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Exoesqueletos: la solución japonesa para que los mayores sigan trabajando

Victoria Herrero

Foto: Bigstock

Lunes 6 de enero de 2020

3 minutos

Este tipo de dispositivos mecánicos reducen la fatiga y el esfuerzo al hacer movimientos físicos

Exoesqueletos: la solución japonesa para que los mayores sigan trabajando

Los japoneses siempre están a la última en cuanto a nuevas tecnologías. En este caso, os hablaremos de una solución que han puesto en práctica en el país nipón para que los mayores de 60 años puedan seguir trabajando sin que por ello se resientan sus huesos o musculatura. Nos referimos al empleo de exoesqueletos mecánicos o robóticos que, colocados en la espalda de estas personas, les permiten seguir haciendo algunos esfuerzos físicos que demandan sus puestos de trabajo. 

Esto es levantar cargas pesadas sin riesgo, descansar de ese esfuerzo, levantar brazos o piernas sin problema o incluso recuperar la movilidad que se haya visto afectada por el paso de los años. En definitiva, aportar ergonomía y hacer que las acciones de carga sean más llevaderas, repartiendo la misma en un mayor grupo de músculos. Y todo eso aplicado al trabajo diario.

La solución japonesa para que los mayores sigan trabajando pasa por el uso de exoesqueletos

¿Qué son los exoesqueletos? ¿Qué funciones tienen?

Quizás a alguno le llame la atención esta especie de armadura robótica que parece sacada de una película de ciencia ficción. En realidad, se trata de una estructura que, colocada en nuestra espalda, nos permite hacer movimientos que por nosotros mismos ya no podemos debido a la edad o a ciertas patologías relacionadas. Y todo por medio de un sistema de potencia de motores o elementos hidráulicos que proporcionan parte de esa energía necesaria para efectuar gestos o desplazamientos corporales

Pero la idea no tiene nada que ver con los superhéroes o los androides, ya que la misma definición de exoesqueleto procede del esqueleto externo que tienen los animales artrópodos, como las arañas, los escorpiones y las cucarachas, para proteger su sistema respiratorio y garantizar que resulten útiles como refuerzo muscular. Precisamente, con este objetivo en mente se empezaron a desarrollar en el mundo de la tecnología estos prototipos.

Y es que gracias a su fabricación con materiales ligeros (como es el caso de la fibra de carbono) este tipo de aparatos de última generación se pueden emplear no solo en horario laboral, sino como terapia para aquellas personas que tengan problemas de movilidad, patologías o distrofias musculares. Además, estos dispositivos, que se colocan sin complicación alguna, vienen con un revestimiento en forma de almohadillas especiales para los hombros, así como para los brazos, las piernas y la espalda del usuario.

Para empezar a funcionar, este "traje biónico" cuenta con una serie de sensores biométricos que son los encargados de detectar las señales nerviosas que el cerebro envía a los músculos de nuestras extremidades cuando vamos a mover un brazo o a empezar a andar, por ejemplo. Es entonces cuando la unidad de procesamiento de este esqueleto mecánico responde a esos impulsos cerebrales, los procesa y manda la orden de funcionamiento en apenas un segundo. 

Además, en la mayoría de los casos cuentan con una batería que otorga una autonomía de varias horas, al tiempo que se imitan los movimientos naturales de los músculos o se corrigen ciertas posturas que pueden provocar, a la larga, el deterioro de las articulaciones. Algo especialmente importante en el caso de las personas de edad avanzada y uno de los motivos por los que los investigadores japoneses decidieron crear estos exoesqueletos para el sector laboral.

La solución japonesa para que los mayores sigan trabajando pasa por el uso de exoesqueletos

La jubilación por ahora queda lejos

En otras ocasiones, hemos hablado del problema de un país como Japón en relación a su amplio colectivo de mayores de 65 años. En otras palabras, es una de las poblaciones con mayor edad del planeta y eso hace que se pongan en marcha todo tipo de ideas para mejorar esa situación. Una realidad en la que, en unos años, la mano de obra en activo será cada vez más escasa y se necesitará gente para ayudar en el impulso económico del país.

Es por ello que han pensado en este método como una forma de alejar, al menos por un tiempo, la jubilación en el caso de los que ya han cumplido los 60 años. Es más, las autoridades del país se plantean subirla hasta los 70 años la edad para ser merecedor de ese descanso, tras tantos años madrugando para ir al trabajo.

Así pues, y gracias a los exoesqueletos, estos trabajadores todavía pueden llevar a cabo aquellos empeños que requieran de un mayor sacrifico físico. Por ejemplo, estos sistemas permiten que una persona mayor, sin patologías o problemas de salud relativos a su estructura ósea o muscular, pueda levantar "sin despeinarse" hasta 25 kilogramos.

Es decir, no se trata de una fórmula mágica ni de una máquina que haga el trabajo por los mayores. Lo que hace este tipo de esqueletos mutantes es aportar un reparto más equitativo del esfuerzo que se hace al cargar un objeto voluminoso. Y eso, en el caso de las personas de edad avanzada, se traduce en una reducción de la fatiga y un menor riesgo de lesión por ese movimiento que se realiza. Veremos si, con el tiempo, se convierte en un recurso eficaz y saludable para que los mayores nipones sigan trabajando y se jubilen más tarde.

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