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Una baja tolerancia a la frustración nos impide avanzar con normalidad

Teresa Rey

Lunes 15 de abril de 2019

3 minutos

Puede provocar depresión y angustia impidiendo que saquemos adelante nuestros proyectos de vida

Una baja tolerancia a la frustración nos impide avanzar con normalidad (Bigstock)
Teresa Rey

Lunes 15 de abril de 2019

3 minutos

La baja tolerancia a la frustración es un sentimiento que surge en aquellas personas que no son capaces de asimilar que las cosas no salgan como desean. Es decir, se molestan porque no consiguen que las situaciones se desarrollen como se había planteado provocando un sentimiento de angustia, depresión, rabia y hostilidad hacia los demás. Así es como definió a grandes rasgos Albert Ellis, psicoterapeuta cognitivo estadounidense y creador de la Terapia Emotiva Racional emotiva conductual (TREC), esta forma de reaccionar ante determinados eventos de la vida, y aunque relaciona sobre todo a niños, también se da en adultos.

Cómo son estas personas

Cuando se tiene una baja tolerancia a las frustraciones ocurre que nos paralizamos y decidimos dejarlo todo. Esta actitud supone un impedimento para que continuemos y dejamos de actuar. Este es el principal escollo que deben superar estas personas, pues si bien es natural frustrarse ante un fracaso, no lo es que por este motivo decidamos dejarlo todo, explican los expertos, y menos actuar así siempre que nos sucede algo similar.

Estas personas ven las adversidades como algo terrible y para alcanzar lo que quieren pueden llegar a ser demasiado imperativos dando órdenes hasta que al final logran sus objetivos. Suelen confundir los deseos con las necesidades, y su actitud puede acabar siendo muy limitante de modo que les impide avanzar en la vida de una forma normal.

Qué podemos hacer

Para sobrellevar mejor una escasa tolerancia a las frustraciones, los psicólogos nos ofrecen diversos consejos.

  • La frustración es un sentimiento que forma parte de la vida, ya que las cosas no siempre salen como deseamos o a la primera, por lo que tenemos que hacer un trabajo de concienciación acerca de esta realidad.
  • ¿Cuáles son mis deseos? ¿Cuáles son mis necesidades? Debes aprender a distinguirlos para establecer tus prioridades y no tener prisa respecto aquello que realmente no vamos a necesitar de forma inmediata.
  • Establecer objetivos realistas. Todos tenemos unas limitaciones y hay que ser conscientes de ellas. De este modo, al definir unos objetivos deberemos tenerlas en cuenta y así será más fácil llegar hasta donde nos lo hayamos propuesto.
  • No hay que precipitarse, el tiempo para hacer bien las cosas es vital. No tengas prisa y piensa que con la constancia se pueden conseguir muchas cosas. Por ello es crucial que controles los impulsos y que pienses que en esto de la frustración tiene mucho que ver la perspectiva con la que observamos las cosas.
  • Y como siempre, si te consideras incapaz de controlar esta actitud puedes acudir a un psicólogo que te ayude a lograr una mayor tolerancia a las frustraciones.