Cultura

La mágica ruta de los monasterios de La Rioja

65ymás

Jueves 13 de febrero de 2020

1 minuto

Un recorrido por las nueve joyas universales del patrimonio y la cultura riojana

Monasterio de Suso. La mágica ruta de los monasterios de La Rioja
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Jueves 13 de febrero de 2020

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La Rioja, frontera de gran riqueza natural, ha hecho que todos los pueblos que han pasado por la península hayan buscado un asentamiento en esta región a orillas del Ebro convirtiéndose así en un rico mosaico de cultura, arte y tradiciones.

En el siglo V con la llegada de los visigodos a la península Ibérica se crea un clima de tensión que obliga a la población de los valles a buscar lugares más seguros. En La Rioja, la población encontró en los montes cercanos enclaves de difícil acceso para protegerse y establecer sus viviendas, excavando cuevas o aprovechando aberturas formadas por la naturales. 

Estas cuevas serán el origen de un fenómeno que se extendió por los valles riojanos, la vida eremítica, que da fe de la pervivencia del cristianismo pese a las continuas invasiones y es, al mismo tiempo, el origen de muchos de los monasterios de La Rioja, de muchas de estas nueve joyas que sin duda vale la pena recorrer, conocer y saborear en todo su esplendor.

Monasterio de Nuestra Señora de Valvanera

Monasterio de Valvanera

El nombre del monasterio, Valvanera, en plena sierra de Anguiano, proviene de una expresión latina Vallis Venaria que significa 'Valle de las venas de agua' por tratarse este de un valle con abundantes fuentes, arroyos y cascadas. La construcción del santuario tuvo su origen en el hallazgo de una imagen de Santa María del siglo IX por un ladrón arrepentido llamado Nuño Oñez, según está relatado en la Historia Latina escrita por el Abad de Valvanera, Don Rodrigo de Castroviejo en el año 1419. Se trata de la traducción al latín de un texto del siglo XIII escrito posiblemente por Gonzalo de Berceo en lengua 'vulgar materna'.

El primitivo cenobio constituido alrededor de la imagen encontrada dio paso en el siglo X a monjes benedictinos. En su origen hubo una iglesia visigótica, luego una prerrománica consagrada en el año 1073, otra románica en el 1183 de la que sólo conserva una torre y por último, la actual iglesia del siglo XV

El resto del monasterio está formado por construcciones del siglo XX en honor a la Patrona de La Rioja. A la que se rinde culto bajo la advocación de Valvanera es la talla más importante. No se conoce el autor ni la fecha en que se realizó, pero por sus características parece tratarse de una escultura de estilo bizantino-visigótico. Su origen se sitúa en el contexto del renovado fervor mariano que tuvo lugar en España en la primera mitad del siglo noveno.

Monasterio Nuestra Señora de Vico

Monasterio de Nuestra Señora de Vico

En Arnedo, La Rioja Suroriental, encontramos el Monasterio Nuestra Señora de Vico situado a extramuros de la ciudad, en el paraje donde según la tradición la Virgen de Vico se apareció al Kan de Vico, jefe de una de las Comunidades árabes de Arnedo, en el año 1045. Fue en 1456 cuando el franciscano Fray López de Salinas fundó este monasterio que alcanzó su mayor esplendor en el siglo XVII.

El monasterio contaba con una valiosa biblioteca de la que poco ha llegado a nuestros días. La causa de esta pérdida se debe a los dos incendios ocurridos en el edificio, en los años 1635 y 1766. Actualmente está ocupado y regido por las hermanas de la Comunidad del Císter. Esta orden vive consagrada a la vida contemplativa, a la oración y la liturgia, aunque para su mantenimiento trabajan en la decoración de la porcelana, en la repostería y en la hospedería.

Monasterio de San José

Monasterio de San José

También en La Rioja Suroriental, en Calahorra, se encuentra el Monasterio de San José fundado en 1598 con religiosas Descalzas de la Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo. La iglesia del monasterio es la única dependencia que en la actualidad se puede visitar, consagrada en 1642, es de planta de cruz latina, de clara raigambre carmelitana que sigue el modelo canónico de principios del siglo XVII.

