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¿Es malo pintarse las uñas de los pies? Estética y salud son compatibles

Mariola Báez

Foto: Bigstock

Martes 17 de marzo de 2020

2 minutos

No es un hábito perjudicial, pero conviene recordar que las uñas también necesitan “respirar”

Pintarse las uñas de los pies

Con la llegada del buen tiempo, apetece llevar un calzado más fresco y ligero, que deje los pies al descubierto, lo que implica la necesidad de una buena pedicura que, tal vez, incluya pintar las uñas.

Unas uñas arregladas y con color son un detalle estético favorecedor, pero hay que tener en cuenta que, al hacerlo, aplicamos sobre ellas una capa de esmalte, con determinados elementos químicos, que pueden afectar a la superficie ungueal.

Tal como recuerda la Fundación Piel Sana son muchas las patologías que pueden sufrir las uñas de manos y pies, desde alteraciones en su consistencia (uñas frágiles o excesivamente duras) hasta deformaciones, infecciones por hongos o cambios de color. Partiendo de esta premisa, el primer consejo que conviene recordar es que el esmalte siempre deberá aplicarse en una uña perfectamente sana y nunca utilizarse para intentar “disimular” cualquier anomalía presente.

¿Qué tener en cuenta para pintarte las uñas y mantenerlas saludables?

Pintarse las uñas de los pies, con un producto adecuado, de contrastada calidad y que no contenga elementos que actúen de manera agresiva sobre la superficie de la uña, no implica en principio riesgo alguno, pero expertos podólogos avisan sobre los posibles peligros que supone llevar las uñas constantemente con aplicación de color.

Abusar del esmalte puede tener consecuencias, entre ellas un aumento de la fragilidad, la aparición de grietas, la decoloración parcial o manchas, o incluso el inicio de ciertas deformaciones.

Hay que tener en cuenta que bajo la capa de esmalte queda retenida una mínima cantidad de humedad y que esta capa impide que la uña se airee debidamente. Para evitar estos efectos no deseados, la Fundación Podoactiva recomienda dejar pasar uno o dos días entre cada esmaltado y al menos llevar una semana, cada dos meses, las uñas al natural, sin ningún tipo de capa que las recubra.

Consejo adicional que conviene recordar es también la necesidad de retirar el esmalte con productos específicos que, preferiblemente, no contengan acetona porque este elemento utilizado en exceso, debilita y amarillea las uñas.

Por último, el uso frecuente de lacas permanentes o de acción prolongada en las uñas de los pies no es del todo aconsejable, ya que podría estar relacionado con distrofias que se verían acentuadas por el roce normal con el calzado.

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