Sociedad

Comunidades de toda España con un objetivo en común: acabar con la soledad no deseada de los mayores

María Bonillo

Foto: Bigstock/Europa Press

Domingo 6 de febrero de 2022

13 minutos

"Es un esfuerzo que nos corresponde a todos y todas porque es nuestro presente y nuestro futuro"

Comunidades de toda España trabajan contra la soledad no deseada de los mayores. Foto: Bigstock
María Bonillo

Foto: Bigstock/Europa Press

Domingo 6 de febrero de 2022

13 minutos

El XVII Congreso de Mayores de Telefónica puso el foco en la soledad de los mayores y las alternativas a las residencias. Estos dos temas se encuentran encima de la mesa de las administración por una razón fundamental, según indica la Concejala de Bienestar Social del Ayuntamiento de Benidorm Ángela Llorca Seguí, y es que en España había 4.849.000 personas viviendo solas en 2020, de las cuales 2.131.400 personas, es decir un 43,6%, tenían 65 o más años. Y de ellos, 1.511.000, un 70,9%, eran mujeres. 

Son muchos los proyectos y políticas públicas que se están desarrollando, o se pretenden desarrollar, en diferentes comunidades autónomas, como es el Proyecto Brújula de Benidorm, que tiene como objetivo principal reducir la soledad y el riesgo de aislamiento y exclusión social de las personas mayores. Aunque todavía queda mucho por hacer, este congreso ha demostrado que se sigue poniendo todo el esfuerzo para que la vida de las personas mayores sea cada vez mejor, "un esfuerzo que nos corresponde a todos y todas, porque es nuestro presente, pero también nuestro futuro", señala Llorca. 

Un sistema de cuidados que atienda a la libertad de los mayores

A todos nos gustaría pasar la vejez cerca de la familia o en pequeñas comunidades de apartamentos con las primeras atenciones cubiertas y conviviendo con otras personas, sintiéndonos independientes y dueños de nuestras propias vidas. En este sentido, la Unión Europea, viendo que las consecuencias del Covid-19 afectaban a este y a todos los sectores económicos, han puesto en marcha un plan que permite a los estados disponer de fondos en la modernización de los sistemas de atención sociosanitaria de las personas más vulnerables, abogando por unas residencias con instalaciones más abiertas, con sensación de hogar, favoreciendo los adecuados cuidados sanitarios y las necesidades propias de cada uno, de forma que estas personas vulnerables gocen de un envejecimiento activo y una vida con mayor independencia.

En esta línea, las comunidades de Galicia, Extremadura, Madrid y Comunidad Valenciana exponían sus políticas en materia de soledad y, especialmente, de soledad no deseada

Fabiola García Martínez, la Conselleira de Política Social de la Xunta de Galicia considera que tenemos la responsabilidad de diseñar un sistema de cuidados que atienda a las necesidades de las personas mayores, pero también que atienda su libertad". 

Para garantizar que las personas mayores vivan un envejecimiento activo, la Xunta de Galicia está impulsando distintas medidas, como son unos programas con la Universidad Sénior que se organizan en colaboración con las tres universidades gallegas y con la UNED. En la búsqueda de este objetivo, también se incluyen los programas de voluntariado sénior con los que las personas mayores puedan seguir aportando y siendo útiles para la sociedad, así como una nueva iniciativa, según explica García, que se pondrá en marcha a partir de 2022, como es el programa Talento Interxeracional, mediante el cual "la personas mayores intercambian experiencias con los mas jóvenes a la vez que también los más jóvenes les llevan a los mayores su energía y su ilusión que nos demuestran en su día a día".

"Todos estos programas sitúan a nuestros mayores como agentes activos con proyectos, con ilusiones y con ganas de vivir distintas experiencias. Esa es precisamente la vejez que todos deseamos vivir y para ello somos conscientes que debemos ofrecerles servicios que garanticen su bienestar, pero también su seguridad", señala Fabiola.

Por otra parte, desde Galicia se llevan impulsando desde hace años distintas iniciativas que tienen como objetivo acercar los servicios al lugar donde vive la persona mayor. "Este es un proyecto que ya es una referencia en muchos lugares, como son las casas del mayor, minicentros de día que van a pequeñas aldeas y pueblos, que son 100% gratuitos para la persona mayor y tienen una capacidad de hasta 5 mayores que pueden pasar allí 8 horas al día", explica la Conselleira de Política Social de la Xunta de Galicia, quien además incide en la necesidad de continuar atendiendo a las necesidades de todas las personas mayores a través del servicio de ayuda en el hogar, del que se benefician en Galicia más de 24.000 personas mayores; así como extender servicios como el de Comida en casa, para que cada persona mayor tenga menús sanos y equilibrados y adaptados a sus necesidades.

En cuanto a la estrategia gallega de la soledad no deseada, "una de las primeras a nivel nacional y una en la que vamos a profundizar en los próximos meses", tiene como objetivo identificar y conocer muy bien cuáles son las necesidades de todas estas personas mayores que viven solas y hacer todo lo posible para acercar los servicios que ellos necesitan.

