Salud

El 80% de los casos de discapacidad visual se pueden evitar

Rosa María Torres

Viernes 5 de abril de 2019

2 minutos

Revisiones anuales: la mejor arma contra la discapacidad visual y ceguera

Ojo con cataratas, discapacidad visual (bigstock)

¿Puedes ver y leer esto? Cerca de 285 millones de personas en el mundo no lo pueden hacer, según los últimos datos recogidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS), porque padecen algún tipo de discapacidad visual por nacimiento o por enfermedad. Sin embargo, gracias a la tecnología y la prevención, el 80% de los casos tiene solución y es evitable. El otro 20% restante da lugar a personas ciegas o con muy poca capacidad visual.

"Estos datos son una auténtica tragedia, ya a día de hoy los oftalmólogos somos capaces de revertir los daños ocasionados por estas patologías con cirugía, tratamientos médicos o simplemente recomendando a los pacientes una revisión anual. Sin embargo, no todos los países pueden acceder a una medicina preventiva o curativa”, afirma la Dra. María Capote, responsable de la Unidad de Retina y Vítreo de Central Ocular (@centralocular).

Señor revisando la vista para descartar discapacidad visual  (bigstock)

Las cataratas y el glaucoma son la principal causa de ceguera

Por edad, todas las personas a partir de los 45, 50 o 60 años van a tener cierto grado de opacidad en el cristalino. Cuando se vuelve opaco se llama catarata y es una de las principales causas de ceguera que pueden ser previsibles. Es decir, se puede prevenir la ceguera mediante una cirugía bien realizada, en manos de expertos, con una duración aproximada de 15 minutos.

“Hay que desterrar la creencia de que las cataratas hay que operarlas cuando están muy maduras. Al contrario, si esperamos mucho las posibilidades de inflamación postoperatoria es mayor. Las intervención de cataratas son cirugías ambulatorias, donde el paciente se va a casa por su propio pie y en unos días puede volver a realizar sus actividades diaria”, explica la Dra. Capote.

La segunda causa de ceguera es el glaucoma, y puede ser congénito o crónico. Este último es más complicado de tratar porque no duele, no presenta síntomas pero sí deja ciegos y tiene cierto factor hereditario y a diferencia de las cataratas la ceguera ocasionada no es reversible, provocando una disminución de la visión más periférica sin que el paciente pueda percibirlo. Y de no tratarse a tiempo, se acaba perdiendo la visión central. En España, la mitad de los afectados por glaucoma no está diagnosticado. 

Así pues, la mejor prevención para todos estos problemas son las revisiones anuales, a partir de los 40 años en personas que no han tenido nunca problemas oculares.

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