los guantes!-. Y por ejemplo, los jugadores de baloncesto que  corren y saltan y hacen el mismo ejercicio mantienen la pista tan impoluta que cuando alguien se cae, salen a limpiarla de manera inmediata. Lo de escupir es una continuada zafiedad.

Y ahora surge otra moda: el chicle. Nada hay que objetar a que el entrenador de turno utilice goma de mascar para calmar los nervios. Pero, hombre, ¡que cierre la boca!. Ese continuo subir y bajar de la mandíbula con la boca abierta es de una ordinariez supina.

Y solo unas palabras más sobre los programas de cocina. Que también desde ahí se puede educar o enseñar modales incorrectos. Por primera vez vi el otro día a Samanta Vallejo-Nájera extraer los berberechos de su cáscara con pinzas. ¡Correcto!. Más cómodo seria para ella utilizar las manos. Pero ese manoseo con que nos ofrecen sus recetas la mayoría de los cocineros no deja de ser un modelo inadecuado. No es cuestión de sembrar escrúpulos; sino de crear actitudes verdaderamente sanas. Y las manos, en la cocina, tienen sus indicaciones. No pueden ser para todo y en todo momento. ¿O no les importa a ustedes cómo manosean el arroz, por ejemplo, para hacer los rollitos japoneses?

Me da la impresión de que cuanto menos se sobe la comida, mejor, más higiénica y más limpia. Y sobre todo, para el que lo ve desde casa, una forma más correcta de tratar los alimentos.

Sobre el autor:

Ramón Sánchez-Ocaña

Ramón Sánchez-Ocaña

Ramón Sánchez-Ocaña (Oviedo, 1942) es miembro del Comité Editorial de 65Ymás. Estudió Filosofía y Letras y es licenciado en Ciencias de la Información. Fue jefe de las páginas de Sociedad y Cultura de El País, y profesor del máster de Periodismo que este periódico organiza con la Universidad Autónoma de Madrid. 

En 1971 ingresa en TVE. En una primera etapa se integra en los servicios informativos y presenta el programa 24 horas (1971-1972). Entre 1972 y 1975 continúa en informativos, presentando el Telediario. No obstante, su trayectoria periodística se inclina pronto hacia los espacios de divulgación científica y médica, primero en Horizontes (1977-1979)​ y desde 1979 en el famoso Más vale prevenir, el cual se mantiene ocho años en antena con una enorme aceptación del público.

Tras presentar en la cadena pública otros dos programas divulgativos, Diccionario de la Salud e Hijos del frío, fue fichado por Telecinco para colaborar primero en el espacio Las mañanas de Telecinco y posteriormente en Informativos Telecinco.

Es colaborador habitual de radio, periódicos y revistas, y autor de una veintena de libros, entre los que destacan Alimentación y nutrición, Francisco Grande Covián: la nutrición a su alcance, El cuerpo de tú a tú: guía del cuerpo humano, Guía de la alimentación y Enciclopedia de la nutrición

En 2019 entró en el Comité Editorial del diario digital 65Ymás, en el que colabora actualmente.

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