La fachada de la iglesia consta del típico rectángulo carmelita coronado por frontón triangular rematado por bolas. Encima de la puerta principal una imagen en piedra de San José con el niño de 1649 y de procedencia madrileña, a ambos lados águilas tenantes de escudos de González de Uzqueta.

El retablo mayor de estilo clasicista, es de la primera mitad del siglo XVII, en el centro del cuerpo, grupo escultórico de la Trinidad y de la escuela castellana de Gregorio Fernández. En las calles laterales y ático, lienzos sobre la vida de Santa Teresa. En el retablo lateral de la izquierda puede admirarse la extraordinaria talla de Cristo atado a la columna, obra de Gregorio Fernández de 1625 y un óleo de Jesús Salvador del Mundo. En la nave central existen dos retablos neogóticos con las imágenes de Santa Teresa de Jesús en el lateral derecho.

El monasterio cuenta con una hospedería con un amplio patio interior. Las monjas carmelitas que viven aquí elaboran exquisitos dulces y pastas de repostería monástica.

Monasterio de Nuestra Señora de La Piedad

Monasterio de Nuestra Señora de La Piedad

Ya en La Rioja Alta nos encontramos en Casalarreina con el Monasterio de Nuestra Señora de La Piedad. Don Juan Fernández de Velasco, Obispo de Calahorra y la Calzada y más tarde de Palencia inicia la construcción del Monasterio siendo la Iglesia monasterial su Mausole Cuando muere en 1520, su hermano Don Iñigo Fernández de Velasco y de Mendoza tutela las obras del  Monasterio, Condestable de Castilla entre otros títulos es miembro de la regencia  junto al Cardenal Adriano de Utrech que en 1522 lo inaugura como Papa electo con el nombre de Adriano VI, es el primer lugar de la península  consagrado por un Papa.

En la construcción del Monasterio hay una gran unidad estilística, modelo reyes Católicos. Dadas las características de la capilla mayor (una compleja crucería trebolada) abundan los contrafuertes más que en cualquier otro monumento riojano y es la iglesia mas cuidadosamente trazada en la región.

La portada principal es, sin, duda, la de mayor riqueza de la comarca, un retablo en piedra, albergando en su tímpano La Piedad en cuyo vértice encontramos el Pelícano, simbología de la Eucaristía. El conjunto de la portada es un monumento funerario a Cristo, expresado en el doble lenguaje teológico y alegórico-pagano poniendo en conciliación ambas doctrinas, característico del renacimiento neoplatónico.

En la contraportada además encontramos a Baco y a Hércules con sentido salvífico, pioneros en la salvación de las almas y en la resurrección tan utilizados en los sarcófagos romanos hasta el siglo III. Nos encontramos con un claro ejemplo de Renacimiento Humanista que es, además, el más primitivo que se introduce en España.

Monasterio de Santa Elena

Monasterio de Santa Elena

También está en La Rioja Alta Nájera y en ella el Monasterio de Santa Elena, en pleno camino de Santiago y contiguo a la Capilla de Madre de Dios, fue fundado a mediados del siglo XVI por doña Aldonza Manrique de Lara, hija de los Duques de Nájera, y en la actualidad habitado por las Hermanas Franciscanas Clarisas. De la primitiva fábrica, entonces extramuros de la ciudad, ubicada en lo que era Hospital de peregrinos, nada se conserva. El complejo actual es una construcción de sillería, mampostería y ladrillo. Consta de una iglesia, un pequeño claustro a los pies de ésta y las habituales dependencias monásticas situadas en su entorno. Es muy vistosa la fachada exterior del edificio, adintelada, almohadillada y con hornacina en lo alto.

La iglesia del siglo XVII tiene planta de cruz latina, con una nave de cuatro tramos, crucero y cabecera rectangular. Esta presenta columnas toscanas adosadas, rematadas por arcos de medio punto, que configuran bóvedas de cañón con lunetos. El crucero, en cambio, se cubre con cúpula sobre pechinas decoradas por pinturas del siglo XVII. En la cabecera se ubica el magnífico retablo mayor, compuesto de banco, un solo cuerpo articulado en tres calles por columnas salomónicas con vides, y un ático redondeo, ambos son obra del maestro montañés Mateo de Rubalcaba. 