En una sociedad envejecida como es la gallega, "es fundamental y es necesario ofrecer cada vez más servicios y recursos que permitan a las nuevas generaciones conciliar y compatibilizar su vida personal y su vida familiar", sobre todo teniendo en cuenta que en el año 2050, en provincias como Lugo y Ourense, habrá tantas personas en edad de jubilación como personas en edad de trabajar. "Esta es una estadística demoledora, y da buena cuenta de la situación que estamos a vivir en Galicia pero también en otras muchas comunidades a nivel nacional", conluye Fabiola.

 

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"Una lección de vida"

José María Vergeles Blanca, Consejero de Sanidad y Servicios Sociales de la Junta de Extremadura, reconoce a su vez la fortaleza de las personas mayores. "Si muchos de nosotros hemos podido estudiar una carrera o vivir en un país en el que podemos vivir con libertad, es porque hubo una generación que entregó lo mejor de sí mismos para que nosotros tuviéramos un mundo mejor. Y ahora, durante la pandemia, lo duro ha sido que ellos han vuelto a vivir lo peor de la crisis y, sin embargo, han sabido afrontarlo, y no solo eso, sino que nos han dado una lección de vida", comenta, haciendo referencia a la necesidad de conseguir la primera pata de la Ley de dependencia: promocionar la autonomía de la persona, es decir, su capacidad de elegir dónde quiere vivir, cómo quiere vivir, con quién quiere vivir y quiénes quiere que sean sus representantes.

Así, José María destaca una serie de políticas que se están estableciendo en la junta de Extremadura y que tienen que ver con: la lucha contra el edadismo, para fomentar una imagen positiva de esa parte de la sociedad, que no se decida por ellos y establecer programas intergeneracionales para que las generaciones aprendan las unas de las otras; servicios de proximidad, apoyándose en las tecnologías en el tema de la televigilancia y la teleasistencia avanzada; paliar las dificultades que puedan surgir en el desarrollo de la vida diaria (catering, lavado de ropa, compra) para que las personas puedan vivir en su domicilio; y la valoración en cuanto a la situación de grado de dependencia y la agilidad en la prestación de servicios, "que tienen que ser de calidad". 

"Creo que tenemos que ir a un modelo donde prioricemos muchísimo más los servicios comunitarios, esos pilares en los que Extremadura está basando sus actuaciones políticas", opina José María, a lo que añade: "Y cuando sean necesarias las residencias, calibrarlas en tres modelos, que son los que tenemos en Extremadura":

  1. El primer modelo es un modelo muy pegado al territorio, donde se comparten servicios comunitarios y servicios residenciales.
  2. Un segundo que tiene un despliegue comarcal donde hay unidades de enfermería, donde la intensidad de los cuidados sanitarios es mayor.
  3. Y un tercer ámbito de residencias que están muy conectadas con los hospitales de cara a que tengan verdaderas unidades de convalecencia.

"Tenemos que fomentar la participación de la persona mayor para que diseñemos las políticas con ellos, basándose en sus necesidades, para poder poner las mejores herramientas a su servicio y que las oportunidades no se conviertan en una amenaza. Creo que ellos y ellas han dado lo mejor de su vida para tuviéramos una vida mejor, y creo que en este momento debemos conseguir que tengan el bien más preciado que pueden tener: su propia autonomía para poder decidir", concluye.

 

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Decepción ante la intervención de Europa en cuanto a salud mental

Por su parte, Juan José García Ferrer, Director General de Atención al Mayor y a la Dependencia de la Comunidad de Madrid, expresa su decepción ante la intervención de Europa en el diagnostico de la soledad y el envejecimiento cuando se trata de demencia. "El Libro Verde no utiliza ni una sola vez, que yo recuerde, la palabra demencia, cuando es uno de los elementos prevalentes y más importantes que va a incidir en el desarrollo de la autonomía de las personas mayores del futuro. Desconocer la realidad de la demencia o esconderla debajo de la arena creo que solo nos conduce a hacer diagnósticos equivocados e intervenciones deficientes", explica.

La Comunidad de Madrid tiene uno de los servicios de telasistencia más potentes de toda España, donde se atienden a más de 125.000 personas, cerca de 54.000 en situación de dependencia, según indica el Director General de Atención al Mayor y a la Dependencia de la Comunidad de Madrid, quien se muestra especialmente orgulloso de la red regional que la comunidad lleva años promoviendo, donde están interviniendo más de 114 entidades, entre locales y entidades sin ánimo de lucro, "porque entendemos que las entidades locales son fundamentales en la intervención de la soledad".

La fragilidad es uno de los factores de riesgo que Juan José destaca, como la suma de cuatro elementos que se retroalimentan: la falta de ejercicio, la ausencia o reducción de los hábitos saludables y la soledad. "Por eso creemos que es importante, desde lo social y sanitario, como estamos haciendo en la Comunidad de Madrid, desarrollar un plan integral de actuación a este nivel, con iniciativas como la Escuela Madrileña de Salud, el desarrollo en los centros de mayores de actividades de prevención, las experiencias piloto de acompañamiento en los hospitales, las plataformas de acompañamiento a domicilio, las actividades ludicoterapéuticas desarrolladas desde servicios de psiquiatría o los programas de expresión de las emociones". Señala además que la teleasistencia debe ser "más accesible y más móvil" y que es necesario redefinir muchas de las políticas de servicios sociales especializados, como el apoyo al cuidador informal, ya no solamente económicamente, sino también desde el ámbito informativo y formativo, del respiro y el apoyo.

