Salud

Cómo ser un paciente anticoagulado en tiempos de coronavirus

65ymás

Viernes 24 de abril de 2020

7 minutos

Resulta fundamental mantener los controles de coagulación dentro de los rangos establecidos

Cómo ser un paciente anticoagulado en tiempos de coronavirus

Cerca de un millón de personas viven anticoaguladas en España, una cifra en aumento debido al envejecimiento de la población y al incremento de los factores de riesgo. Tal y como precisa la Federación Española de Asociaciones de Anticoagulados (FEASAN), estos pacientes son aquellos que necesitan regular y disminuir el nivel de coagulación de la sangre. Para ello, deben someterse a un tratamiento específico que les permita mantener la sangre más líquida y evitar así la formación de trombos.

La coagulación permite taponar una herida para evitar desangrarse. Sin embargo, en un paciente de este tipo, la coagulación se produce en situaciones en las que no resulta necesaria. Como consecuencia, las venas y arterias pueden obstruirse. La coagulación excesiva de la sangre tiene consecuencias importantes para la salud si no se trata. Algunas de ellas son la trombosis arterial o venosa, el infarto cerebral o ictus isquémico y el infarto pulmonar o infarto cardíaco. Además, si un trombo (coágulo de sangre) se desprende del lugar en el que se ha originado y obstruye un vaso sanguíneo o arteria en otra parte del organismo se produce lo que se conoce como embolia.

El diagnóstico de este problema de salud se realiza mediante un análisis de sangre y pruebas concretas (resonancia magnética, flebografía, etc.) que permitan identificar en qué lugar se encuentra el coágulo de sangre. El tratamiento, aunque se adaptará a cada caso, suele incluir la administración de anticoagulantes, que pueden ser inyectables (heparina o fondaparinux) o tomarse por vía oral (warfarina, dabigatran, Sintrom, etc.). También puede pasar por medicamentos trombolíticos, insertar un filtro dentro de la vena cava inferior, o recurrir a la cirugía, ya sea realizando una trombosectomía, destinada a extraer los coágulos, o embolectomía, para eliminar los coágulos que están provocando bloqueos en los pulmones en los pacientes diagnosticados con embolia pulmonar.

Trombo

Ni mayor riesgo de contagio ni peor pronóstico

La pandemia del coronavirus supone una preocupación añadida para estos pacientes, que se preguntan si tienen que seguir alguna recomendación específica durante esta crisis sanitaria. El Dr. Rafael Martos, jefe del Servicio de Hematología del Hospital Universitario General de Villalba, gestionado por QuirónSalud (@quironsalud), explica a 65Ymás que "no se ha demostrado hasta la fecha que tengan un mayor riesgo de contagio por COVID-19, ni tampoco un empeoramiento más acusado en caso de presentar síntomas de la enfermedad". Eso sí, al mismo tiempo añade que "no puede obviarse que los pacientes anticoagulados tienen más comorbilidades y, por este motivo, puede que su evolución sea peor".

Respecto a si existe alguna evidencia de que los tratamientos anticoagulantes disminuyan las complicaciones provocadas por el coronavirus, el doctor aclara: "Aunque la evidencia no es clara, sí es cierto que los pacientes con infección activa por COVID-19 presentan un riesgo más alto en comparación con la población general de presentar eventos trombóticos (por ejemplo, trombosis venosas). Es por ello que, indirectamente, los pacientes anticoagulados, que ya tienen ese riesgo de base, deberían mantenerse unos rangos de anticoagulación (el famoso INR) dentro de los límites recomendados para cada una de las patologías de base que presentan".

En este sentido, la Sociedad Española de Trombosis y Hemostasia (SETH) y la Sociedad Española de Hematología (SEHH) han elaborado un documento en el que se aconseja que en todos los pacientes que ingresen por COVID-19 y precisen de anticoagulación se sustituya el tratamiento de fármacos antivitamina-k por heparina de bajo peso molecular, e incluso en los pacientes ambulatorios se aconseja modificar en lo posible a anticoagulantes orales de acción directa (ACOS).

En cuanto a las recomendaciones a seguir, el Dr. Martos señala que deben ser "las mismas que para la población general", es decir, extremar las medidas de higiene y mantener la distancia social. Pero también existen unas recomendaciones específicas, elaboradas por la SETH y la SEHH, para manejar la anticoagulación durante la crisis sanitaria. "Primeramente, las consultas se deben de hacer con intención de no generar visitas sucesivas, incluso manteniendo controles cada 6-8 semanas si el hematólogo o médico de Atención Primaria lo consideran indicado. Debe intentarse, en la medida de lo posible, ampliar las horas en que se realizan las determinaciones analíticas de INR para evitar las aglomeraciones. Programas como el control domiciliario de la anticoagulación oral (telecontrol) que realizamos en nuestros hospitales, facilitan estos seguimientos personalizados a través del Portal del Paciente y mediante servicios no presenciales, evitando así los desplazamientos a los centros sanitarios", explica el doctor.

