Salud

Así afecta la menopausia a la piel y al cabello

Olga Selma

Foto: Bigstock

Miércoles 4 de noviembre de 2020

4 minutos

Un 75% de las mujeres posmenopáusicas sufre las alteraciones provocadas por el déficit de estrógenos

Síntomas de la menopausia en la piel y el cabello
Olga Selma

Foto: Bigstock

Miércoles 4 de noviembre de 2020

4 minutos

La menopausia se define como el cese permanente de la menstruación y se localiza aproximadamente entre los 45 y los 55 años en el 65-70% de las mujeres, mientras que un 25% la tiene antes de los 45 años y un 5-10% después de los 55. Este periodo tiene consecuencias fisiológicas en el cuerpo de la mujer, por la interrupción de la secreción de estrógenos, lo que traer consigo algunos cambios notables en la piel y el cabello. Sin embargo, con los cuidados adecuados, podemos disminuir estos efectos.

¿Qué pasa con el cabello?

La alopecia androgenética (AGA) generalizada ocurre en el 50% de los hombres con 50 años y en un 50% de las mujeres con 60 años, mientras que una AGA limitada afecta a todos los hombres y mujeres progresivamente con la edad, ya que los niveles de andrógenos normales en mujeres sólo originarán calvicie en las premenopáusicas con una fuerte predisposición genética. De forma, que la caída de pelo de la menopausia no suele producir una alopecia total, sino más bien zonas algo despobladas, un avance de las entradas, zonas en las que el cabello clarea, o una fragilidad en el pelo.

Pero la caída de estrógenos también influye en la densidad capilar, la hidratación y brillo del cabello, ya que si las escamas de la cutícula no están bien alineadas, no reflejan bien la luz. Además, el cabello natural contiene pigmentos de color, que desaparecen cuando los melanocitos dejan de producir melanina, un proceso en el que parece que también tiene un papel determinante el estrés. 

Síntomas de la menopausia en la piel

La pérdida de colágeno en la piel

La piel también está regulada por los estrógenos, unas hormonas que tienen una influencia decisiva sobre el grosor, la hidratación, la pigmentación y la regulación de la cantidad de sebo. Además, favorecen la renovación de las células y estimulan la síntesis de las fibras de colágeno y elastina para una mejor elasticidad de la piel. Es por ello que en la menopausia, la disminución de la producción de estrógenos provoca una aceleración del envejecimiento cutáneo.

El colágeno es uno de los constituyentes principales de nuestra piel, ya que le otorga resistencia y elasticidad. Del peso en seco de la piel humana, el colágeno representa entre el 70 y el 80%. Según la Academia Americana de Dermatología, la piel de la mujer pierde alrededor del 30% de su colágeno durante los primeros cinco años de la menopausia. Después, el declive es más gradual, se pierde alrededor del 2% cada año durante los próximos 20 años. A medida que el colágeno disminuye, nuestra piel pierde firmeza y comienza a descolgarse, marcando líneas permanentes, y es posible que se formen bolsas debajo de los ojos. Los poros dilatados también se deben a la falta de firmeza de la piel.

Según un estudio del Servicio de Dermatologia del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona realmente no existe profilaxis del envejecimiento cutáneo hormonal, por lo que recomienda tomar medidas generales como evitar la obesidad o el sobrepeso y hacer ejercicio. Además, podemos evitar en lo posible el fotoenvejecimiento, por lo que debemos exponernos al sol lo menos posible y, en todo caso, evitarlo entre las 12.00 y las 16.00 horas, que corresponden a las de mayor irradiación solar; protegerse con ropa adecuada, gafas, guantes, sombrero, sombrilla, etc., y, por último, utilizar filtros y cremas solares que nos protejan de la radiación ultravioleta A y B para evitar un envejecimiento añadido.

Otras reccomendaciones que nos ayudarán a mininizar los efectos de la menopausia en la piel son no olvidar hidratar la piel, beber al menos 1,5 litros de agua al día, ajustar la dieta, exfoliar la piel regularmente, y seguir unos hábitos saludables limitando el consumo de cafeína, tabaco y alcohol, a la vez que utilizamos productos de higiene suaves y emolientes que no provoquen más desecación. 

 

 

Sobre el autor:

Olga Selma

Olga Selma es redactora especializada en temas de salud, alimentación y consumo.

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