Medicina preventiva

Tratamientos para una rotura fibrilar en el caso de las personas mayores

Victoria Herrero

Foto: Bigstock

Sábado 28 de marzo de 2020

3 minutos

Esta lesión común entre los deportistas también puede afectar a las personas más sedentarias

¿Qué tratamientos se pueden seguir en el caso de que una persona mayor sufra una rotura fibrilar?
Victoria Herrero

Foto: Bigstock

Sábado 28 de marzo de 2020

4 minutos

Aquellos mayores que siguen de manera habitual una rutina deportiva pueden sufrir una rotura fibrilar en el músculo cuando hacen algún esfuerzo brusco. Sin embargo, esta lesión no es exclusiva de los más activos, ya que las personas de edad avanzada que lleven una vida mucho más sedentaria también corren el mismo riesgo. Sobre todo si a la ausencia de movimiento se unen otros factores como que el paciente tenga una mala circulación arterial (con lo que llega menos oxígeno al músculo), si sufre alguna enfermedad metabólica, como la diabetes, o si su alimentación no es lo más saludable en cuanto a parámetros nutricionales.

En definitiva, se trata de una lesión, también conocida como desgarro muscular, que consiste en la afectación de algunas de las fibras que forman parte del músculo, especialmente las localizadas en los gemelos, los aductores o la parte anterior del cuádriceps, como explican los profesionales de Sanitas (@sanitas).

Así pues, hoy hablaremos de los tratamientos más adecuados en el caso de que sea una persona mayor quien padezca esta rotura fibrilar. Una recuperación que se puede demorar hasta casi un mes, dependiendo de la gravedad de la lesión, así como del número de fibras que se hayan roto.

¿Qué tratamientos se pueden seguir en el caso de que una persona mayor sufra una rotura fibrilar?

Síntomas y tratamientos en caso de rotura fibrilar

Un dolor intenso que aparece de la nada y, a continuación, un hematoma que empieza a hacer acto de presencia por la rotura de los vasos sanguíneos. Estas son las señales más claras cuando se produce una rotura de fibras musculares. Evidencias claras que incluso en las situaciones más graves pueden venir acompañadas de una imposibilidad para mover la parte afectada, así como de una sensación como de mareo. Síntomas todos ellos que también se pueden repetir en el caso de que el afectado supere los 65 años. 

Una vez confirmado el diagnóstico por un profesional, el tratamiento parte de los siguientes pasos. Normalmente, lo primero que el médico recomendará al paciente es que guarde reposo. Por ejemplo, si está acostumbrado a hacer ejercicio físico, debe dejar de inmediato el deporte y solo caminar un poco cuando sea estrictamente necesario y hayan pasado un par de días. Y es que si se produce una contracción o un estiramiento involuntario, se puede crear una tensión que agrave aún más la lesión inicial.

Junto al reposo es bueno que, además, la extremidad dañada se mantenga elevada siempre que sea posible. De esta manera, se favorece el retorno venoso y se tiende a reducir la hinchazón. Si la rotura no es muy grave, se pueden hacer algunos masajes suaves de manera superficial para mejorar el drenaje de la zona. Eso sí, con mucho cuidado.

Durante estos días, es bueno que la persona se aplique hielo en la zona, una manera no solo de bajar la inflamación añadida sino de atenuar el dolor que pueda sentir por la rotura fibrilar. Asimismo, el efecto ayudará a la hora de generar la vasoconstricción de los capilares, con lo que el músculo se va recuperando poco a poco. Aunque no se debe aplicar de forma directa sobre la piel, ya que podría provocar una quemadura. Lo mejor es hacerlo envuelto en un paño limpio.

Al cabo de unos días y si la inflamación se ha reducido considerablemente, es el momento de empezar a aplicar calor para ayudar a que se reactive la actividad circulatoria. Y si se sigue experimentando una mejoría, se puede iniciar también una pequeña movilización activa por medio de ejercicios suaves y controlados, para ir recuperando poco a poco la funcionalidad de las fibras que han resultado dañadas.

Por último, y como parte del tratamiento para la recuperación muscular, el profesional también puede recetar si es necesario la administración de antiinflamatorios no esteroideos y aconsejar sesiones de rehabilitación y fisioterapia siempre bajo la supervisión de un especialista.

¿Qué tratamientos se pueden seguir en el caso de que una persona mayor sufra una rotura fibrilar?

Ante todo, prevención

La mejor manera de prevenir la rotura fibrilar es teniendo en cuenta una serie de recomendaciones anticipatorias a esta lesión muscular:

  • Siempre que se vaya a hacer deporte es importante calentar adecuadamente. Unos ejercicios previos que, además, deben ser progresivos y adecuados a la condición física de cada persona. De la misma manera, se aconseja terminar la sesión deportiva con unos estiramientos.
  • Hay que tener cuidado de no fatigarse demasiado a la hora de practicar ejercicio. Podría desencadenarse una sobrecarga de los músculos que afectarían al conjunto de sus fibras, que estarían más expuestas a futuros daños. 
  • Otra herramienta preventiva en el caso de los mayores deportistas es hidratarse correctamente para que el aparato muscular esté en unas condiciones óptimas.
  • El sobrepeso, sobre todo si se une al sedentarismo, es otro de los factores que ponen en riesgo la salud de los músculos y los huesos del cuerpo. En dicha ocasión, lo mejor es bajar esos kilogramos, llevar una vida algo más activa y seguir una rutina de nutrición que aporte las vitaminas y los minerales necesarios. 
  • Por último, y especialmente para las personas mayores que no hacen deporte, una buena recomendación es hacer ejercicios de manera regular para fortalecer las partes del cuerpo más expuestas como pueden ser los gemelos
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