"Pero, ¿qué pasa con los pacientes con enfermedad tromboembólica que requieran visitas repetidas, bien sea por malos controles o por tratamientos de inicio? En estos pacientes que requieren visitas sucesivas en poco tiempo, por malos controles o porque se trate de un inicio de tratamiento donde es más difícil determinar la dosis adecuada, y siempre que no tengan contraindicación, se puede valorar el cambio a heparina de bajo peso molecular, que además es una indicación que actualmente está financiada", asegura.

También es importante, precisa el Dr. Martos, "mantener el tratamiento como hasta ahora sin realizar ningún tipo de cambio" si no se presentan síntomas de COVID-19. Por el contrario, si se requiere tratamiento al estar infectado "hay que tener en cuenta las posibles interacciones de los fármacos antivitamina-K con los fármacos que se están empezando a usar para el coronavirus, como antirretrovirales o cloroquina". "Es ampliamente conocido que el tratamiento con acenocumarol es muy sensible a las interacciones, no sólo con los fármacos, sino también con alimentos, infecciones… En los casos en que no pueda resolverse la interacción cambiando de fármaco, debemos considerar la heparina de bajo peso molecular, si estuviese indicada", insiste.

 

Test coagulación

 

El jefe del Servicio de Hematología del Hospital Universitario General de Villalba también deja claro que la alimentación no debe variar durante el confinamiento. Es decir, debe seguir siendo una dieta libre de alimentos ricos en vitamina K, como las verduras de hoja verde –acelgas, espinacas o lechuga– y otras como el brócoli y la coliflor, algunos frutos secos, como las ciruelas pasas o los orejones, y, en menor medida, alimentos de origen animal, como el hígado de cerdo, o el atún en aceite. Y en cuanto a la actividad física, el experto considera que, aunque sea muy leve, es "necesaria y casi obligatoria, pues no solo favorece una mejor situación cardiovascular, sino que el hacer ejercicio, moverse, permite evitar las complicaciones tromboembólicas (trombosis) que ocasiona el sedentarismo".

En el caso de que estos pacientes presenten algún tipo de sangrado o hematoma en estos días de confinamiento "deberían de realizarse un control de INR para conocer su estado de anticoagulación y que el médico responsable decida si necesita tratamiento reversor". "En nuestros centros, la posibilidad de realizar controles de forma telemática, mediante programas informáticos que facilitan el control del Sintrom desde su domicilio, sin que el paciente tenga que desplazarse al hospital o al centro de salud, y además con una comunicación más directa con el médico responsable de su tratamiento, facilita que estos episodios de sangrados o complicaciones derivados del tratamiento se manejen de una forma más eficaz, en menor tiempo y con resultados satisfactorios", afirma el doctor.

 

Alimentos ricos en vitamina K

 

Las recomendaciones de Sanidad

El Ministerio de Sanidad, dentro de la Guía de actuación para personas con condiciones de salud crónicas y personas mayores en situación de confinamiento, dedica un apartado específico a los pacientes anticoagulados. En él se incide en que las recomendaciones de autocuidado para ellos son las mismas que para la población general, pero teniendo en cuenta algunas consideraciones específicas:

- Haga una vida lo más regular y ordenada posible, sin cambios bruscos de hábitos.

- Tome la dosis exacta que sus profesionales sanitarios de referencia le hayan pautado para cada día y no cambie la dosis por su cuenta sin consultarlo.

Tome siempre el anticoagulante a la misma hora para evitar olvidos. En caso de que se le haya entregado una hoja en forma de calendario con la dosis diaria, tache la dosis para cada día inmediatamente después de tomarla, así le será más fácil llevar el control de las tomas.

- Si olvida tomar la dosis a la hora que tiene por costumbre, puede hacerlo a otra hora en ese mismo día, pero nunca junte la dosis de un día con la del día siguiente.

- La alimentación debe ser equilibrada y variada pero regular, sin cambios bruscos. Aunque no hay alimentos prohibidos, aquellos ricos en vitamina K deben controlarse en cantidad y frecuencia de consumo. Evite asimismo tomar preparados de herboristería ya que pueden alterar el control de su tratamiento.

- No abuse de bebidas alcohólicas porque pueden alterar seriamente el control.

- No falte al control el día y a la hora que le hayan indicado en el centro de salud.

- Si sangra por encías, nariz, con la orina, con las deposiciones o éstas son negruzcas, o aparecen hematomas de forma espontánea, deberá comunicárselo al médico y/o enfermero responsable de su control, pero si el sangrado es importante (abundante), debe ser valorado de forma urgente.

- Para cualquier aclaración, no dude en consultar telefónicamente con su profesional de referencia.

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