A los pies de la iglesia, una reja de hierro de dos cuerpos, fechada en 1660, separa ésta de la clausura. Dentro de la clausura conventual existe un precioso patio castellano del siglo XVII y se guardan diversos objetos de gran valor artístico, como un armario-relicario americano, datado en 1751, repujado en plata dorada, con motivos indígenas; otro armario-relicario con imagen flamenca de Santa Clara del siglo XV, diversas pinturas en tabla del XVII, varias esculturas y pergaminos.

Monasterio de Santa María de la Estrella

Monasterio de Santa María de la Estrella

Sin salir de La Rioja Alta nos encontramos con San Asensio donde se alza el Monasterio de Santa María de la Estrella que se cimentó sobre una antigua ermita construida a raíz de la aparición de una imagen de la Virgen María sobre una encina. El monasterio ese llamó en un principio de Nuestra Señora de Aritzeta (Encina) y posteriormente de la 'Estrella' por tener la encina en la que aparición la Virgen este satélite grabado en una de sus ramas.

En 1403 Juan de Guzmán, Obispo de Calahorra y La Calzada, entregó la custodia de la ermita y sus territorios a los frailes jerónimos de la Morcuera (Miranda de Ebro). A partir de la Bula del Papa Martín V, en 1419, se constituyó en monasterio.

El Arcediano de la Diócesis de Calahorra y La Calzada, Diego Fernández de Entrena costeó en el 1423 la reconstrucción del monasterio en línea con los de su época. y ya durante el pasado siglo, en 1951, los Hermanos de las Escuelas Cristianas, Hermanaos de La Salle, adquieren el monasterio y sobre los restos del mismo, reconstruyeron casi todo en estilo neogótico, bajo la dirección del arquitecto Pedro Ispizua, armonizando perfectamente el nuevo estilo con las estructuras antiguas.

En la actualidad son varias las dependencias que pueden ser visitadas: la Puerta de los Caballeros que era la puerta principal, el claustro gótico de 1430, la Fuente del Rey del siglo XVI, el santuario moderno de mediados del siglo XX, el salón de los peregrinos y el sarcófago de Arcediano.

Monasterio de Nuestra Señora de la Anunciación

Monasterio de Nuestra Señora de la Anunciación

En Santo Domingo de la Calzada llegamos al Monasterio de Nuestra Señora de la AnunciaciónPedro Manso de Zúñiga, Obispo de la Diócesis de Calahorra y La Calzada fue el fundador de esta Abadía. El monasterio dependió de la Abadía de las Huelgas de Burgos hasta la bula de Pío IX en 1873, fecha en la que quedó sometida a la jurisdicción del prelado de la diócesis riojana Calahorra y La Calzada.

La iglesia del monasterio, obra clasicista, consta de una sola nave con forma de cruz latina, dividida en capillas por los contrafuertes laterales en donde se sitúan los retablos. En la capilla mayor se encuentra una magnífica muestra del barroco riojano, un retablo datado a mediados del siglo XVIII, en la hornacina central se sitúa la imagen de Nuestra Señora de la Anunciación.

El sepulcro en alabastro del fundador, Pedro Manso de Zúñiga y sus dos sobrinos, también obispos, constituye uno de los elementos artísticos más interesantes de la iglesia. El coro bajo ha servido de cementerio hasta 1960, donde reposan más de 200 monjas. Anexo a la iglesia está el claustro del siglo XVII destacando por su austeridad, en línea con la espiritualidad cisterciense. El monasterio dispone de un albergue gratuito para peregrinos situado en la antigua Casa del Capellán, edificio del siglo XVIII restaurado y acondicionado para caminantes compostelanos.

Monasterio de Suso

Monasterio de Suso

Por último, las dos grandes joyas de la corona de monasterios riojanos, ambas en San Millán de la Cogolla y las dos Patrimonio de la Humanidad. Nos referimos a los Monasterios de Suso y Yuso.

