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Trucos que desconocías para no llorar al cortar cebollas

Verónica Mollejo

Foto: Bigstockphoto

Martes 29 de octubre de 2019

2 minutos

Este gesto tan necesario en la cocina es también uno de los más incómodos por su terrible efecto

Trucos que desconocías para no llorar al cortar cebollas

La cebolla es uno de los alimentos más consuetudinarios de nuestra gastronomía. Además de aportar un sabor único a los platos, también proporciona grandes beneficios a nuestra salud como, por ejemplo, reducir el nivel de azúcar en sangre, aliviar las digestiones pesadas, inhibir el crecimiento de bacterias patógenas, prevenir el riesgo de algunos tipos de cáncer e incluso mejorar los resfriados y los ataques de asma. 

Lamentablemente, muchas personas sienten cierto rechazo ante este ingrediente por su intenso sabor y el efecto que provoca al elaborarlo. Como bien es sabido, si quieres pelar y cortar una cebolla antes de cocinarla, estás expuesto a que tus ojos experimenten una irritación que resulta muy molesta y desagradable.

Esto se debe a la combinación de dos sustancias que producen un gas que contiene azufre y que al contacto con el agua, en este caso de nuestros ojos, se transforma en ácido sulfúrico. Esta conversión provoca que el cerebro ordene la producción de lágrimas para diluir ese ácido y así proteger los ojos. Aunque se trata de un proceso que no podemos evitar, sí que existen algunos métodos para reducir su impacto.

Cortar cebollas

El llorar se va a acabar

Es cierto que existen multitud de trucos absurdos que prometen evitar la irritación de los ojos cuando cortas una cebolla, como taparse la nariz o ponerse gafas. No obstante, también hay varios remedios caseros que sí suelen ser de utilidad y que acabarán de una vez por todas con este terrible síntoma.

  • Uno de los trucos más eficaces consiste en introducir la cebolla en el congelador unas horas antes de cortarla. De esta forma, conseguirás que las sustancias irritantes que emite vean reducida su intensidad. Eso sí, para que se note este efecto, debes picarla mientras todavía está fría, si recupera su temperatura habitual, volverás a sufrir el mismo efecto.
  • Si no te importa que el sabor de la cebolla sea alterado ligeramente, también puedes frotar la verdura o el cuchillo con el que vayas a cortarla con un poco de vinagre de manzana.
  • Aquellos que lo han probado aseguran que sumergir la cebolla en agua templada unos minutos antes de tratarla también ayuda a reducir la irritación. Y no solo eso, aunque resulte un poco incómodo, cortar la cebolla dentro de un recipiente con agua también parece dar resultado.
  • Asimismo, la forma de cortar adquiere una importancia inusitada a la hora de evitar este síntoma. Y es que cuanto más rápido lo hagas y mejor sea el cuchillo, la pulpa de la cebolla será menos maltratada, por lo que los gases de azufre no saldrán despedidos con tanta facilidad. En este sentido, un cuchillo bien afilado y sin muescas puede convertirse en tu mejor aliado.
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