Los mayores de residencias se podrán vacunar contra la bronquiolitis causada por el VRS en 2026
Sanidad y las comunidades lo incluyen en el calendario vacunal
Los mayores que viven en residencias podrán recibir la vacuna en 2026 frente a la bronquiolitis que provoca el virus respiratorio sincitial (VRS). Así se aprobó recientemente en el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS), que reunió a comunidades autónomas y el Ministerio de Sanidad.
De esta manera, esta dosis, que se comenzó a poner en varias comunidades autónomas en 2025, se incluirá en el calendario vacunal a nivel de todo el país y se pondrá tanto a mayores de 60 años que viven en residencias, como a personas de más 18 años con condiciones consideradas de alto riesgo.
La implantación será gradual: se comenzará la próxima temporada y se continuará en la de 2028-2029.
"Esta recomendación se dirige, por una parte, a personas de 18 años o más con condiciones de muy alto riesgo, tales como cáncer hematológico en tratamiento activo o reciente, inmunodeficiencias primarias, infección por VIH avanzada, personas sometidas a trasplantes hematopoyéticos o de órgano sólido, pacientes en diálisis o con cáncer no hematológico en tratamiento activo con quimioterapia o inmunosupresor. Por otra parte, se incluye a personas institucionalizadas en residencias de mayores y centros para personas con discapacidad, a partir de los 60 años", explican en un comunicado del Ministerio.
"La vacunación se recomienda idealmente a partir de la última semana de septiembre, en una única dosis, pudiendo coadministrarse con otras vacunas habituales como la de la gripe, Covid-19 o neumococo. Se subraya la importancia de la monitorización continua, especialmente en grandes inmunodeprimidos, así como la vigilancia epidemiológica y genética del VRS durante toda la temporada, con el fin de ajustar la estrategia vacunal y detectar posibles variantes del virus", añaden.

Un virus peligroso en mayores
Cabe recordar que el VRS es potencialmente peligroso, sobre todo, para bebés y provoca hospitalizaciones todos los años.
Ahora bien, esta infección también provoca riesgos para los mayores con un sistema inmune más débil.
El virus se suele contagiar en otoño e invierno. En cuanto a los síntomas más comunes, estos pueden ser moqueo, apetito reducido, irritabilidad, tos, estornudos, fiebre, dificultad para respirar y sibilancias (silbido al respirar), y los casos más complejos pueden requerir oxígeno y fluidoterapia.
Aunque no existe un fármaco específico que combata el virus una vez se produce la infección, la vacuna ayuda a prevenir enfermar y su eficacia se mantiene en el tiempo.


