Consejos

La escritura puede ser una terapia de autoconocimiento y una fórmula contra el estrés

Teresa Rey

Lunes 9 de diciembre de 2019

3 minutos

Practicada de forma rutinaria, es beneficiosa para la salud mental, según apuntan varios estudios

Lista de tareas para hacer ahora que tienes tiempo (Bigstock)
Teresa Rey

Lunes 9 de diciembre de 2019

3 minutos

Para algunos, hablar es un alivio, sin embargo hay quien prefiere la escritura para desahogarse. Escribir como terapia, es decir, para expresar nuestros sentimientos, nuestras emociones, cómo nos encontramos o cuál es nuestro estado ante una situación, es un método que se emplea para afrontar las situaciones difíciles que a algunas personas les cuesta superar. Varios estudios han demostrado que tras someterse a un proceso terapéutico basado en la escritura los pacientes tratados han experimentado mejoras significativas de salud, tal y como afirma Adrián Montesano, profesor de Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la Universitat Oberta de Catalunya.

Por qué escribir

Otras investigaciones apuntan a que los humanos somos seres narrativos, nuestra naturaleza nos impulsa a verbalizar las cosas. Y el hecho de no contarlas, sea del modo que sea, puede repercutir negativamente en nuestra salud.

¿Qué es lo que nos aporta la escritura en este proceso de liberación mental? Según los expertos el hecho de escribir implica una mayor consciencia. Un análisis más profundo de lo que nos está sucediendo. Por ello, para que surta efecto es importante convertirlo en un acto rutinario, de todos los días o casi todos.

Al escribir tendemos a ser más detallistas, a discernir más las cosas y a estar más concentrados en lo que hacemos, pues hemos de seguir una estructura gramatical que no se hace tan palpable cuando hablamos. Todo esto implica que profundicemos más en nuestros problemas. La comprensión emocional de nuestras preocupaciones es clave para entenderlas, aceptarlas y así llegar a una solución.

Cómo hacerlo

La forma de utilizar la escritura como terapia dependerá de cada caso y del trastorno que deseemos tratar. En experiencias traumáticas tal vez sea necesario más tiempo e incluso acudir a un profesional de la salud que nos indique la manera de reconducir adecuadamente esta terapia y que se realice un seguimiento.

De igual modo, podemos incorporarla en nuestra vida diaria para encarar situaciones puntuales que nos están alterando momentáneamente. La fórmula es muy sencilla porque en cualquier caso no se trata de ser grandes maestros de la literatura. Cuando recurrimos a la escritura como un arma terapéutica no hay que buscar escribir bien o como un experto, solo es un medio para expresar cómo nos sentimos, es un método de autoconocimiento.

Es una escritura íntima y personal, aunque sí es necesario conferirle una dedicación plena en el momento de usarla. Por eso, los psicólogos recomiendan utilizar un bolígrafo y papel, mejor que un ordenador, y dejarnos llevar por lo que sentimos, de forma natural, sin buscar bellas figuras literarias, pero sí buscando describir al máximo, a nuestra manera, todo lo que nos sucede y qué reacciones nos está provocando.

El tiempo es relativo, pero podemos estar unos 20 minutos cada dos días o todos los días unos minutos, menos tiempo. Lo importante es crear el hábito y después, pasados unos meses, es bueno releer lo que escribimos y comparar cómo estábamos entonces y cómo nos encontramos ahora.