Cultura

El Thyssen acoge la exposición 'Los impresionistas y la fotografía​'

65ymás

Miércoles 16 de octubre de 2019

3 minutos

Pone el foco en las influencias entre ambas disciplinas

ThyssenExpo

El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza acoge hasta el 26 de enero de 2020 la muestra Los impresionistas y la fotografía, en la que el museo pone el foco en las influencias entre ambas disciplinas a través de obras de artistas pictóricos como Monet, Degás o Pissaro, o nombres importantes de la fotografía como Baldus o Bazille.

El director artístico del museo, Guillermo Solana, ha señalado este lunes durante la presentación ante la prensa que ambas disciplinas, pintura y fotografía, adquirieron características entre sí y, "a fuerza de perseguirse, cada una de las artes se volvió más parecida a la otra que a sí misma".

Según ha explicado, a grandes rasgos, la fotografía adoptó el punto de vista y el encuadre de la pintura, mientras que los artistas pictóricos hicieron suyo el espíritu del "aquí y ahora", la "fugacidad" y los "aspectos efímeros", tal y como muestran los 66 óleos y el centenar de fotografías de esta exposición, procedentes de instituciones como el Paul Getty Museum de Los Ángeles, el Musée d'Orsay de París o la Fondation Beyeler de Basilea.

Camille Pissarro  El bosque de Marly, 1871
Camille Pissarro: 'El bosque de Marly', 1871
 
Eugène Cuvelier  Sendero en el bosque, 1850-1860
Eugène Cuvelier: 'Sendero en el bosque', 1850-1860

 

La comisaria de la exposición, Paloma Alarcó, jefe de conservación de Pintura Moderna del Museo Thyssen, ha señalado que entre los motivos por los que los impresionistas cambiaron la tradición pictórica, más allá de su deseo de ruptura, puede explicarse por su relación con la fotografía, que nació hace 180 años en una "pugna entre el realismo y el idealismo".

Tal y como ha señalado, los pintores se fijaron en la "instantaneidad" y en la "posibilidad de detener" un momento, lo que llevó a estos artistas a pensar en el mundo "en constante transformación y en la necesidad de captarlo antes de que se escape".

Además del "aquí y el ahora", los pintores se interesaron en incorporar la "imagen fragmentada", porque pensaron que el mundo ya no podía representarse como una "totalidad", lo que les llevó a mostrar una "mirada selectiva" y a apostar por la bidimensionalidad.

También, la fotografía condujo a la reproductibilidad y la repetición, lo que asimismo llevó al trabajo en serie y a buscar los diferentes momentos del día.

Del mismo modo, los fotógrafos jugaron con las técnicas para reivindicar el aspecto artístico de sus trabajos, ya que la excesiva comercialización de la fotografía a mediados del siglo XIX restó valor a las creaciones, según ha explicado Alarcó.

Édouard Manet  Retrato de Carolus-Duran, 1876
Édouard Manet: 'Retrato de Carolus-Duran', 1876
Olympe Aguado  Retrato de un dandy, c. 1854

Olympe Aguado: 'Retrato de un dandy', c. 1854

Pasaje, ciudad, cuerpos o retrartos

La exposición Los impresionistas y la fotografía se divide en nueve secciones, que repasan la confluencia de intereses entre fotógrafos y pintores: 'El bosque', 'Figuras en el paisaje', 'El agua', ' En el campo', 'Los monumentos', 'La ciudad', 'El retrato', 'El cuerpo' y 'El archivo'.

La exposición arranca con el bosque, género dominante en la pintura francesa y uno de los motivos preferidos de los fotógrafos artistas. Entre otras obras, destacan obras de los precursores del impresionismo, como Courbet, Corot, Rosseau o Daubigny, que se confrontan con las fotografías de Le Gray, Cuvelier o Henri Le Secq.

Eugène Boudin  Puerto de Brest, 1870
Eugène Boudin: 'Puerto de Brest', 1870
Gustave Le Gray  La gran ola, Sète, c. 1856-1857
Gustave Le Gray: 'La gran ola, Sète', c. 1856-1857

 

La muestra continúa con la pintura al aire libre y se ponen en relación los retratos de exteriores de los familiares de Frédéric Bazille y los retratos fotográficos de grupo de Édouard Baldus.

Uno de los ejemplos del interés que suscitó la fotografía en los impresionistas tiene su origen en las imágenes que varios fotógrafos realizaron de monumentos históricos de Francia, contratados por el gobierno galo. Los pintores, atraídos por las vistas de los edificios góticos, reprodujeron estas construcciones en sus pinturas, como es el caso de la serie que Monet realizó de la catedral de Ruán.

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