También resulta imprescindible la cooperación entre diferentes administraciones, locales ya autonómicas, y entre las comunidades autónomas, así como el rediseño de los programas actuales, como las acciones de rutas culturales, donde participan más de 100.000 personas mayores todos los años en la Comunidad de Madrid, la formación universitaria de las personas mayores, los talleres de envejecimiento activo y saludable, el impulso intergeneracional o los programas de atención especializada. "Próximamente saldrá una licitación donde se incorpora la figura del psicólogo y se incorporan horas especificas para trabajar el descanso del cuidador", explica. Por otra parte, en la teleasistencia se incorporará un sistema predictivo de la soledad y del cansancio del cuidador.

 

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Las residencias como último recurso

"El reto demográfico también es importante, pero no es solo una cuestión numérica, también las personas mayores son distintas; las personas mayores también evolucionan y cambian, tienen necesidades distintas, evolucionan conforme evoluciona la sociedad y, por tanto, el modelo de nuevas residencias tiene que ver no solo con esta cuestión numérica, sino con las capacidades y necesidades de las personas mayores en el presente y en el futuro", explica Rubén Sancho Martínez, Secretario autonómico de Igualdad y Diversidad de la Comunidad Valenciana.

La forma en que la sociedad contemporánea está organizada y condiciona las relaciones sociales afecta especialmente a las personas mayores. "Estamos en una sociedad donde normalmente hombres y mujeres trabajan y, al mismo tiempo, son las mujeres quienes mayoritariamente se encargan de las tareas de cuidados, no solo relativos a la crianza, sino también los cuidados a mayores. Unido a las exigencias cotidianas, hace que el tiempo que podemos dedicar a nuestros mayores sea cada vez mas complejo", señala.

En este sentido, la Comunidad Valenciana emprendía hace 6 años un camino de reestructuración de su modelo de servicios sociales, a través de una ley de servicios sociales inclusivos que se aprobó en 2019 y de un cambio del modelo residencial en el cual "el único interés y el centro de la gestión de los recursos públicos tiene que ser la atención a la calidad y la dedicación a las personas residentes".

Las personas quieren vivir el máximo de tiempo en su entorno, en este sentido, todos los servicios de proximidad y comunitarios adquieren un papel muy relevante. "No quiere decir que las residencias no sean importantes", señala Rubén, "pero evidentemente la residencia para nosotros tiene que ser el último recurso; es el recurso al cual una persona tiene que ir cuando realmente se han agotado todos los recursos de proximidad y comunitarios que permiten vivir en su entorno afectivo".

Cuando sean necesarias las residencias, deberán caracterizarse porque las necesidades de los residentes sean diagnosticadas individualmente y cubiertas por los servicios de forma especifica, fomentando además una formación adecuada relacionada con el aspecto emocional de todas las personas profesionales para fomentar el trato digno y la empatía con las personas residentes. Así lo explica el Secretario autonómico de Igualdad y Diversidad de la Comunidad Valenciana. "Esto quiere decir también que gran parte del nuevo modelo, del trabajo que tenemos que hacer las administraciones públicas, no solo tiene que ver con las dimensiones de las residencias o cuál es el máximo de plazas que tienen que tener, sino también con la formación y la capacitación de las personas profesionales que atienden a las personas mayores, enfocándose en la calidad y la calidez en la atención personal", porque "las personas mayores, igual que cualquier otra persona, necesita de una atención afectiva que les permita sentir que viven en un hogar. Esta es otra de las formas en las que las personas mayores pueden experimentar soledad en el ámbito residencial".

Por ello, desde la Comunidad Valenciana se prevé implementar un plan de infraestructuras que se desarrollará entre 2021 y 2025 en el ámbito de servicios sociales, con el que se construirán residencias de no más de 100 plazas, donde habrá pequeños módulos de convivencia de unas 5 personas, lo que permitirá que la atención sea mucho más personal y menos anónima

Al mismo tiempo, consideran necesario seguir reforzando el servicio de atención domiciliaria, donde cuentan con dos programas: el de Comida a casa y el Mayor en casa, "que va a permitir que las personas mayores vivan en su entorno el máximo tiempo posible"; desarrollar un modelo de teleasistencia avanzada que permita una mejor supervisión sobre las necesidades de las personas mayores y una conexión con ellas que les permita vivir con calidad en sus hogares; y reforzar toda la red de atención de centros diurnos con programas específicos a personas con enfermedades neurodegenerativas que incluye atención sociocultural, acompañamiento social y terapias rehabilitadoras. 

Sobre el autor:

María Bonillo

María Bonillo, periodista.

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