Miriam Gómez Sanz
Cuídate
Comer arándanos silvestres mejora la salud "de todo el cuerpo"
Una revisión científica destaca su papel en la circulación, el metabolismo y el bienestar general
Una revisión científica reciente concluye que el consumo de arándanos silvestres se asocia a beneficios para la salud de "todo el cuerpo", especialmente en el ámbito cardiometabólico, es decir, en el corazón, los vasos sanguíneos y el metabolismo.
El trabajo, publicado en la revista especializada Critical Reviews in Food Science and Nutrition, analiza 24 años de investigaciones realizadas en cuatro países. En total, revisa 12 ensayos clínicos en humanos, además de docenas de estudios clínicos, traslacionales y mecanicistas sobre arándanos silvestres y cultivados.
Uno de los resultados más sólidos tiene que ver con la función vascular. Según la revisión, las mejoras en la capacidad de los vasos sanguíneos para relajarse y responder a los estímulos son uno de los hallazgos más consistentes.
Los ensayos analizados sugieren que los arándanos silvestres pueden favorecer la llamada función endotelial, en algunos casos pocas horas después de una sola toma y, en otros, tras un consumo regular durante semanas o meses. En cambio, los resultados sobre presión arterial, colesterol, triglicéridos y azúcar en sangre son prometedores, pero los autores subrayan que todavía hacen falta estudios más amplios y bien controlados.
La revisión pone el foco en un aspecto cada vez más estudiado: el microbioma intestinal. Los arándanos silvestres aportan fibra y polifenoles que, en su mayoría, llegan intactos al colon. Allí son transformados por las bacterias intestinales en metabolitos que pasan a la sangre y podrían explicar parte de sus efectos beneficiosos.
En un estudio clínico de seis semanas, los adultos que consumieron 25 gramos diarios de arándano silvestre liofilizado aumentaron la presencia de Bifidobacterium, una bacteria considerada beneficiosa. Los autores señalan que hasta el 40 % de los compuestos activos en sangre tras ingerir alimentos ricos en polifenoles podrían proceder de esta transformación microbiana, aunque reconocen que se necesita más investigación para entender bien este proceso.
Más allá del corazón, la revisión recoge estudios realizados en adultos mayores que relacionan el consumo de arándanos silvestres con mejoras en el rendimiento cognitivo. Entre los efectos observados figuran avances en la velocidad de pensamiento y la memoria, tanto tras una sola porción como después de intervenciones más prolongadas.
Los investigadores apuntan a que estos beneficios podrían estar vinculados a una mejor circulación general y a otros efectos cardiometabólicos, aunque insisten en la necesidad de seguir profundizando en esta línea. También advierten de que los resultados pueden variar según el estado de salud inicial, la medicación, la dieta habitual y las diferencias individuales en el metabolismo y el microbioma intestinal. Por ello, reclaman más estudios que permitan identificar mejor qué personas responden más, cuál es la dosis óptima y qué formato resulta más eficaz.

¿Qué los hace extraordinarios?
"Lo que hace extraordinarios a los arándanos silvestres es que contienen numerosos polifenoles y nutrientes, y no parecen ejercer sus beneficios para la salud a través de un solo mecanismo", explica Sarah A. Johnson, profesora de la Universidad Estatal de Florida y autora principal del estudio.
Según señala, "la evidencia sugiere que estas bayas podrían contribuir a múltiples vías biológicas relevantes para la salud cardiometabólica, desde la función vascular hasta la inflamación y el estrés oxidativo, con efectos que pueden variar de una persona a otra". Las investigaciones sobre el microbioma, añade, son especialmente prometedoras.
Cuántos y cómo comerlos
La revisión analiza distintas formas de consumo, pero apunta a beneficios cuando se toman de manera regular, durante semanas o meses. La cantidad orientativa equivale a una taza diaria de arándanos silvestres. Al comercializarse habitualmente congelados, pueden consumirse todo el año en batidos, con yogur o avena, en ensaladas o incorporados a recetas de repostería casera.
Como recuerda Dorothy Klimis-Zacas, profesora de Nutrición Clínica en la Universidad de Maine y coautora del estudio, "los arándanos silvestres han sido valorados por la gente durante miles de años". La investigación moderna, concluye, no hace sino explorar cómo su composición única puede contribuir a la salud cuando forman parte de una dieta equilibrada.


