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Cómo evitar que las almohadillas de tu perro se quemen con el calor

Teresa Rey

Foto: Bigstock

Domingo 7 de julio de 2019

2 minutos

Hay que buscar zonas ajardinadas y frescas, e intentar no salir a pasear en las horas de más calor

Cómo evitar que las almohadillas de tu perro se quemen con el calor

Las almohadillas de los perros son una protección que tienen en la base de sus patas. Sin embargo, constituyen una zona delicada que con el roce, sobre todo en épocas de calor, puede sufrir. Sirven para amortiguar el peso y su piel es muy fuerte, pero al estar en contacto directo con el suelo, es posible que se quemen o presenten heridas. Por eso, es recomendable adoptar unas medidas preventivas.

Evitar el asfalto y las horas de más calor

El asfalto es uno de los peores aliados de las patas de los perros. Por eso, se aconseja buscar parques y jardines donde pasear con nuestra mascota. Además, en verano hay que evitar las horas de más calor, porque es cuando las aceras están más calientes y, por tanto, dañan más las almohadillas, pudiendo aparecer llagas. Tú mismo puedes comprobar cuál es la temperatura del suelo posando tu mano sobre este. Si no aguantas más de cinco segundos, deberás esperarte a que baje la temperatura.

Si no tienes posibilidad de hacer esta combinación de asfalto y naturaleza, existen unos botines especiales que puedes comprar y ponérselos cada vez que vayáis a andar. En el caso de que no los tolere, también hay productos específicos como cremas protectoras o aerosoles para cuidar las almohadillas.

Asimismo, hemos de procurar que nuestro can esté bien hidratado antes de salir. Por eso, es bueno que beba previamente y, después, trata de mantenerle fresco, busca lugares con sombra y fuentes, esto le ayudará a estar en perfectas condiciones. Los espacios donde haya hierba son ideales para que caminen sin este tipo de riesgos.

Después de cada paseo, comprueba su estado

Una vez terminado el paseo, puedes comprobar si las patas de tu perro están en buen estado. Un síntoma de alerta es que cojee al andar. Tendremos que levantarle cada pata con cuidado y comprobar las almohadillas. Si están rojizas o raspadas, entonces es que se han quemado.

Para aliviarle, tenemos que lavarle suavemente con agua tibia y jabón. Después, hay que desinfectar aplicando agua oxigenada con una gasa y toques suaves. Como el contacto con el suelo va a continuar, le puedes vendar la zona (deberás cambiarla dos o tres veces al día y limpiarla cada vez) o usar cremas cicatrizantes. No obstante, si ves que las heridas no tienen buen aspecto, lo mejor es acudir al veterinario.

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