Mayores

Navarra cambiará el modelo de atención a los mayores en las residencias para mejorar su bienestar

Victoria Herrero

Foto: Bigstock

Sábado 30 de noviembre de 2019

3 minutos

Una iniciativa que respeta los gustos y necesidades del interno y le hace partícipe de decisiones

Navarra cambiará el modelo de atención a los mayores en las residencias para mejorar su bienestar

Desde hace tres años, varias residencias de mayores pertenecientes a la Comunidad Foral de Navarra llevan trabajando en un nuevo modelo de atención para los mayores que residen en estos espacios sociales. Un protocolo novedoso que, con el tiempo, quieren implantar en el resto de centros similares de titularidad pública y con el que se busca no solo la calidad de este servicio, sino lograr la felicidad de los residentes. En concreto, este nuevo plan responde a las siglas ACP: Atención Integral Centrada en la Persona

Las residencias que llevan a cabo esta iniciativa pionera forman parte de la red de Lares Navarra (Asociación Navarra de Residencias y Servicios de Atención a los Mayores) y han podido experimentar estos cambios gracias al acuerdo de colaboración suscrito con el Gobierno de Navarra (@gob_na) y su departamento de derechos sociales.

"El modelo empleado hasta ahora requería un cambio; los servicios que se prestan a las personas mayores en situación de dependencia necesitaban evolucionar y hacer partícipe, verdaderamente, a la persona, con mayúsculas. El cambio de vida desde el domicilio a una residencia provoca un vacío en la persona y sus consecuencias deben ser tenidas en cuenta", explican los responsables de este nuevo modelo asistencial para las personas de edad avanzada, para los que se busca "no solo que vivan bien, sino que vivan felices". 

Navarra cambiará el modelo de atención a los mayores en las residencias para mejorar su bienestar

¿En qué se centra este nuevo modelo asistencial?

En todo este tiempo, ya son más de una veintena las residencias que trabajan en este camino en al área de Navarra. Una línea que se va reforzando año tras año con la formación de profesionales en la materia, poniendo en marcha iniciativas para extender este modelo, además de hacer partícipe a la sociedad en este cambio para mejorar la atención que se ofrece a sus mayores en las residencias.

Lo que se pretende con estas pautas, más respetuosas y centradas en los residentes, es brindar una ayuda que vaya más allá de la asistencia social, terapéutica y médica más básica, para centrarse en mejorar la calidad de vida de las personas mayores; así como su bienestar. Y esto se hace desde el respeto a sus derechos, su dignidad personal y los deseos o necesidades que tenga en cada momento. Además, se les hace partícipes de todas aquellas decisiones que atañen a su vida.

Y en base a estas circunstancias, se crea un plan de atención individualizado para cada persona, prestando especial atención a sus necesidades cognitivas, sobre todo en los casos de pacientes con demencia. En este caso es bueno, como explican los promotores de esta idea, ofrecer una psicología social de apoyo para ayudar a estas personas en su bienestar diario.

Pero tampoco puede faltar la atención en materia de salud física, su nivel de autonomía, sus relaciones sociales y personales o su interacción con los elementos que conforman su entorno. Así es como se logran algunos beneficios en estos pacientes:

  • El interno recibe unos cuidados dentro de un marco ético adecuado a sus necesidades. 
  • Se respetan y se tienen en cuenta sus gustos, preferencias y decisiones. Es el momento en el que aflora la iniciativa de cada residente. 
  • De esta manera, se reducen las alteraciones de conducta de algunas personas. 
Navarra cambiará el modelo de atención a los mayores en las residencias para mejorar su bienestar

¿El papel familiar?

Y en estas nuevas iniciativas y proyectos también es bueno que participe la familia. Clave, como señalan estos expertos. Y es que cuando esa persona mayor vive y es atendida en una residencia, la familia tiene un importante papel que, sobre todo. se centra en el apoyo tanto a nivel psicológico como colaborando en algunas de sus rutinas y cuidados.

Esto destierra esa idea errónea de que los mayores que están en una residencia quedan desatendidos por su círculo íntimo y son abandonados por el núcleo familiar. Un trabajo, el de esos hijos y nietos sobre todo, que se debe llevar a cabo liberándose de toda culpa por llevar a su padre o abuelo a una residencia. En ocasiones, por problemas en la conciliación o derivados de la salud del paciente, no queda otro remedio.

Por su parte, los profesionales deben apoyar a las familias en varios planos:

  • Ofreciendo capacitación y formación para que ayuden a su familiar y participen activamente en el centro y en algunas actividades y recursos, acordando frecuencia de visitas, colaborando en algunos cuidados, acompañándole a citas médicas o, simplemente, compartiendo un agradable paseo por las inmediaciones.
  • Se celebrarán reuniones periódicas para intercambiar información entre ambas partes, con la idea de hacer un seguimiento del plan individualizado que se sigue con ese interno. 
  • Apoyo psicológico cuando el estado de salud de esta persona mayor empeora. 
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