Preguntas

¿En qué casos se puede recurrir a la automedicación?

Teresa Rey

Foto: Bigstock

Jueves 30 de mayo de 2019

2 minutos

La recomendación es usar fármacos por nuestra cuenta solo en síntomas leves y de forma limitada

En qué casos se deber recurrir a la automedicación

La práctica de tomar medicamentos por nuestra cuenta sin acudir al médico y sin receta es algo muy frecuente en los hogares de la mayoría de los españoles. A este hecho se le llama automedicarse, pero ¿dónde está el límite? ¿Cuándo podemos decidir por nosotros mismos y en qué momento debemos ir al médico para que nos paute qué tratamiento es el más adecuado?

En síntomas leves

Los expertos son muy claros, solo es recomendable recurrir a la automedicación en el caso de experimentar síntomas menores y leves. Esto es, cuando se tiene un resfriado, acidez de estómago, dolores esporádicos, fiebre… y siempre y cuando estos se produzcan durante un tiempo limitado.

De hecho, para aliviar estas manifestaciones existen productos en la farmacia que se pueden adquirir sin ninguna indicación médica. Estos son los medicamentos conocidos como Especialidades Farmacéuticas Publicitarias o EFP. Lo que no quiere decir que sean inocuos y que se puedan ingerir de forma habitual y sin un control en el caso de que sea necesario.

No sin receta médica

No obstante, a veces ocurre que hay personas que se automedican con fármacos que no son EFP y que necesitan la prescripción de un facultativo. Es entonces cuando sí hay riesgos, según los expertos. Un claro ejemplo es la ingesta de antibióticos ante lo que se considera que es una infección. Pero esta práctica puede provocar problemas de salud y que la mayoría de la población desconoce.

Por un lado, podemos estar tomando algo que no nos provoque ningún efecto. Aunque tengamos los mismos síntomas y el médico nos lo pudo recetar con anterioridad, puede que en esta ocasión necesitemos otro tratamiento.

De igual modo, hay que tener en cuenta los efectos adversos o intoxicaciones, o incluso puede que sin ser conscientes estemos generando una dependencia o adicción al fármaco.

Otras de las consecuencias de esta práctica es que si tenemos un proceso clínico grave, lo podemos enmascarar y posteriormente se puede retrasar el diagnóstico y por ende el tratamiento correcto.

El uso inapropiado de antibióticos está aumentando las resistencias de algunas bacterias, de modo que estos se están volviendo ineficaces en algunos casos.

Qué hacer

Lo que se nos aconseja, por tanto, es no tomar nunca medicamentos que necesiten prescripción médica sin la supervisión previa del doctor que corresponda.

En el caso de los fármacos para trastornos leves, recordar que su utilización debe ser limitada y antes de emplearlos se puede consultar al farmacéutico.

Por último, siempre es aconsejable guardar los prospectos de los medicamentos y leerlos detenidamente. Además, es conveniente indicar al médico lo que estamos consumiendo además de medicamentos, como hierbas medicinales, suplementos, vitaminas, etcétera.

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