San Millán de la Cogolla es como se conoce al conjunto formado por un núcleo de población junto con los dos monasterios que tiene su origen en la comunidad que formó entorno a su obra un santo eremita de nombre Millán que vivió 101 años (473-574) en unas cuevas de la sierra de la Demanda dedicado a la oración. Suso del latín sursum significa “arriba”, como se conoce al monasterio más antiguo y Yuso del latín deorsum, “abajo”. Ambos fueron declarados en 1997 por la UNESCO, bienes Mundiales, Patrimonio de la Humanidad.

Del actual monasterio de Suso, construido entre los siglos VI al XI, quedan vestigios importantes de los diversos momentos históricos por los que atravesó: las cuevas rupestres donde vivían los eremitas, el primitivo cenobio visigótico, la ampliación mozárabe y por último románica.

El acceso al monasterio se realiza a través del portaello, allí se encuentran las tumbas de los infantes de Lara y de su tutor Nuño acompañando a las tres reinas navarras. Por el arco mozárabe con capiteles de alabastro que nos recuerda a la época califal cordobesa del siglo X decorados con dibujos con motivos vegetales y geométricos, nos adentramos en el monasterio mozárabe con tres grandes arcos de herradura, mientras al fondo se observa el resto de la primitiva construcción visigótica.

Durante la Edad Media fue centro de poder político y cultural. De su importante escriptorio salieron los primeros testimonios escritos de romance español y del esukera, las glosas emilianenses. En la actualidad el Ministerio de Cultura es quien custodia el monasterio.

Monasterio de Yuso

Monasterio de Yuso

El origen de la construcción del monasterio se refleja en una leyenda que narra como el rey García, el de Nájera, ordenó el traslado de los restos de San Millán que se encontraban en Suso al monasterio de Santa María La Real de Nájera. Los bueyes que tiraban de la carreta se detuvieron el valle como si los restos del Santo no quisiesen abandonarlo construyendo en ese lugar el actual monasterio de Yuso.

Se trataba de un monasterio románico de los siglos X y XI del que en la actualidad no queda ningún resto, sobre el que se construyó entre los siglos XVI y XVIII el actual monasterio de Yuso por los abades benedictinos. Los monjes benedictinos se trasladaron al monasterio en el siglo X. Uno de los abades más relevantes fue Domingo, natural de la población riojana de Cañas, más conocido como Santo Domingo de Silos.

La portada de acceso al monasterio se realizó en 1661 y en ella aparece el relieve de San Millán “Matamoros” ya que según la tradición combatió al islam junto con Santiago en la batalla de Simancas. El zaguán se hizo poco más tarde en 1689, todo ello da acceso al Salón de los Reyes llamado así por los cuatro grandes lienzos de reyes bienhechores del monasterio.

El claustro bajo se comenzó en 1549 y aunque sus bóvedas son góticas la concepción es renacentista. El superior es clasicista y contiene veinticuatro cuadros de José Vexes, cuyas escenas principales versan sobre la vida de San Millán. La sacristía es una de las más bellas de España, antigua sala capitular comenzó a usarse como tal hacia 1693. Los frescos del techo del siglo XVIII conservan sin haber sido restaurados toda la riqueza del color original

La iglesia del monasterio es lo primero que se hizo de todo este conjunto, comenzada en el año 1504 se terminó treinta seis años después, está catalogada dentro del gótico decadente. El grandioso retablo del altar mayor contiene un lienzo de Fray Juan Ricci, de la escuela del Greco, que representa a San Millán a caballo en la batalla de Hacinas

La sillería de coro bajo fue realizada por un tallista flamenco en torno a 1640, el trascoro de estilo rococó francés está decorado con esculturas de bulto redondo que representan a discípulos de San Millán y el púlpito es plateresco y decorado con relieves de los evangelistas y símbolos de la pasión.

En la actualidad, los frailes Agustinos Recoletos son los que mantienen vivo el espíritu del monasterio.

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