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Cuáles son las fases del estrés y cómo combatirlas

Teresa Rey

Foto: Bigstock

Miércoles 1 de abril de 2020

2 minutos

Los expertos hablan de tres, y si indentificamos las dos primeras podremos controlarlo mejor

Cuáles son las fases del estrés y cómo combatirlas

Cuando decimos que tenemos estrés no hemos llegado a esta situación porque sí. Antes se han tenido que dar unas circunstancias que lo desencadenen. Pero para afirmar que lo padecemos, se tiene que haber producido un proceso que es el que al final nos lleva a sufrirlo ya que en definitiva si se ha instalado en nuestras vidas es porque no lo hemos sabido gestionar. Los expertos aseguran que el estrés se desarrolla principalmente en tres fases. La clave es conocerlas todas y tratar reconducirlas para que este estado anímico no se convierta en una rutina de nuestras vidas.

Fase de alarma

La primera fase es la de reacción o alarma. Nos ocurre a todos los humanos, se produce ante una situación que es novedosa, que implica un cambio importante en nuestra vida o que nos genera miedo.

El cuerpo actúa generando el estrés, que físicamente se traduce en un aumento de la adrenalina y que dirige hacia distintas partes del cuerpo. Así, esta hormona se extiende por los músculos, los vasos sanguíneos, el corazón, los ojos… Pone en alerta a todos nuestros órganos por si tenemos que correr, huir o defendernos.

Es cuando notamos por ejemplo que se acelera nuestra respiración o el pulso cardiaco. Las pupilas se dilatan y la sangre circula más rápido, y el cerebro también se pone en modo alerta. Se estimula nuestra creatividad e imaginación.

Del mismo modo comienza a aumentar la producción de cortisol y así se incrementa el nivel de azúcar en sangre, se debilita el sistema inmune pues el cuerpo está tratando de ahorrar energía y se comienzan a metabolizar grasas, proteínas y carbohidratos.

Liberar estas sustancias por un periodo leve de tiempo, como cuando hacemos deporte, puede ser bueno, pero no sí se prolongan en el tiempo.

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Fase de adaptación

En la siguiente fase el organismo se intenta adaptar a través de la homeostasis, un conjunto de fenómenos de autorregulación. Trata de recuperarse y amoldarse a la nueva condición. Esta es la fase clave para tratar de evitar que el estrés se convierta en algo cotidiano en nuestras vidas.

Aquí la alerta no termina de desaparecer del todo, por lo que es importante manejar la situación por ejemplo con técnicas de relajación. Podemos pararnos un momento a lo largo del día e intentar reflexionar. Se puede salir a caminar o hacer algo de deporte, y buscar unos minutos en los que encontrar la calma.  

Fase de agotamiento

Si no hemos sabido canalizar las dos fases anteriores, entonces entraremos de lleno en esta. Aquí el estrés se ha convertido en algo crónico. La capacidad de resistencia de nuestro cuerpo ha llegado a sus límites. Ya carece de los recursos de las etapas anteriores y está agotado. Hay un debilitamiento y si se prolonga en el tiempo es posible que surjan otras complicaciones de salud como infecciones. En estos casos es recomendable acudir a un experto para que nos ayude a canalizarlo de forma adecuada.

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