Ramón Sánchez-Ocaña
Opinión

Vitrificación de ovocitos, un recurso para retrasar la maternidad

Ramón Sánchez-Ocaña
Vitrificación de ovocitos, un recurso para retrasar la maternidad
Píldoras

 

Se trata de una congelación rápida con el fin de que no se formen cristales que puedan dañar la célula germinal femenina. Antes del año 2005-2007 se procedía a la congelación normal, proceso algo más lento y que podría lesionar la célula. Desde esa fecha se procede a la vitrificación, que es una técnica de congelación rápida y brusca para que no sufran las estructuras celulares. Se realiza a 190 grados bajo cero, gracias al nitrógeno líquido. La tasa de recuperación tras el proceso ronda el 90%. Y, según los especialistas, la posibilidad de fecundación es similar a la que se conseguiría con ovocitos frescos.

Debe saberse de todos modos que la vitrificación no garantiza el embarazo y que a partir de los 40 años, todo embarazo se considera de riesgo.

(Recordemos que la diferencia entre ovocito y óvulo es solo de fase de desarrollo).

Para quién

Hasta hace muy poco tiempo, era un recurso para mujeres que por algún problema médico, especialmente tratamiento de quimioterapia o extirpación de ovarios, deseaban conservar sus óvulos con idea de una maternidad posterior. Hoy sin embargo, con el retraso de la maternidad por cuestiones sociales, se han multiplicado las solicitudes de esta técnica.

En 1990 en España se tenía el primer hijo en torno a los 26 años. Hoy la edad media sobrepasa los 32. Y desde el año 2000 el número de partos a partir de los 40 años se ha triplicado.

Hoy la mujer recurre a conservar sus óvulos con la idea de tener hijos en un futuro.

Cuándo

El mejor momento para hacerlo es en el de mayor y mejor fertilidad, es decir entre los 20 y los 35 años. Hay que tener en cuenta que a más edad, se dispone de menos ovocitos y de peor calidad. Y desde luego, saber que la edad real de los ovocitos es la del momento de la extracción.

El perfil actual de quien vitrifica sus óvulos es el de una mujer de 35-38 años sin pareja estable, independiente, que prefiere posponer su maternidad por cuestiones sociales.

El proceso

Inicialmente se procede a la estimulación ovárica, que es un tratamiento hormonal que dura algo más de una semana. Se puede hacer en el domicilio. Se trata de que se desarrollen varios ovocitos en un mismo ciclo. Durante ese tiempo y a través de ecografía se va viendo –cada 48 horas aproximadamente– cómo van madurando los folículos (que darán paso a los óvulos). Cuando ya tienen un desarrollo idóneo, a través de ecografía vaginal se extraen por punción esos ovocitos. Es una intervención rápida, indolora y fácil.

Se extraen entre 10 y 15 ovocitos que se someten a la acción de nitrógeno líquido a 190 grados bajo cero. El proceso no deteriora los ovocitos que se comportan a la hora de la posible fecundación como si fueran frescos o recién extraídos.